Woody Allen

WOODY ALLEN, LA NOVELA QUE LO DEVUELVE AL PRIMER PLANO

A las puertas de los 90 años, Woody Allen abre su casa en Nueva York al periodista Javier del Pino y ofrece un autorretrato sin coartadas mientras publica su primera novela, ¿Qué pasa con Baum?. Habla con la llaneza del que ha pasado medio siglo escribiendo contra reloj y contra dogmas: “Nunca jamás he leído una crítica mía… No vivo en ese mundo”.

Ciudad de México, 27 de septiembre (MaremotoM).- El periodista español Javier del Pino vuelve a firmar una entrevista mayor. Después de Salman Rushdie, el periodista entra —micrófono en mano— al apartamento neoyorquino de Woody Allen y obtiene un retrato crudo y lúcido de un creador que a punto de cumplir 90 años publica su primera novela, ¿Qué pasa con Baum? y se piensa a sí mismo sin nostalgias ni coartadas.

Nunca jamás he leído una crítica mía… No vivo en ese mundo”, dice, con la llaneza del que se ha pasado la vida escribiendo contra reloj y contra dogmas. Fiel a su aversión por el campo —“no me interesan los pájaros, ni los insectos, ni las flores”— elige el libro como refugio práctico frente a la logística del cine: “Es una vida mucho más agradable la de escribir… Puedo trabajar en mi dormitorio y, si no me gusta lo que he escrito, lo rompo y lo tiro”. El protagonista de su novela, hipocondríaco y obsesionado con el éxito, se le parece “solo porque los demás lo ven así”: “Yo nunca meto nada de mí mismo”.

Javier del Pino
Javier del Pino, a cargo de su programa, que se transmite a la mañana de sábados y domingos. Foto: Cortesía

El éxito, insiste, nunca fue brújula: “He tenido suerte y a veces he tenido éxito, pero no es algo que busque. Intento hacer una buena película o un buen libro y después es pura suerte que a la gente le guste”. En su ética del humor, manda la historia: “En Manhattan eliminé un par de chistes buenísimos porque estropeaban la película”. Cree que la gracia auténtica es rara y que Bob Hope remataba como pocos. Él, dice, fue “naturalmente” gracioso: “No lo aprendí, me salió automático”.

Sobre política, rehúye la tribuna: “He hecho 50 películas y ninguna ha sido realmente política”. Aun así, mira el presente con ironía sombría: “Si juntas a todos los líderes y dices ‘estos son los mejores para dirigir el planeta’, resulta gracioso y trágico”. De Oriente Medio, prefiere el silencio informado: “No sé lo suficiente como para tener una opinión clara”. Y de la llamada cancelación: “Es absurdo. Desaparecerá”.

WOODY ALLEN DEBUTA COMO NOVELISTA Y COMPRA UNA CASA EN BARCELONA

La muerte —tema matriz de su obra— vuelve como una nube inevitable: “Pensé en la muerte a los seis años; proyecta una sombra sobre la vida para siempre”. Hipocondríaco confeso, se ríe de sí mismo: “Moriré a los 120 y diré: ya os dije que estaba enfermo”. En casa, sus hijas viven “en otro mundo”, el de los algoritmos; él sigue imaginando a su lector ideal “un poco más inteligente” que él mismo: escribir hacia arriba, nunca hacia abajo.

Woody Allen
Editado por Alianza Editorial. Foto: Cortesía

¿Volverá al set? Solo con financiación sin tutelas: “Volvería a hacer una película si alguien viniera con las condiciones adecuadas”. Mientras tanto, escribe: porque puede, porque le divierte, porque ahí suena la música que no alcanzó a tocar como Thelonious Monk y la precisión del prestidigitador que esconde el truco.

Al final, la pregunta de siempre: ¿por qué vale la pena vivir? Allen regresa a su antología privada —Groucho Marx, Louis Armstrong, el segundo movimiento de la Júpiter— y al chiste perfecto sobre la vida: “Terrible… y demasiado corta”. Entre la carcajada contenida y la elegía, queda la certeza: Woody Allen sigue siendo, ante todo, un escritor de ideas claras y manos rápidas. Y ¿Qué pasa con Baum? es su forma doméstica, íntima e implacable de seguir en la pelea.

Javier del Pino y la radio que piensa en largo

Javier del Pino (Madrid, 1964) es uno de los periodistas más influyentes de la radio española. Formado en Ciencias de la Información y con estudios en Filología Inglesa, desarrolló una amplia trayectoria en la Cadena SER, donde trabajó como corresponsal en Washington durante más de una década, cubriendo desde la política norteamericana hasta los grandes acontecimientos internacionales de fin de siglo.

Javier del Pino
El dúo que hace con Juan José Millás es imperdible. Foto: Cortesía

En 2012 asumió la dirección de A vivir que son dos días, el programa matinal de fin de semana de la Cadena SER y lo transformó en un espacio de periodismo reposado, entrevistas de largo aliento y reportajes sonoros que privilegian la profundidad frente a la inmediatez. Con más de una década al frente, Del Pino ha convertido A vivir en una cita indispensable para oyentes que buscan pensamiento crítico, historias humanas y un tono cercano.

Su estilo combina la sobriedad de quien ha ejercido como reportero internacional con la calma de la crónica y la conversación. Entrevistas como la realizada recientemente a Woody Allen confirman su apuesta: periodismo en el que todavía cabe la pausa, la escucha y la palabra que perdura.

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