Pietjan Blauw ya había trabajado con Alyosha Barreiro, un excelente músico de México, que trabaja la electrónica con un sentido prehispánico. Es esa línea que también maneja el creador de los Países Bajos, ya no sólo con la historia de México, sino con todas las propuestas artísticas de América Latina.
Ciudad de México, 21 de febrero (MaremotoM).- Tonana lanza su nuevo single, que forma parte de su disco Amarus, el duelo de lo amado. Se llama “Chamana” y tiene la colaboración de Pietjan Blauw, un artista holandés con una trayectoria impresionante y quien diseña e inventa sus propios instrumentos electrónicos a base de luces, sensores y demás innovaciones.
“Estamos muy emocionados de seguir tendiendo puentes”, dice la cantante que celebra este año su séptimo disco, esta vez con todas canciones de ella y se alimenta desde Hoorn en Países Bajos, hasta la Ciudad de México. Se trata de dos viejos amigos colaborando y construyendo una mágica pieza que sorprenderá a los habituales seguidores de la psicodelia electrónica.

“Chamana” en náhuatl, significa que el amor no tiene cura, pero es el único remedio para todos los males y es una música mucho más movida y bailable que “Amarus” o “Sesenyaka”, aunque en este sentido todos tienen su manera de sentir las canciones.
Tonana viene de un viaje largo por Europa, donde en Madrid cantó acompañada por el contrabajista Javier Colina y el guitarrista Ángel Chacón, ofreciendo un repertorio afromestizo, indígena y universal.
Tonana interpretó canciones como “Vayan Olol Vayan”, “Donde pongo la vida, pongo el fuego”, “La llorona”, “Xquenda”, “Noches de bodas” y “Amarus”, entre otras, en la Casa de México en España.
Con una propuesta musical única, multilingüista, la artista establece un repertorio que va desde lo haitiano (creol), pasando por inglés, francés, hasta llegar a las cuatro lenguas que están dentro de lo indígena: zapoteco, náhuatl, tzotzil, totonaca.
El talento de su voz engrandece el territorio adonde llegan estos lenguajes. La diversidad sonora impregna la cultura de nuestro país y nos hace pensar que este canto mexicano se levanta en medio del horizonte para decir: aquí estoy, aquí estamos.
Pietjan Blauw ya había trabajado con Alyosha Barreiro, un excelente músico de México, que trabaja la electrónica con un sentido prehispánico. Es esa línea que también maneja el creador de los Países Bajos, ya no sólo con la historia de México, sino con todas las propuestas artísticas de América Latina.
Fue precisamente Pietjan Blauw quien presentó a Alyosha y a Tonana, en una de esos grandes encuentros de los primeros festivales del Tajín, donde músicos como Jorge Reyes (1952-2009), la misma Tonana y varios artistas más, diseñaban los sonidos del futuro, que son los que escuchamos hoy.
Hoy el Tajín ya no existe, pero quedan los artistas, haciendo discos como Amarus y sencillos como “Chamana”.
“Este es un disco que ha ido enriqueciéndose cada día, porque de repente las cosas tan forzadas en algunas ocasiones los planes originales salen muy bien, pero otras no. Yo me fui de viaje tres meses, murió mi madre, cosas que no me permitían sacar temas por mes. Ahora están casi todos los temas y estoy muy contenta. Cuando yo estaba en Europa salió “Zureos”. Fue en Málaga cuando salió, algo simbólico”, dice Tonana en entrevista.
Tonana tenía muchas ganas de fugarse, de tocar otros caminos y fue así como recaló en Madrid donde conoció al contrabajista Javier Colina, quién junto a Ángel Chacón, un guitarrista peruano que trabaja con Tonana desde hace años, protagonizaron un histórico concierto en la Casa de México en España.
“Con ellos recuperé el sentido de la alegría de tocar música, de una manera majestuosa, porque ambos dominan muy bien sus instrumentos”, dice Tonana.

“Sorprendió mucho lo que hicimos en España, es tan fuerte la música mexicana de cómo la conoce la gente allí, que nunca se imagina lo que nosotros hacemos. Fue fantástico, porque la chica que hizo el video, Francina se quedó alelada por la propuesta”, afirma.
Este es un material que tiene su formato por canciones. Tiene de todo, de jazz, de folclore, de electrónica, un material que recorre muchos espacios.
“Trabajar con Alyosha Barreiro es una experiencia muy cercana. Estas son canciones de mi autoría y el disco es muy especial porque cada tema tiene un universo propio, que pertenece al duelo del amado, al trayecto de las emociones por los colores”, afirma.











