Con The Eras Tour Concert Film, Taylor ha hecho para el cine lo que los estudios hicieron cuando estrenaron directo en plataformas de streaming
Ciudad de México, 4 de septiembre (MaremotoM).- La necesidad nos hace creativos. El privilegio también. Son justo el privilegio y la necesidad los que se han encontrado para dar con el Eras Tour Concert Film evadiendo a los estudios como intermediarios.
El privilegio de Taylor para contratar a Sam Wrench como director y gastarse 20 millones de dólares en la producción de su show cinematográfico.
La necesidad de los cines para dar nueva vida a una industria que hasta antes del fenómeno de Barbenheimer apuntaba a la obsolescencia.
El desafío de Taylor Swift para lanzar su propio concierto en cines sin pasar por Universal Pictures, Warner, Paramount o el que fuera ya es, en definitiva, una forma de vida.
En el 2014 retiró su música de Spotify por no estar de acuerdo con la compensación que ofrecía la plataforma. Vendió por su cuenta más de 14 millones de copias de 1989. En 2019, su disquera decidió venderle a Scooter Braun los primeros 6 álbumes de Taylor Swift a cambio de 300 millones de dólares. Como respuesta, Taylor regrabó sus álbumes para ser dueña de su propia música.
Las Taylor’s Versions han reemplazado en consumo a las primeras ediciones.
Para las Swifties escuchar las versiones avaladas por Taylor representa defenderla de los abusos corporativos. De acuerdo a Puck, al comenzar a negociar con Universal Pictures y otros estudios, estos planeaban estrenar el Eras Tour Concert Film hasta 2025.
Taylor y sus padres se dieron la vuelta para ir a hablar directo con AMC y estrenar la versión cinematográfica de su show este 13 de octubre.

El Eras Tour Concert Film ya es un hito para la industria cinematográfica. En su primer día de preventa, Taylor Swift generó ingresos por más de 26 millones de dólares. Superó, según cuenta AMC, el récord anterior de 16.9 millones de Avengers: Endgame.
El Eras Tour Concert Film complica aún más la relación entre los estudios y las cadenas de cine. Disney, por ejemplo, se lleva hasta el 70% de los ingresos generados durante el primer fin de semana por las películas de Marvel. En el acuerdo entre AMC y Taylor Swift los estudios no existen en la ecuación. Información de Matthew Belloni habla de un 43% que se quedará directamente para los cines y del restante 57% a ser dividido entre AMC y Taylor Swift.
Desde ya los cines han mandado a hacer 4 millones de pósters para regalar entre los fans. Se anticipa también que los cines apostarán por vender merch oficial. El 100% de esos ingresos, reporta Belloni, irá para los cines.
De seguir la tendencia, Taylor Swift superará ampliamente los 40 millones de dólares generados por BTS: Yet to Come en cines.
Temen los estudios que la excepción se convierta en tendencia.
Que a partir de ahora los cines negocien directamente con artistas y creadores. Que Mr. Beast llegue al cine sin pasar por un estudio. Que Beyoncé presente un show a lo Taylor Swift, para los cines es una dulce venganza.
AMC ha hecho lo que los estudios hicieron cuando en el pico de la pandemia comenzaron a estrenar sus películas directamente en sus plataformas de streaming. Taylor Swift lo ha hecho posible comprobando una vez más que a nivel negocio es más que cualquier artista de la historia. Hasta los precios de las entradas son un guiño a su comunidad. 19.89 dólares para los adultos en referencia a su álbum 1989. 13.13 en referencia al significado que para Taylor tiene el número 13. Incluso para mercados internacionales se ha hecho la adaptación correspondiente.
La entrada en México tendrá un costo de 198.9 pesos mexicanos. Otra vez en referencia a 1989.
La transformación del cine a partir de Taylor Swift no termina ahí. No es sólo un cuestión de negocio. Es una cuestión existencial. Los cines con Taylor Swift aceleran su propia transformación. El cine ya no es más un espacio que atiende únicamente el interés como espectador por una película, es una experiencia.











