Street

Street, un restaurante que casi está en la calle

Street tiene varias características que lo hacen saludable, teniendo en cuenta que sólo empezó hace cuatro meses y que mira a la calle, como su gran inspiradora, en un club que tiene jazz, que tiene como las famosas cafeterías barras para trabajar rodeados del olor de un buen café de Chiapas (y por el sabor, claro está), con precios razonables en mesas cómodas para unos platos que resultan exóticos, al menos no convencionales.

Ciudad de México, 25 de marzo (MaremotoM).- Street Restaurante está en la Roma Norte. A pocos pasos de Reforma y dando vida a esa nueva cara de la colonia, con muchos extranjeros y con una visión que tiende a las nuevas generaciones. No porque las viejas no se incentiven a ir a lugares nuevos, sino porque son los jóvenes los que pueblan las calles y muchas veces buscan sitios donde estar, donde permanecer.

Street tiene varias características que lo hacen saludable, teniendo en cuenta que sólo empezó hace cuatro meses y que mira a la calle, como su gran inspiradora, en un club que tiene jazz, que tiene como las famosas cafeterías barras para trabajar rodeados del olor de un buen café de Chiapas (y por el sabor, claro está), con precios razonables en mesas cómodas para unos platos que resultan exóticos, al menos no convencionales.

Me hizo acordar un poco al restaurante ya clásico, Delirio, de Mónica Patiño en Álvaro Obregón, donde el cliente está todo el tiempo estimulado para probar nuevas cosas y donde esos productos forman parte de la experiencia y no sorprende que haya ravioles con paté y dátiles o unos tacos de pulpo a la parrilla.

Una de las sorpresas de este lugar es precisamente la comida. Con una sopa del chef que respeta los productos de temporada, un kebab de res marinada en cúrcuma o un poke bowl ideal para quienes cuidan la línea, los platillos son abundantes (con un solo pedido, un buen café y un postre ya estamos más que llenos) y está bueno comer una hamburguesa de cordero, con una copa de Prosecco, mientras vemos transcurrir la ciudad a todo vértigo.

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Pulpo a la parrilla en un taco. Foto: Cortesía

El responsable de todo este ambiente que tiene tres niveles (cada uno de los cuales posee su propio medioambiente) es Arturo Roulbet, un mexicano cosmopolita, que conoce gran parte del mundo y que ha traído sus viajes y sus sueños a este local maravilloso, que está en una esquina (la de Sinaloa y Guadalajara).

Este es el primer restaurante que lleva este chef que ha trabajado en Chicago, estudió en Nueva York. Trabajó en un club de golf como cocinero y desde allí nunca ha abandonado la gastronomía. En Street habla de una gastronomía mundial, fruto de sus viajes, donde tiene en Panamá una escuela para aprender a hacer restaurantes. “Te enseño de todo, menos cocina ahí”, explica Arturo, licenciado además en Administración de Empresas donde todo eso que no sabemos cuando vamos a abrir un local, se abre como un gran secreto gracias a Roulbet.

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La paella negra de pato. Foto: Cortesía

“Tengo cursos de control de costos, la ingeniería del menú, por ejemplo. Porque mucha gente dice que cocina rico y dice que va a abrir un restaurante, no saben en lo que se meten. Street nace de mi estada en 30 países. En Vietnam tuve la oportunidad de hacer un show en televisión, caminé por las calles de Hanoi buscando esa comida deliciosa, para hacer mi idea: que era abrir un restaurante del sudeste asiático”, afirma.

Lo cierto es que cuando logró conseguir el local, el estímulo fue otro: un sitio muy abierto, que pareciera que uno está en la calle. Con un mural ad hoc, una cafetera espectacular que necesita a especialistas bartender precisamente para hacer el café y copas de champán, platillos que traen filetes de res marinados en yogur griego, café de coco que hizo Isabella Roulbet (su hija mayor) inspirada en sus andanzas por la bella Vietnam, paella de pato que trae los aires de España del Norte.

ENTREVISTA A ARTURO ROULBET

“Es una propuesta de menú distinto, a un precio accesible, es algo totalmente diferente. La gente en general es muy curiosa y cuando ve el menú nada convencional. Yo soy mexicano y luego de andar en muchos lugares aprecio muchísimo a esta ciudad. Viajar y conocer diferentes culturas y costumbres me ha abierto mi criterio. Siempre estoy aprendiendo. Llevo muchos años en esta industria y aprendo mucho. Mis modelos son mis padres, nos educaron en ser buenas personas y a seguir nuestros sueños libremente y sin miedo. Con esos valores, uno puede llegar adonde quiera”, concluye, este aficionado al chile en nogada, su comida favorita.

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