El 13 de noviembre asistí a la inauguración de Jlumaltik: Nuestros Territorios, una celebración que no se conforma con mostrar textiles: los hace hablar, los deja decir lo que a veces la historia oficial calla.
Ciudad de México, 15 de noviembre (MaremotoM).-La tarde cae suave sobre la Juárez, pero en Casa Chiapas la luz parece venir de otro lado, una claridad tejida a mano, como si las mujeres tsotsiles y tseltales hubieran abierto una ventana hacia Los Altos, hacia ese territorio donde la vida se nombra desde el telar.
El 13 de noviembre asistí a la inauguración de Jlumaltik: Nuestros Territorios, una celebración que no se conforma con mostrar textiles: los hace hablar, los deja decir lo que a veces la historia oficial calla.
En la entrada, los colores se adelantan: rojos que vibran, morados antiguos, negros que contienen una noche entera de memoria. Una siente que no está entrando a una exposición, sino a una conversación entre generaciones. En el centro de esa conversación están ellas: las mujeres artesanas que han preservado el Lekil Kuxlejal —esa filosofía del buen vivir que equilibra lo personal, lo familiar y lo comunitario— y que hoy hacen de cada puntada una declaración de resistencia.
NGOimpacto y Casa Chiapas lograron reunir algo más que piezas textiles. Lo que ahí se vio, se escuchó y se respiró fue una continuidad cultural: la línea invisible que une a las tejedoras con sus abuelas, con sus hijas, con la tierra que defienden y la lengua que mantienen viva.
El textil como retrato del territorio
La muestra principal funciona como un mapa íntimo. Las indumentarias de Los Altos no están ahí solo para ser observadas: están para situarnos. Cada huipil es una cartografía afectiva, cada dechado un archivo, cada fotografía una puerta que se abre hacia la vida cotidiana de las artesanas.
Una de las maestras explica —con esa calma firme que tienen las mujeres que han trabajado toda la vida con las manos— que un textil no es un objeto, sino “una forma de recordar quiénes somos”. Lo dice sin grandilocuencia, como si fuera la cosa más natural del mundo: la identidad se teje.

Las técnicas —el telar de cintura, los brocados, los bordados— aparecen como modos de narrar la historia sin necesidad de alzar la voz. Lo hacen a través del color, del ritmo, de la figura geométrica que repite un patrón ancestral. De pronto, en Casa Chiapas, uno entiende que el territorio también puede ser un tejido: frágil, delicado, resistente, comunitario.
Sueños y visiones que se heredan
En una de las salas, la exposición se vuelve más íntima. El proyecto Sueños y Visiones nace de relatos que las mujeres artesanas compartieron en talleres colectivos: sueños, memorias, temores, deseos. Dibujos hechos a mano, frases sueltas, fragmentos de conversaciones: todo eso se transformó en una pieza textil que actúa como matriz simbólica.
El libro que acompaña la exposición recupera esos testimonios, y una siente que allí hay un patrimonio inmaterial que no pertenece a museos, sino a la vida diaria de las comunidades.
La pasarela —un happening íntimo, rodeado de textiles, imágenes y música— presenta la colección Sinergia Ancestral, creada por la Colectiva Nudo 6/6 junto a más de 750 mujeres artesanas de Chiapas y Yucatán. La colección ya había pasado por Vancouver Fashion Week, pero verla aquí, sobre el piso de Casa Chiapas, en diálogo con los huipiles tradicionales, tiene otro peso, otra verdad.

No hay distancia entre diseño contemporáneo y saberes ancestrales: las prendas respiran los dos mundos. Las modelos caminan despacio, cargando con la dignidad de esas piezas hechas en telar de cintura, donde el cuerpo entero de la tejedora es parte del proceso. Las prendas, vistas así, no son moda: son memoria en movimiento.
El fashion film complementa lo que la pasarela insinúa: un territorio que se expande, que se abre a nuevas narrativas sin perder su raíz. Al fondo, los corazones bordados parecen latir con cada paso.
“Jlumaltik” significa “nuestro territorio” en tsotsil. Esta muestra reúne el arte, el diseño y la memoria viva de los pueblos originarios de Chiapas. Cada textil, bordado y pieza artesanal es una expresión de identidad que refleja saberes transmitidos de generación en generación.
En Jlumaltik estarán presentes maestras artesanas de comunidades de Chiapas: Aldama, Huixtán, Larraínzar, San Juan Cancuc, Santiago El Pinar, Venustiano Carranza y Zinacantán, quienes compartirán con nosotrxs sus saberes y sus historias.
Junto a la colección, brillan las piezas en ámbar y plata del diseñador chiapaneco Arturo Cáceres, y las sandalias creadas por la marca Pawaumba en colaboración con Juxta. Todo dialoga: lo contemporáneo no desplaza lo ancestral, lo amplifica.
La gastronomía como territorio: Jorge Gordillo al frente
En el cóctel chiapaneco, servido por el chef Jorge Gordillo, de Tarumba —uno de los cocineros que mejor comprenden la memoria gustativa del estado—, los aromas terminan de completar la experiencia. Entre sorbos de cocteles hechos con frutas nativas y destilados locales y bocados que parecen venir directamente de un fogón tseltal, el encuentro se transforma en una celebración total del territorio.

Gordillo no es solo un chef que sirve: conversa, narra, explica. Trae consigo historias de cocina que pasan de generación en generación; técnicas heredadas; sabores que, igual que los textiles, cuentan una biografía colectiva. En sus manos, Chiapas se prueba, se huele, se recuerda.
Ahí, al final del desfile, mientras el público degusta los manjares y vuelve a tocar con los dedos la textura de un brocado, se entiende que la gastronomía también es parte de un mismo hilo: tradición, resistencia, comunidad.
Mientras la tarde se hace noche, pienso que las piezas de Chiapas tienen algo que falta en muchas narrativas sobre México: su relación sincera con la tierra, con el tiempo, con la comunidad. En esta exposición no se celebra la estética: se celebra la resistencia.

Estar en Casa Chiapas ese 13 de noviembre fue acompañar a mujeres que, con puntadas pacientes, mantienen un territorio vivo. No es folclore, no es espectáculo, no es artesanía entendida como souvenir: es creación, es pensamiento, es política.











