Rosalía

ROSALÍA ILUMINA LA OSCURIDAD: BERGHAIN, PRIMER MOVIMIENTO DE SU UNIVERSO SONORO

“Berghain” —nombre tomado del mítico club berlinés donde la música y el trance se confunden con la experiencia espiritual— marca el comienzo de una nueva era para Rosalía. Si Motomami fue el álbum del cuerpo y la velocidad, LUX parece ser el disco del alma, de la contemplación y del dolor transformado en belleza.

Ciudad de México, 30 de octubre (MaremotoM).- Rosalía lo ha vuelto a hacer. Cuando parecía que ya lo había dicho todo con Motomami, la artista catalana reaparece con un gesto radical: una pieza orquestal, multilingüe, filmada en Varsovia y dedicada al duelo.

“Berghain”, el primer sencillo de su próximo álbum LUX —que verá la luz el 7 de noviembre—, es un viraje luminoso y oscuro al mismo tiempo, una obra que confirma que la estrella global no pertenece a ningún género, sino a una visión del arte donde la emoción y el riesgo conviven en perfecta tensión.

Cantada en alemán, español e inglés, “Berghain” no es una canción al uso. Es un viaje operístico, un movimiento orquestal que comienza con una voz frágil y contenida, hasta expandirse en un estallido de cuerdas, percusión y respiración emocional. Participan Björk e Yves Tumor —dos figuras que, como Rosalía, habitan las fronteras del sonido contemporáneo— y el resultado es una pieza que se siente tanto íntima como colosal, personal y universal al mismo tiempo.

El video, dirigido por Nicolás Méndez (Canadá), habitual colaborador de la cantante, traduce esa emoción a imágenes de una belleza perturbadora. Filmado en Varsovia, muestra a una mujer que atraviesa un duelo profundo, una pérdida que la consume hasta que encuentra consuelo en una especie de epifanía espiritual. La cámara sigue sus movimientos entre la oscuridad, la niebla y el fuego, hasta llegar a la redención final, cuando la música estalla y el cuerpo vuelve a respirar.

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En LUX, Rosalía no solo interpreta: produce, compone y dirige su propio destino artístico. Foto: Cortesía

En LUX, Rosalía no solo interpreta: produce, compone y dirige su propio destino artístico. La acompañan la Orquesta Sinfónica de Londres y un elenco que parece un manifiesto de libertad: Björk, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz, Yahritza y Yves Tumor. Todos dialogan en un álbum que promete cruzar géneros, idiomas y emociones con una intensidad que pocos artistas contemporáneos podrían sostener.

La semana pasada, Rosalía anunció LUX con una acción que solo ella podía concebir: un apagón en plena Gran Vía de Madrid. Durante unos minutos, la ciudad se sumió en la oscuridad total, hasta que la fachada de los edificios se iluminó con la portada del disco. Un gesto simbólico, poderoso, teatral. Una declaración de intenciones: la oscuridad como preludio de la luz.

“Berghain” —nombre tomado del mítico club berlinés donde la música y el trance se confunden con la experiencia espiritual— marca el comienzo de una nueva era para Rosalía. Si Motomami fue el álbum del cuerpo y la velocidad, LUX parece ser el disco del alma, de la contemplación y del dolor transformado en belleza.

Mientras el mundo la vuelve tendencia y las redes estallan con teorías sobre su nuevo rumbo artístico, Rosalía demuestra que es una fuerza única: una artista que no busca agradar sino conmover, que no teme mirar a la oscuridad para encontrar en ella una forma de luz.

“Berghain” no es solo una canción: es una invocación.  LUX, a juzgar por este primer destello, será su catedral sonora.

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