Farru

RAÍCES QUE BRILLAN: LA GALA DE FLAMENCO EN EL FESTIVAL IBÉRICA

La Gala Flamenco de Raíz fue una noche que conectó continentes, generaciones y emociones. Una noche donde México volvió a decir presente en el mapa flamenco mundial, no solo como escenario, sino como casa y destino del arte jondo. Porque si el flamenco es fuego, aquí arde. Y si es raíz, aquí florece.

Querétaro, México, 19 de julio (MaremotoM). – La décima edición del Festival Ibérica Contemporánea se vistió de gala para rendir tributo a las raíces más puras y vivas del arte flamenco. La noche del espectáculo Gala Flamenco de Raíz no fue solo una función: fue una declaración de identidad, una reverencia al legado, y un grito vibrante desde lo más hondo del cante y el baile andaluz.

Mara Rey: la emoción que estremece

La noche abrió con la presencia impactante de Mara Rey, cuya voz, fuerza actoral y profundidad expresiva estremecieron al público. Su capacidad para desdoblarse entre el dolor, el gozo y la complicidad, convirtió cada palabra cantada en una revelación. El público no escuchó a Mara: la vivió.

Carmen Talegona: elegancia y técnica en su máxima expresión

En un mar de aplausos apareció Carmen Talegona, vestida de ocre y luciendo un sobrio sombrero cordobés. Ejecutó un baile por alegrías cargado de precisión y señorío. Dueña del escenario, llevó su arte con naturalidad técnica y sabiduría musical. Cada giro, cada remate, cada acento fue una lección de control, pero también de alegría desbordada.

Festival Ibérica
Nazaret Reyes, única. Foto: Cortesía

Nazaret Reyes: herencia convertida en relámpago

Llegó luego Nazaret Reyes, como un rayo flamenco que parte la noche en dos. Baile por seguiriya y por caña: fuego sobre tablao. Su ejecución fue una danza del poder: actitud arrolladora, energía desbordante y un compás tan feroz como impecable. Nazaret, descendiente de linaje flamenco, no solo baila como quien lleva herencia: lo hace como quien la reinventa.

El Farru: la cima del duende

El éxtasis llegó con El Farru, cuyo nombre resuena como latido flamenco en cualquier rincón del mundo. El teatro, lleno hasta el último asiento, contuvo el aliento y luego estalló en un océano de oles cuando apareció. Su cuerpo es música; sus pies, metrónomos del alma; su estilo, una escuela viva. Farru convirtió el escenario en un ritual donde todos fueron convocados a sentir, gritar, llorar.

El alma sonora: los músicos

El espectáculo no sería posible sin los grandes músicos que sostuvieron la noche con arte:

Juan Campallo y Jesús Rodríguez, finos y profundos en las guitarras; Mara Rey e Iván Carpio, incendiarios al cante; Manuel Fernández “Lolo” y Paco Vega, compás perfecto en las percusiones. Juntos, formaron una orquesta emocional que sostuvo y elevó cada momento.

En el marco de esta décima edición, el Festival rindió homenaje a tres figuras fundamentales del flamenco:

Tony Rey: el guitarrista que cruzó el Atlántico

Nacido en Jerez de la Frontera, Tony Rey ha dejado una huella imborrable en el arte flamenco, especialmente en México, país donde reside desde hace décadas y donde ha formado una escuela desde la guitarra. Su influencia perdura en generaciones de músicos y bailaores. Su hija, Mara Rey, recibió conmovida el trofeo en su nombre, agradeciendo el reconocimiento a la trayectoria de su padre, que sigue tocando hoy junto a sus hijos Antonio y José Rey.

Raquel y Joaquín Fajardo: amor, vida y baile

La segunda distinción fue para la pareja artística y vital conformada por Raquel Fajardo, mexicana de origen, y Joaquín Fajardo, nacido en el mítico Sacromonte granadino. Unidos por el arte, han recorrido el mundo y actualmente residen en México, donde dirigen una reconocida academia de flamenco. Sus trofeos fueron recibidos por dos leyendas del género: Cristina Aguirre y Cristóbal Reyes, quienes compartieron sentidas palabras sobre la generosidad, el talento y la entrega de esta dupla inolvidable.

El festival que no se detiene

La ceremonia fue presidida por la Lic. Adriana Covarrubias Herrera, directora general del Festival Ibérica Contemporánea, quien destacó la importancia de celebrar las raíces sin dejar de mirar al futuro. Con manos firmes y voz emocionada, entregó los trofeos a los representantes de los homenajeados, reafirmando el compromiso del festival con la excelencia y el respeto por el legado flamenco.

Flamenco con corazón mexicano

La Gala Flamenco de Raíz fue una noche que conectó continentes, generaciones y emociones. Una noche donde México volvió a decir presente en el mapa flamenco mundial, no solo como escenario, sino como casa y destino del arte jondo. Porque si el flamenco es fuego, aquí arde. Y si es raíz, aquí florece.

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