Quincy ha hecho mucho por la música. Lo llamaban “Q” y decía que el rap se parece mucho al bebop. No se sabe si aparecerá un productor tan versátil como él y que haya tenido tantos éxitos con Frank Sinatra, con Ray Charles, con Michael Jackson, con U2. Su trabajo en la música del cine es muy valiosa, con filmes muy importantes como El prestamista, A sangre fría, Ironside, Al calor de la noche… Siempre decía que todo lo logrado en su vida, ha sido por no tener madre. “Nunca pude ser vulnerable”, admite.
Ciudad de México, 4 de noviembre (MaremotoM).- No se puede vivir toda la vida y es cierto que a los 91 años, dejar este mundo no está nada mal. Sobre todo si te llamas Quincy Jones, tienes un carácter de productor musical de legendario y en tu casa de Los Ángeles, pereces rodeado de tu familia.
Jones dejó una huella imborrable en la industria musical, colaborando con íconos como Michael Jackson, Frank Sinatra, Aretha Franklin y muchos más. Produjo álbumes icónicos, incluido Thriller, de Michael Jackson, que se convirtió en el disco más vendido de todos los tiempos y que obtuvo una demanda luego de la muerte del Rey del Pop.
A la larga cadena de juicios que se sucedió después de la muerte de Michael Jackson, el 28 de junio de 2009, se sumó la demanda que entabló Quincy Jones contra los herederos de Jackson.
La demanda presentada por Jones reclamaba 110 millones de dólares a los herederos del rey del pop en compensación por los “daños sufridos”.

La polémica estuvo servida en su momento. En general, los más activos participantes en las redes sociales no dan crédito a las pretensiones de Jones. ¿Un hombre que tiene tanto dinero, 80 años de vida muy bien vivida, que ha sobrevivido a dos derrames cerebrales, necesita realmente este enfrentamiento, aunque sea póstumo con el artista junto al que ha regalado tanta alegría musical al mundo?
¿Lo hizo por consejo de sus abogados y los líderes de sus múltiples empresas? ¿Por avaricia, por dignidad? Un conocedor de la industria como Jones, quien fuera vicepresidente de Mercury Records, no se lanzaría a un juicio semejante si no supiera que tiene posibilidades de ganarlo.
Lo cierto fue que en 2017, un jurado en Los Ángeles falló a favor de Quincy Jones y le otorgó $9.4 millones de dólares en compensación. Sin embargo, en 2020, una corte de apelaciones redujo la cantidad sustancialmente, determinando que Jones no tenía derecho a ciertas regalías que había reclamado. Al final, la cantidad fue ajustada a aproximadamente $2.6 millones. Este caso fue notable porque destacó los complejos derechos de propiedad intelectual y regalías en la industria musical, especialmente en torno a figuras de gran renombre como Michael Jackson y tal vez por eso Jones estableció la demanda.
Quincy también fue una figura innovadora en la industria, siendo uno de los primeros afroamericanos en alcanzar altos cargos en Hollywood y un defensor de diversas causas sociales a través de su fundación Quincy Jones Listen Up!.
EL DOCUMENTAL DE RASHIDA
“No se puede vivir sin agua y sin música”, dice en un momento de un documental hecho por una de sus hijas, Rashida Jones, quien hace un retrato al que siempre lo verá como padre, un hombre anciano que se pelea con la diabetes a diario, que no debe cansarse pero tiene miles de actividades, que no debe beber y sin embargo le encantan los martinis y los whiskys.
Quincy, que se estrenó el 21 de septiembre de 2018, muestra a los hijos de quien fuera el gran productor musical de la industria del jazz y del pop del siglo XX, un hombre que ha tenido a muchas mujeres, hijos con cada una y amigos queridísimos que ya no están, como Ray Charles, Miles Davis o Michael Jackson, sólo por nombrar a algunos.

“No podía controlar a los blancos que me insultaban cuando caminaba solo, no podía controlar a mi madre enferma (su progenitora fue enviada a un hospicio cuando él tenía 7 años), pero podía controlar a la música”, dice Jones, quien viajaba en sillas de ruedas, con asistentes, pero tenía a los 85 años una lucidez demoníaca.
Cuando se encuentran con Chick Corea y Herbie Hancock, les cuenta que ha dejado de tomar, que ahora ha seguido el consejo de Herbie y que casi se muere por las cirugías cerebrales. “El ego es inseguridad disfrazada”, le dice con plena seguridad a su hija, aunque no niega que la confianza es lo que le permite manejar su arte.
En el documental todos sus hijos aparecen y lo acompañan, de lejos se ve Kenya, la niña de Nastassia Kinsky, quien fuera esposa de Quincy durante 10 años, pero es de la única mujer que no habla y a la que Rashida no muestra. Como se sabe, la Kinsky no quiere aparecer en los medios y es muy rigurosa con ese tema, por lo que debe de haberle prohibido a la documentalista mencionarla.
EL PRODUCTOR DE CINE
Fue también productor de cine, con El color púrpura, eligiendo él mismo a Oprah Winfrey para ese papel memorable y convenciendo a Steven Spielberg para que sea el director.
Este miembro del Salón de la Fama del Rockn’ Roll, ganador de múltiples premios entre los que destacan los Emmy, Grammy y los Oscar, acaba de morir ayer.
“Francia me hizo sentir libre como artista y como negro”, dice. Estudió con Nadia Boulanger (como Astor Piazzolla).
Quincy ha hecho mucho por la música. Lo llamaban “Q” y decía que el rap se parece mucho al bebop. No se sabe si aparecerá un productor tan versátil como él y que haya tenido tantos éxitos con Frank Sinatra, con Ray Charles, con Michael Jackson, con U2. Su trabajo en la música del cine es muy valiosa, con filmes muy importantes como El prestamista, A sangre fría, Ironside, Al calor de la noche…
Siempre dice que todo lo logrado en su vida, ha sido por no tener madre. “Nunca pude ser vulnerable”, admite.











