Guillermo Fadanelli

Guillermo Fadanelli sobre Hostería La Bota, la cultura, el arte y la sociedad

“Cualquier escritor, artista o persona sensible busca una guarida, una mesa en donde conversar, donde el tiempo pase de la manera más lúdica o entusiasta posible”

Ciudad de México, 5 de mayo (MaremotoM).- Ahora que son veinte años de LA BOTA comandada por Antonio Calera y Melisa Arzate, en San Jerónimo donde yo viví durante seis o siete años, me congratulo del lugar, de la hostería porque cuando sales de tu casa, cuando sales de tu refugio, cuando sales del vientre, buscas siempre además de las andanzas propias del caminar, un lugar donde puedas sentirte como en tu casa, es decir: Un lugar donde puedas compartir con extraños y amigos, todos aquellos que provienen de su propia administración y entablar una conversación.

Si tuviera que hacer en general a la política mexicana un reproche es la ausencia de conversación. Obviamente siempre hay lugares donde los políticos, los poderosos, se reúnen, pero un lugar abierto a la conversación entre extraños, entre diferentes que vienen de todos los rubros, de la ciudad, de las artes, no lo hay.

La Bota es un lugar privilegiado y es un privilegio para nosotros.

Cuando piensas en la antigua Atenas, te das cuenta de que Atenas puso la mesa y que la mayoría de los filósofos y escritorios griegos provenía de todos lados, pero que Atenas o Grecia haya puesto la mesa fue detonante para que su cultura creciera a tal grado, para hacerla una de las culturas occidentales más reconocidas.

Poner la mesa parece sencillo, tener invitados parece sencillo, pero no, en LA BOTA yo he sido siempre muy bien tratado y cuando está Antonio podemos hablar de cualquier tema, podemos alzar la voz, podemos beber, pero sobre todo construir una idea de la libertad. No seremos los primeros haciendo nuevos jardines con paisajes mentales.

Recuerdo el bar “América” donde se reunían los primeros modernos o románticos mexicanos, el café “París” en 5 de Mayo, donde iban los contemporáneos, es decir, siempre ha habido un café, un bar o un lugar aposento, donde reunirse a conversar, construye cultura, incluye mundo y hace que la vida tenga un poco de sentido, la reunión le da sentido a la vida y el conocimiento del otro y la sorpresa.

Una idea de cultura que pasa por el hecho de no ser dominado, así, nadie puede dominar la cultura, la cultura es un conjunto de signos, de símbolos, de hechos, de escritos, de gastronomía, de lenguajes, que es ingobernable, y que forma parte de la tradición de una comunidad.

La cultura le da sentido a una sociedad. Y hablando del arte, todo es diferente, el arte pone en la mesa objetos, obras que antes no existían, es decir, el arte extiende el mundo en una especie de metástasis, entonces yo creo que independientemente de cualquier política cultural de cualquier nuevo gobierno, de cualquier tipo de ideología con respecto a la cultura, la cultura está viva, continúa dándole identidad al país y los artistas seguirán produciendo.

Guillermo Fadanelli
La cultura le da sentido a una sociedad. Foto: Cortesía

Lo sigo pensando como una idea romántica, que el arte va contracorriente, que incluso va a destiempo, que aparece cuando nadie la espera, que incluso parece tener distintas finalidades, pero particularmente la tiene, porque a través del arte el ser humano, se reconoce como ser humano y el entretenimiento que ha sido desde mi punto de vista vía la televisión, vía el monopolio de las grandes comunicaciones, la ausencia de una educación profunda a partir del estado, una demografía de vivir sobre la orden en México, que van en contra de las tradiciones y de la cultura, porque lo que hacen es hacer homogéneos a los habitantes, a los ciudadanos, volverlos consumidores y espectadores.

En cambio el arte y la cultura llevan al humano, a las personas, a la reflexión, a la sorpresa a quedar atónitos ante la posibilidad creativa del hombre. Entonces ello en sí es un bien intangible que crea comunidad y crea relación, pero sobre todo crea conversación.

El arte por muy pesimista, nihilista que sea, crea comunidad, crea incluso querella, pero una querella sin sangre y sin corrupción. Ya los representantes de la cultura los que se arroja el derecho a representarla, ya participan en una dirección política, ideológica o tienen determinados intereses, pero yo participo de una idea romántica del arte, y de una idea tradicional de la cultura, la cultura y el arte son ingobernables, sin embargo el hecho de que pueda ser extendida la posibilidad, o el entusiasmo o el deseo de un gobierno, es un hecho invaluable para una población, y más para una población con pobreza como la mexicana, donde la concentración de la riqueza se observa y la seguridad social está muy deteriorada. Somos conscientes en un tiempo y en un espacio de conmoverse, de ser sensibles y es así que podemos seguir celebrando que la bota, nos ponga la mesa para dialogar y para buscar la conversación entre extractos y vía la conversación los extraños se vuelven fraternos y parte de una comunidad.

Hay una frase que leí en una novela de Joseph Szabo: “La gente no es mala si tiene espacio donde moverse”, yo cambiaría un poco la frase y diría si la gente no es mala y tiene un espacio donde conversar, donde externar su desasosiego, donde convivir, donde explayarse, donde matar su furia y su rencor, LA BOTA es el lugar. 

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