“El chile en nogada tiene tantas variaciones como colores tiene el arcoíris. Cada familia tiene su propia receta. La nuestra nació por petición de los clientes y hoy es uno de los platillos más buscados del restaurante”, cuenta el chef Roberto Tinoco, orgulloso de haber llevado a la carta una versión que se ha perfeccionado desde 2015.
Ciudad de México, 29 de agosto (MaremotoM).- En temporada de chiles en nogada, la Ciudad de México se llena de propuestas. Sin embargo, hay un lugar que ha logrado convertir este platillo en una pieza única de la gastronomía nacional: el restaurante Testal, con sedes en Polanco, Roma y el Centro Histórico.
“El chile en nogada tiene tantas variaciones como colores tiene el arcoíris. Cada familia tiene su propia receta. La nuestra nació por petición de los clientes y hoy es uno de los platillos más buscados del restaurante”, cuenta el chef Roberto Tinoco, orgulloso de haber llevado a la carta una versión que se ha perfeccionado desde 2015.

El secreto de la salsa
El chile en nogada de Testal no solo se distingue por el relleno, sino por una salsa que se convierte en protagonista. “Es una salsa envinadita más que borracha. La presencia del alcohol no debe sobrepasar los otros sabores. Lo importante es la armonía, que todos los ingredientes convivan”, explica el chef.
La nogada lleva jerez, como dicta la tradición, pero también incorpora un sutil giro contemporáneo con tequila blanco y mezcal espadín. El resultado: una crema fresca, aromática y con profundidad.

Detalles que marcan la diferencia
Chile poblano escalfado a mano, desflemado con precisión para lograr un balance entre sabor y picor.
Carne picada a mano, no molida en máquina, para conservar jugosidad y texturas complejas.
Nogada cremosa y única, con notas de destilados mexicanos.
Versatilidad: puede servirse capeado o sin capear, siempre elaborado al momento.
Toque cultural: cada chile se entrega con un folio personalizado y un pergamino histórico narrado por el historiador Héctor Zagal, que convierte la experiencia en una clase viva de historia nacional.

Maridaje curado por Roberto Tinoco, con etiquetas de vinos y destilados seleccionados para cada temporada.
Una cocina que honra sus raíces
El chef recuerda que Testal nació con la idea de ofrecer la cocina de su infancia: “Es un restaurante de cocina mexicana tradicional, familiar. Vengo de familia michoacana, con grandes cocineros empíricos. Queremos mostrarle a nacionales y extranjeros cómo comemos los mexicanos”.
La palabra testal nombra, precisamente, a la pequeña bola de masa de maíz que se hace antes de formar una tortilla. Esa esencia de lo cotidiano y artesanal se refleja en cada platillo de la carta.
El chile en nogada de Testal se ofrece solo en temporada, de julio a septiembre, en sus tres sucursales. El precio es de $490 pesos en su versión tradicional y $470 pesos en la opción vegetariana, que sustituye la carne por portobello, nueces, frutos y plátano.
Lo que distingue al chile en nogada de Testal no es solo su sabor, sino el conjunto: tradición, técnica, historia y hospitalidad. Cada bocado es un viaje que honra una de las joyas de la cocina mexicana, elevada aquí a su máxima expresión.

Una experiencia gastronómica completa
La propuesta de Testal va más allá del chile en nogada. En su menú de temporada, el restaurante suma otros elementos que redondean la experiencia:
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Vinos de Hacienda Florida, seleccionados especialmente para potenciar los sabores del platillo.
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Un taco de puerquito, jugoso y especiado, que abre la degustación con carácter.
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El postre Bien Me Sabes, un bizcocho de vainilla acompañado de salsa de rompope, que cierra con dulzura y nostalgia la experiencia gastronómica.











