Ana García Bergua

ANA GARCÍA BERGUA: ME SENTÍ LIBRE CUANDO ELEGÍ ESCRIBIR

Ana García Bergua, con su mirada generosa y lúcida, sigue siendo una de las voces más queridas, coherentes y talentosas de la literatura mexicana. El Premio Inés Arredondo no hace más que confirmar lo que muchos lectores y colegas ya sabían: su obra es fundamental.

Ciudad de México, 7 de agosto (MaremotoM).- La escritora mexicana Ana García Bergua ha sido galardonada recientemente con el Premio Inés Arredondo, un reconocimiento que, más allá del prestigio, resuena profundamente con su trayectoria y sensibilidad como narradora. La autora de El umbral y Fuego 20 conversó con nosotros en exclusiva sobre el significado del premio, su vocación literaria, su historia familiar y la manera en que la literatura ha sido, para ella, una forma de libertad y herencia.

Me dio mucha emoción este premio, porque yo escribo cuento, además de novela, y Arredondo fue una gran cuentista“, comenta García Bergua, con la modestia que la caracteriza. Aunque no se considera directamente heredera de la autora sinaloense, admite sentir un lazo por la forma en que ambas han explorado las pasiones humanas, los claroscuros del alma. “Su tono es muy dramático, muy filosófico. Lo mío es de otro tipo, pero como cuentista, sí, hay una cercanía.”

Ana García Bergua
En el cuento puedes jugar, arriesgarte y a usar la escritura como materia. Foto: Cortesía Facebook

Uno de los aspectos más fascinantes de su obra es su coqueteo con el género negro, sin adscribirse completamente a él. “Siempre tengo tramas policiacas, de indagar”, dice. “El género negro tiene algo filosófico. Pienso en Chesterton, que no era exactamente un escritor policiaco, pero El hombre que fue jueves tiene esa mirada. Me gusta ese ángulo.”

A pesar del creciente reconocimiento, Ana no se deja llevar por la vanidad: “No sé si todo el mundo me quiere, pero tengo muchos amigos y eso me da mucha alegría. Nunca he sido de peleas ni de grupos cerrados. Me gusta compartir.”

Su vocación nació con una elección radical: “Me di cuenta de que prefería esa vida —la de escritora— que la que había elegido en el teatro. Me acuerdo que un amigo actor me decía: ‘¿Te la pasas encerrada escribiendo?’ Y yo le decía: ‘Sí, básicamente’. Y a pesar de lo que parecía aburrido, para mí era libertad. Me sentía más libre así.”

Ana garcía Bergua
Ana García Bergua, ganadora del Premio Inés Arredondo. Foto: Cortesía

García Bergua pertenece a una familia ligada profundamente al arte: su hermana, la escritora Alicia García Bergua, su padre, el cinéfilo y crítico Emilio García Riera y su hermano Jordi, cuya muerte marcó a toda la familia. “Fue una tragedia, pero también una herencia. Sentí que nos dejó algo, que teníamos que hacer algo con eso”, recuerda. “Una vez soñé que Jordi me daba un libro de pastas negras. No sabía qué hacer con él. Era como pasarme una estafeta, muy triste. En mi primera novela, El umbral, traté de hablar de él, de mí, de mi hermana.”

Con cariño, también recuerda a su padre: “Lo que siempre admiré de él fue su impulso infantil, esa pasión por el cine como juego, como sorpresa. Se entregaba como un niño en una sala oscura esperando ser sorprendido. Eso era muy vital, y muy heredable.”

Ese amor por el cine fue también la semilla de su novela sobre el incendio de la Cineteca Nacional, Fuego 20. “Me acordé mucho de él. Incluso, creo que lo puse en la novela: fue el único que pidió públicamente la renuncia de Margarita López Portillo. Un amigo me contó que tenía el pasaporte en la mano, por si lo expulsaban del país por opinar. Fue muy fuerte.”

Ana vive con el músico Eduardo Piastro y juntos han construido una vida dedicada a las letras y los acordes, sin grandes riquezas, pero con plena convicción. “Nos hemos apoyado siempre en nuestras locuras. A veces decimos: ‘ricos no nos vamos a hacer’, pero lo importante es hacer lo que vinimos a hacer. Que nuestras hijas también hagan lo que les gusta. Ese es el mayor lujo: poder hacer lo que te gusta en la vida.”

Ana García Bergua, con su mirada generosa y lúcida, sigue siendo una de las voces más queridas, coherentes y talentosas de la literatura mexicana. El Premio Inés Arredondo no hace más que confirmar lo que muchos lectores y colegas ya sabían: su obra es fundamental.

 

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  1. Es una emoción increíble, aunque sabemos que el más importante reconocimiento a una escritora como Ana es leerla, y disfrutar su estilo en cada página. Espero que esto signifique un impulso mayor a su obra.