Para él hay un poder ciudadano que todavía es difuso y epidérmico. “Si algo ha sucedido en los últimos años un robustecimiento de las organizaciones, que han servido de dique al autoritarismo”, afirma.
Ciudad de México, 24 de febrero (MaremotoM).- Preocupado por el rumbo que lleva el país, en uno de los textos de este libro, José Woldenberg hace, entre otras, estas preguntas a sus amigos y ex compañeros del PSUM, PMS y primeros años del PRD: ¿No les alarma la descalificación sistemática de medios y periodistas críticos a la gestión de
gobierno? ¿No les preocupa el poco aprecio que el Presidente tiene por la ciencia, la cultura y las artes? ¿No les lastima que haya dicho que el feminismo, el ecologismo y los derechos humanos no son más que una invención del neoberalismo? ¿No les enoja que hoy en México existan más pobres que hace tres años y que millones de personas de las “capas medias” hayan caído en la pobreza?
En su libro Izquierda y Democracia, publicado recientemente por Cal y Arena, Woldenberg se hace y contesta estas preguntas y al mismo tiempo confía en que el ciudadano común comience a hacer oposición más allá de los partidos políticos.
ENTREVISTA EN VIDEO A JOSÉ WOLDENBERG
“He insistido mucho en que quizás debamos a empezar a hablar de las izquierdas, para comenzar a entendernos. Hay quien habla de la izquierda como si fuera un movimiento político que tiene superioridad moral sobre los otros. Stalin o Pol Poth sabe que ellos se reivindicaron de izquierdas, las catástrofes que generaron en sus países que hicieron desastres”, afirma José Woldenberg.
“Yo creo en una izquierda democrática que puso en acto la modernidad, la libertad y la igualdad. Son dos valores que pueden estar tensionados, suprimir uno u otro significaría vivir en el infierno. La actual administración no es democrática y su política social debe estar revisada. Desde 2018 hasta 2020 la pobreza ha aumentado, son 15 millones han dejado de tener acceso a la salud pública”, agrega.

Para Woldenberg, un pensador y analista nato de la realidad mexicana, “El lopezobradorismo y la izquierda no son lo mismo”, porque no puede reaccionar “ante las nuevas exigencias”.
“Si algo han aparecido son movimientos sociales con agenda propia, el del ecologismo, el de género, la agenda es enorme y diferenciada, para asimilarla es necesario estar abiertos a esos nuevos vientos”, afirma.
“Por eso requerimos de un Estado democrático, que esté alerta a las nuevas agendas. El Estado se está cerrando, hay una idea de suma cero con las instituciones ciudadanas. Lo que el Estado suma, lo pierden ellas. No es un juego de suma cero, sino que podría ser un juego virtuoso. No vamos en esa dirección”, agrega.
José va en una motivación honesta y sin duda sensible cuando dice que “necesitamos tender puentes de entendimiento y estamos erosionando el propio lenguaje”.
“Si de algo México podía vanagloriarse las diferentes políticas habían construido una serie de instituciones culturales que valían la pena. No desmantelarlas. Podríamos revisarlas, pero no despreciarlas. El Presidente de la República ha machacado que México entre 1982 y 2018 es una época neoliberal. Sin duda hubo una política económica neoliberal, pero no es cierto que todo lo que pasó en México debe reducirse a lo que pasó en Economía. No es cierto que las universidades hayan funcionado a nivel neoliberal, eso es reduccionista y además mentiroso”, afirma Woldenberg.
“El esfuerzo por construir un entramado democrático fue de todos los mexicanos y permitió que hoy Morena fuera gobierno”, afirma.
“La democracia está en peligro. Es un poder regulado, fragmentado y vigilado. Es un sistema de gobierno. Al Presidente no le gusta cuando los otros poderes tienen puntos de vista distintos. No le gustan los órganos autónomos del Estado. Descalifica a periodistas y medios que no siguen sus consignas. ¿Qué va a suceder con nuestro sistema electoral? Será un golpe muy duro al INE, que es un instituto que nos ha permitido contar con elecciones libres”, es su expresión.
Para él hay un poder ciudadano que todavía es difuso y epidérmico. “Si algo ha sucedido en los últimos años un robustecimiento de las organizaciones, que han servido de dique al autoritarismo”, afirma.











