La autora e ilustradora mexicana presenta Raros (Océano Travesía), un libro álbum sin palabras que celebra la diferencia, la diversidad y la empatía desde el asombro visual. Entre el recuerdo de los setenta, las fábulas de Jodorowsky y su vocación de maestra, Gallo reafirma la belleza de lo que no encaja.
Ciudad de México, 23 de octubre (MaremotoM).- En los libros de Valeria Gallo no hay prisa, ni gritos, ni imposiciones: hay miradas. En Raros (Océano Travesía), su nuevo libro álbum, cada página se puebla de personajes que se observan, desconfían, se acercan y finalmente se reconocen. Sin una sola palabra, el relato propone una lección sutil y luminosa: lo distinto también puede ser un espejo.
“La idea es justamente esa, que todos somos raros para alguien y eso es lo que nos da riqueza e individualidad”, explica Gallo. “En algún momento todos somos los raros. Por eso quería apropiarme de esa palabra, quitarle la connotación negativa y devolverle algo bonito: la posibilidad de ser uno mismo”.

Raros se distingue por su paleta suave, casi nostálgica. En lugar de los tonos brillantes del mercado infantil contemporáneo, Gallo eligió una gama que remite a los libros de texto y álbumes de los setenta y ochenta. “Quise recrear los colores de mi infancia —cuenta—, esos tonos apagados que tenían las impresiones de entonces, con combinaciones que hoy podrían parecer extrañas. Vi mucho el trabajo de Carlos Palleiro, a quien admiro profundamente y también las fábulas pánicas de Alejandro Jodorowsky, que mis papás tenían en casa. De ahí surgió mucho del espíritu de Raros: esa libertad de personajes y esa mezcla de ternura y rareza”.
La historia, contada en secuencia mimética —como si fuera un movimiento continuo—, podría animarse. “Primero los personajes se miran con desconfianza, luego los niños se acercan y juegan y al final todos ríen juntos. La última doble página muestra que ya no hay separación: todos se mezclaron”, explica la autora. “Es una historia muy sencilla, pero creo que profunda: aceptar al otro sin miedo”.
Gallo subraya que el libro álbum no es un formato exclusivamente infantil. “A veces se piensa que leer imágenes es fácil y no lo es. Leer imágenes también requiere sensibilidad y práctica. El libro álbum puede tocar a cualquier edad. Hay obras que conmueven a los adultos tanto como a los niños, y eso me encanta”, dice.

En México, advierte, aún faltan editoriales que apuesten de lleno por este tipo de libros. “Hay muchas propuestas, pero los costos son altos. El libro álbum exige belleza: pastas duras, color, formatos distintos. Eso lo encarece. Sin embargo, creo que el público está creciendo y las ferias ya incluyen cada vez más espacios para el cómic y la narrativa gráfica”.
Valeria Gallo ha publicado más de cuarenta títulos con una docena de editoriales latinoamericanas. Fue parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte y ha expuesto su obra en México, Colombia y España. Formada en el Instituto Nacional de Bellas Artes, es hoy profesora en la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM, donde imparte clases de narrativa gráfica e ilustración.
“Ser profesora es mi trabajo principal, lo abrazo con mucho cariño. Me enriquece, me mantiene joven y me llena de orgullo ver a mis alumnos lograr cosas grandes”, dice. “Cuando alguno de ellos gana una beca o publica su primer libro, siento que una parte mía está ahí. Es otra forma de creación”.

Entre la enseñanza y la creación
Aunque su tiempo se reparte entre las aulas y el estudio, Gallo no deja de imaginar nuevos mundos. “Tengo dos proyectos —adelanta—. Uno ya está terminado, buscando editorial; el otro es una novela gráfica en la que estoy trabajando con calma. La novela gráfica me fascina: combina investigación, escritura y dibujo. Es un reto completo”.
A lo largo de la conversación, vuelve una idea que atraviesa toda su obra: el arte como espacio de convivencia. “Raros no es solo un libro para niños; es un recordatorio para todos”, concluye. “Qué aburrido sería si fuéramos iguales. Lo diferente es lo que nos hace humanos.”











