Laura Ramos

Una justicia sin ambages para rescatar a la gran escritora Elena Garro: Laura Ramos

Gracias a la autora sabemos cómo vivió los últimos años, cómo soportó la soledad y el olvido con su hija Helena Paz, cómo recordaban y conjuraban estas mujeres coléricas, furiosas, lastimadas, luminosas, ensoñadoras, llenas de lumbre y ternura.

Ciudad de México, 10 de mayo (MaremotoM).- Mucha gente habla de Elena Garro (1916-1998), la genial escritora mexicana, ex mujer de Octavio Paz (1914-1998) y se ponen iracundas porque la historia no le hace justicia. Muchas mujeres de las nuevas generaciones hacen prólogos y hablan de la autora de Recuerdos del porvenir con una liviandad y deseo de justicia que no hace nada a la hora de conseguir precisamente justicia, pero que arma mucho lío en las declaraciones y a ellas las convierte en “defensoras de Elena Garro”.

Lo cierto es que más allá del boom y del recontraboom hoy sabemos que no fueron sólo las mujeres olvidadas de ese movimiento editorial movido por la agente Carmen Balcells (1930-2015), también hombres como Juan Carlos Onetti, como Antonio di Benedetto, como Héctor Tizón. Y también es cierto que por más deseos y gritos de justicia que hay alrededor de esta mujer talentosa a la hora de la literatura, no existe ninguna medida a conseguir un acto de justicia que al menos trate a sus restos con el respeto debido.

Hoy, el cadáver de Garro es fruto de las miles de intervenciones que se realizan en un oscuro cementerio de Guadalajara, no está en la tumba de los ilustres y ni siquiera se animan a afirmar que lo que ella quería era estar en París.

Elena Garro
Que la autora reciba un reconocimiento real. Foto: Cortesía

Este libro tiene esa motivación, conseguir respeto para sus restos y hacer que este país y sus lectores entiendan la excelencia autoral de Elena Garro.

Se llama, el libro: Elena Garro: los recuerdos sin porvenir (Aguilar), está escrito por Laura Ramos y lo que busca, además de ser muy bien leído, justicia.

Gracias a la autora sabemos cómo vivió los últimos años, cómo soportó la soledad y el olvido con su hija Helena Paz, cómo recordaban y conjuraban estas mujeres coléricas, furiosas, lastimadas, luminosas, ensoñadoras, llenas de lumbre y ternura.

Elena Garro: los recuerdos sin porvenir es una obra única por su acercamiento frontal a la escritora y su hija por una editora que convivió con ellas los últimos años de su vida. Recorre las horas de penuria y rencor de estas mujeres, los momentos lamentables de hambre y vicio, el asedio de la enfermedad, el alcohol, la violencia doméstica y sus amados gatos: testigos de esta tragedia que sólo atemperaba la contemplación del cielo de México, las postales de París, las fotografías de Madrid, los anhelos de Buenos Aires. Entrar en estas páginas nos permite conocer detalles íntimos de Elena Garro y sus evocaciones de Bioy Casares, Rufino y Olga Tamayo, Pablo Picasso, Ernst Jünger y el eternamente amado/odiado Octavio Paz.

Laura Ramos no juzga ni condena, sólo comparte su maravillosa experiencia con la escritora magistral y sus intentos por ayudarla a sobrellevar el pantano donde vivió sus últimos tiempos; el libro es una aportación a la biografía de Elena Garro, condenada con su hija a ser un personaje maldito y perseguido, las páginas descubren vivencias totalmente inéditas de la escritora, una voz candorosa y furibunda que dejó siempre su sangre ardiente, rebelde y amorosa en cada uno de sus actos y sus escritos.

ENTREVISTA EN VIDEO A LAURA RAMOS

“La intención sería ver este tema como seres humanos que somos. Es una generación que cuida a la salud mental, la de ahora y sabrán entender los puntos tan extremos que nos hacen llegar a la oscuridad. Lo que más me gustaría es que después del libro los amen, que tengan un abanico para entender cómo vinieron las cosas”, afirma Laura Ramos.

“Cuando conocí a Elena Garro yo era muy joven. Estaba encargada de ella, me tocaba organizar la Feria del libro, era una persona muy difícil de carácter. Las regalías se habían excedido, pero seguíamos colaborando con ellas”, agrega.

Elena de 1955 a 196 tenía mucho poder. “Era una Elena que no podía ser ni víctima ni sosegada. Ya había aceptado el divorcio, tenía su pensión. En ese momento ya se sentía segura y muy cobijada por sus amigos argentinos. Al mandarle al libro para su crítica, fue lo que hicieron cambiar a Octavio, para ayudarla a publicar”, afirma Laura.

“Ella escribe esta novela experimentando un duelo de amor por Adolfo Bioy Casares. Ya no iba a verlo. Escribe esto, se lo manda con mucho amor. Después, con el quiebre del 68, ella comienza a ir en declive”, dice.

“¿Por qué Octavio no vino a rescatar a su hija en esa época? Era su única hija y ella escribe una carta que se publicó. ¿Cuál fue la presión de Helenita? Ella dice que estaba muy enojada y que quería defender a su madre. No hubo nada hacia arriba. Con un Octavio enamorado, florecido y Elena iba hacia abajo”, describe.

Laura Ramos
Editó Aguilar. Foto: Cortesía

Laura Ramos quiere proponer la reconciliación entre “octavistas” y “elenistas”. Hay que empezar a ver los seres humanos para hacer más grande sus obras literarias.

“¿Por qué no podemos subrayar y poner entre comillas los libros? Se han ido publicando las cartas de Octavio a Elena Garro, se ha ido recuperando la obra, pero falta. La historia de los Romanov escribió Elena Garro en Los zares de Rusia, un libro que está desaparecido. Tenemos que encontrarla”, dice Laura Ramos.

“Yo tengo un fin determinado con este libro. Elena Garro no quería regresar de París. Hace más o menos tres años, durante la pandemia, un sobrino de Elena me escribe y me cuenta que habían robado en el panteón donde está Elena. A él le parecía un lugar injusto para los restos de Garro y de su prima. No está en mis manos determinar que vaya a la tumba de los ilustres. Está en mis manos que su obra se pusiera en el canon para estudiarla, que se pueda hacer el análisis literario de la métrica y de la cosmovisión que planteó Elena Garro”, exige Ramos.

“Es el momento de levantar la mano, sería muy lindo lograr algo y que las nuevas generaciones tengan una visión distinta de ella”, concluye.

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