Cucarachas es una obra muy divertida y reflexiva, que podría también adoptar la estética de lo visual y convertirse en un cómic. Esta es la primera novela de Víctor Santana, un autor fanático de Copi y del Subcomandante Marcos.
Ciudad de México, 1 de agosto (MaremotoM).- Cómo una cucaracha va a contar el narcotráfico en la zona norte de nuestro país. Así se toma precisamente el autor Víctor Santana esa especie de diario de los delincuentes o de las víctimas, para propiciar lo que se cree es una mirada “real” sobre ese capitalismo salvaje que es el tráfico de drogas, la trata de blancas, los secuestros y todos los delitos tremendos que hay sobre los débiles. Los más fuertes, claro, usan un arma. El resto es silencio.
Hace poco una persona me decía que los grandes dueños del mundo están evaluando la muerte de muchos humanos en las guerras, víctimas de la pobreza, del hambre, del crimen organizado y desorganizado, de los desastres naturales; un mundo horrible, para pocos y que seamos un número más en esa cadena fatídica de quienes tienen la sartén por el mango y el mango también.
Así que no hay mejor demostración de desafío que el humor, más que el amor y la resignación con alguna religión y eso se lo toma Víctor en su novela Cucarachas (NitroPress), donde Palante, una cucaracha extraterrestre a bordo de un traje humano, llega a Mazatlán con el propósito de estafar a un cartel. Cuenta con la ayuda de una colonia de cucarachas dedicada a la falsificación de dólares y trabaja bajo las órdenes de Serón, un dios cucaracha déspota y cocainómano.

“Esperaba que me sorprendiera lo brillante y diferente del lenguaje y me sorprendió; esperaba que el apocalipsis tuviera un origen sinaloense y así fue; esperaba que el tecno mundo fuera incomprensible y no, se explica sorprendentemente bien; esperaba que la violencia no se comiera a los personajes y a la anécdota y así es. Gran novela, sin duda. ¿No que no se podía escribir algo original sobre México y el narco? Ni madre?”, es la opinión de Paco Ignacio Taibo II.
ENTREVISTA EN VIDEO A VÍCTOR SANTANA
“La violencia del narco es en realidad un costumbrismo. Yo soy de Mazatlán y desde chico escuchaba de alguien que había sido asesinado. Mi padre decía, ahí está el amigo tuyo y su padre es narco. Ahora de adulto no le digo a nadie si es narco”, dice el oriundo de una ciudad donde hasta hace poco estaba la guía para conocer el arresto del Chapo Guzmán, en un hotel céntrico.
Hace mucho que Víctor Santana no vive en Mazatlán, pero regresa de vez en cuando de vacaciones. Recuerda la anécdota de los 21 años, cuando estaba muy interesado en el EZLN. Recorrió esa zona lejana de La realidad. Es de difícil acceso, donde estaba el Subcomandante Marcos. Ahí conoció la letrina que era para toda la gente que iba, uno tenía que entrar, agarrarse de una cuerda y la letrina estaba llena de cucarachas que se subían al cuerpo. Uno tenía que aguantar, porque si no se caía en medio de la mierda. “Esa historia horrible es el origen de mi novela”, afirma Santana.
“La otra anécdota es que cuando conocí a mi novio él leía mucho. Leía filosofía y entonces yo empecé también. Cuando me tocó Platón y no conocía mucho la lírica griega, empecé a estudiarla. Veía la palabra nave y se me hacían las naves espaciales. De ahí a la novela Cucarachas, hay un solo paso”, dice.

“Tuve dos obsesiones, una la narrativa de Foster Wallace, de Thomas Pynchon, esa prosa elegante y por el otro el argentino Copi (1939-1987). Me interesaba la idea de combinar esas dos literaturas y de ahí viene también la novela. Copi es el autor más importante de Argentina, para mí es como si César Aira supiera escribir. Hay una plasticidad y un humor muy importantes en su literatura”, expresa.
Hay un costumbrismo muy en la línea de Daniel Sada, aunque para Santana son más importantes los que lo leyeron, como Julián Herbert y Luis Jorge Boone. “Fueron muy importantes para mí y los he conocido en persona”, dice con entusiasmo.
La historia de Cucarachas es la historia de un amor heterosexual, de una cucaracha que se enamora de la narcotraficante. “Me gustan mucho las películas de los Hermanos Marx, que a pesar de que son relocas, tienen una historia de amor que las guía”, afirma.
“Si fuera soberbio y pedante diría que mi novela aporta algo nuevo a la narcoliteratura. La verdad es que la novela del narco tiene a Élmer Mendoza como gran exponente. Hizo algo muy interesante, una novela del lenguaje del narco. Yo tenía que hacer una novela de aventuras, de movimiento”, expresa Santana, pareciéndose en ese caso a un coterráneo, que es Samuel Parra, para quien también la literatura tiene que ver con entretenimiento, con diversión.

“Conozco a Samuel, me imagino que es la misma línea”, agrega.
Paco Taibo II le recomendó leer a John Dos Pasos, en su novela Manhattan Transfer, algo que Víctor Santana hizo, al tiempo que también leyó a Roberto Bolaño, “un autor fundamental para mí”.
Cucarachas es una obra muy divertida y reflexiva, que podría también adoptar la estética de lo visual y convertirse en un cómic. Esta es la primera novela de Víctor Santana, un autor fanático de Copi y del Subcomandante Marcos.











