Sabina Berman

Sabina Berman estrenará próximamente una obra en el Zócalo de la Ciudad de México

Ahora presenta Historia de la democracia contada por una ciega y una cocinera (y dos obras más), editada por el Fondo de Cultura Económica y que mañana presentará Paco Ignacio Taibo II. Son las tres obras que representan la reciente triada dramática de Sabina Berman, obras que además comparten un humor desbordado que va de prisa, quema e ilumina, como la lumbre.

Ciudad de México, 1 de diciembre (MaremotoM).- Sabina Berman es una voz central de nuestra cultura contemporánea, no sólo por su programa Largo aliento, donde valientemente entrevista con mucho tino a figuras medulares de nuestra sociedad, sino porque también es una dramaturga de gran trayectoria, donde a cada periodo de tiempo, presenta en las salas teatrales temas sustanciosos para una ciudad de México que la adora.

Ha sido considerada “la dramaturga del idioma español más montada en su país y otros países de habla hispana”, además de ser novelista y guionista de cine.

Su novela La mujer que buceó dentro del corazón del mundo se ha publicado en 13 idiomas y en más de 35 países y ganó entre otros premios, Premio de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt.

Sabina Berman
Sabina Berman

​Entre sus obras de teatro de mayor éxito internacional están Entre Pancho Villa y una mujer desnuda (comedia sobre el machismo), Feliz nuevo siglo Doktor Freud, Muerte súbita, Moliere, El dios de la risa, eXtras, ejercicios fantásticos del Yo y Testosterona (con temporadas largas en Buenos Aires, Madrid y México, además de montada en otros 10 países).

Escribió los guiones de las películas Entre Pancho Villa y una mujer desnuda, Gloria (sobre la vida de Gloria Trevi), Macho, Backyard/El traspatio y El árbol de la música.

Ahora presenta Historia de la democracia contada por una ciega y una cocinera (y dos obras más), editada por el Fondo de Cultura Económica y que mañana presentará Paco Ignacio Taibo II. Son las tres obras que representan la reciente triada dramática de Sabina Berman, obras que además comparten un humor desbordado que va de prisa, quema e ilumina, como la lumbre.

-¿Qué es lo que te produce más emoción? ¿Publicar dramaturgia? ¿Dirigir que tu obra salga a las tablas? ¿O ese programa maravilloso que haces semana tras semana con las entrevistas?

-Igual. El reto es estar presente de cuerpo entero, vivir en emoción, en comunicación con tus congéneres. Cuando lo logras y haces a través de una novela, es sublime. Ahora, en una novela no tienes la seguridad de que está sucediendo, ¿cierto? En televisión tampoco. Después que sales a la calle, la gente te comenta y te emociona, porque te das cuenta que te comunicaste, pero es como muy retardado. Por eso, mi gran amor sigue siendo el teatro, donde es simultánea la expresión que la recepción.

-Montar teatro en México es muy difícil. Al mismo tiempo, es un acto de rebelión cada vez que lo montan.

-¿Tú dónde naciste?

-Soy de Argentina.

-He tenido la fortuna de ser estrenada como autora en Argentina. Gran teatro el que tiene en Argentina y gran público. Y con el doloroso momento económico que están viviendo desde hace 10 años, ves la devoción de los que van al teatro. Recuerdo haber estado a la entrada de Testosterona, en Buenos Aires y la gente contaba sus billetes. No me puedo olvidar de una mujer sacando entre sus senos un billete hecho rollo para pagar el boleto. Y le dije al productor, no seas cabrón, hay que invitarla, pero es el productor, el dueño capitalista de la obra. Me preguntabas que si es difícil en México hacer teatro. Está mal planteado. Por ejemplo, lo que ha hecho el Estado con el teatro: Da becas a los teatristas, pero nunca serán suficientes las becas. Y da dinero para que se monten las obras. Carece de la figura del productor, precisamente, ese señor ávido o señora ávida, de que llegue el público. Entonces, ha estado muy desconectado.

-Hay productores que son magníficos, pero son muy pocos

-Afortunadamente, mi carrera en el teatro empezó antes de que empezaran estas dádivas del gobierno. Y se ha mantenido, sobre todo, fuera del ámbito del patrocinio del Estado. He estado más en el teatro comercial. Y me duelen mucho los precios del teatro y te anuncio, por primera vez lo estoy diciendo a un medio, vamos a estrenar una obra en el Zócalo de la Ciudad de México. Y va a ser gratuita.

-¿Una obra de tu autoría?

-Sí. Necesitamos los artistas acercarnos a la gente. No podemos estar pasivamente esperando que alguien nos solucione, ya sea el capitalismo o el estatismo, nuestra relación con el público.

-También están los precios de los libros, porque son carísimos. Has editado en el Fondo de Cultura Económica, donde los libros son muy baratos…

-Cuando vi que en la FIL cuesta 56 pesos, este libro que contiene tres obras, me emocionó hasta las uñas del pie. Es maravilloso que estén abajo de 100 pesos, los libros del FCE.

-¿De qué hablan estas obras, teniendo en cuenta que tus obras son políticas, pero no son totalmente políticas?

-No son dogmáticas. Sí habla de lo muy íntimo y podrías extrapolarlas a lo político, sí, pero no pretendo que la termines de leer y te vayas a afiliar a un partido u otro. Habla de la dimensión, de lo personal en lo político. Como buena feminista que soy, pienso así las obras. Son obras muy feministas. Las tres. Sobre todo Testosterona y la del largo título: Historia de la democracia contada por una ciega y una cocinera.

-Me hacen acordar precisamente al teatro clásico. A esta cosa del pueblo. Esta cosa de qué cuenta una ciega, qué cuenta una cocinera

-La obra empieza con una ciega, una mujer de 97 años, caminando en el campo y el aire que en un pájaro se vuelve un trino, en una lechuza se vuelve un graznido, en los árboles se vuelve un rumor, en las hojas, en ella, que es ciega, se vuelven imágenes debajo de los párpados. Y cuando arrecia el aire y se vuelve viento, se vuelve también una historia que se le empieza a parecer. Su nieta se acerca a ella y le empieza a contar la historia. Y la historia es de una niña de la misma edad de la nieta, de una niña de 12 años, que está en una casa llorando de hambre. La madre de la niña se acerca a abrazarla y le dice, hija, no llores. Y dice, pero es que no he comido en tres días y tres noches. Y la madre dice, es que no hay pan, no hay mantequilla, no hay leche. La tía, son muy importantes las tías, toma un cucharón y un sartén y sale a la calle y empieza a golpear el sartén con el cucharón y a gritar, mujeres, mujeres. Y de las distintas casas van saliendo mujeres y entienden perfectamente de qué se trata, porque en cada casa hay niñas y niños llorando de hambre. Y estas diez mujeres caminan en la noche, se les van uniendo otras mujeres que van saliendo con sus sartenes y sus cucharones y sus cacerolas y sus tijeras para cortar pollo y llegan al Palacio Real. Y quieren hablar con la reina, que también es madre y están seguras de que comprenderá su urgencia. Cuando están frente a ella se hincan y le dicen, reina, nuestros hijos no tienen pan ni mantequilla ni leche. Y la reina dice, pues es que yo no puedo dárselos, en el Palacio no consumimos eso porque engorda, les ofrezco pastelitos. En esa escena empieza la Revolución Francesa y el segundo experimento de la especie es lograr una democracia. El resto de la historia contada por la ciega y la cocinera, que son las narradoras de esta historia, sigue en el libro.

– +¿Cómo escribes, Sabina? ¿En qué momento escribes?

-Yo escribo como la ciega, igualito. Me llegan imágenes, las empiezo a juntar, las entiendo, las termino de entender. Sé que me llegan de afuera, del aire, del viento, de mi alrededor. De pronto se me ocurre algo en los viajes, pero en general estoy como presente. Es muy excitante estar platicando contigo, estar viendo el stand del Fondo de Cultura. Me llegan estos pedazos de historia y se van juntando. Y en cierto momento sí me siento a ponerlo en negro sobre blanco. Tarda un año en refinarse y volverse sencilla la historia.

-Me gusta mucho cuando haces un programa con un invitado opositor…

-Es más tensión, es más conflicto. Vamos a seguir haciendo Largo aliento, por lo menos el próximo año. Es un momento importante, crucial para la izquierda en México, que se ha ganado tres años para gobernar con bastante soltura al país. La oposición no tiene votos en el Congreso y tienen muy pocos lugares geográficos donde está gobernando. En este tiempo, la izquierda tiene que avanzar para cumplir las metas que prometió y para plantear nuevas metas. Quiero que Largo Aliento sea un lugar donde la izquierda pueda hablar del futuro. La izquierda, no el gobierno.

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