RESEÑA | A Complete Unknow, con Timotheé Chalamet: decepcionante

¿Y Timotheé? Bueno, mucha buena intención, mucho trabajo en aprender a tocar y a cantar como Dylan, pero le falta peso, experiencia vital, sabiduría para interpretar a un monstruo como el que se propuso. A la mejor si hubiera esperado unos años más. No lo sé.

Ciudad de México, 18 de enero (MaremotoM).- Por fin vi A Complete Unknow. Se estrenó aquí en Estados Unidos el 25 de diciembre, cuando yo ya estaba de vacaciones en México y allá se estrena hasta el 30 de enero, pero yo regrese acá el 14.

Tenía esperanzas de poder verla todavía, que no la hubieran quitado, y aunque está cada vez en menos cines, la encontré en uno de mis favoritos, el Angelika Film Center. Vine por primera vez al del East Village, que era el único que me faltaba conocer, pues el Angelika New York está muy cerca de NYU y el 123 by Angelika está por Midtown, pero ya lo “estrené” hace unos meses.

Llegué muy temprano a la función. Sólo éramos dos personas (una chica y yo) en la sala. Cinco minutos antes de que empezara la película, llegó un grupo de personas adultas muy muy mayores; incluso una pareja traía andaderas.

Se acomodaron donde les quedaba mejor para poner sus andaderas, pues como he dicho, la sala estaba prácticamente vacía.

Y empezó la película, no sin interrupciones, porque la señora se paró como cuatro veces para ir al baño, con todo lo que implica para una persona que usa una andadera moverse en la oscuridad de una sala de cine, ya se imaginarán.

Pero bueno, primero, quiero decir que me costó mucho trabajo entender los diálogos de Bob Dylan, porque Timotheé Chalamet (que por otra parte me parece un actor bastante respetable), se esfuerza todo el tiempo por actuar lo más parecido el muy particular timbre nasal del músico y Premio Nobel de Literatura.

Sigo respetando a Chalamet. Me parece encomiable que un hombre de su generación, con el éxito que tiene, se haya arriesgado a interpretar a un mito y encima de todo viviente como es Bob Dylan.

Este es el Timotheé de Bones And All, Beautiful Boy, Call Me By Your Name y hasta de The King. No es el de Dune y Dune Part Two, mucho menos el de Wonka, esa estrella que gana millones de dólares y se promociona en todos los espacios donde puede. Esto no tiene nada de malo, o de reprochable, porque Money is money, si en alguna industria se sabe de esto es en Hollywood.

El caso es que yo prefiero al primer Timotheéy a ése es al que esperaba ver en A Complete Unknown… y ¿cómo me explico? Quedé un poco decepcionada.

Ese es el gran problema de la publicidad: vi tantas entrevistas a sus compañeros actores y tanto Elle Fanning como Edward Norton se deshacían en halagos hacia el trabajo de Chalamet para meterse en esos zapatos que, claro, a cualquiera le quedan enormes.

Y ¡ojo!, por supuesto que entiendo perfectamente la diferencia entre el personaje Bob Dylan de la película A Complete Unknown y el mito que es la persona de carne y hueso que se llama Robert Zimmerman y a quien conocemos el resto de los mortales como Bob Dylan, entiendo que el personaje que interpreta Timotheé Chalamet es un joven (incluso más que él mismo), proveniente de Minneapolis, que llega a Nueva York y comienza una carrera en el folk con la que alcanza el estrellato en los convulsos principios de los años sesenta; un joven músico que arriesga todo (como el mismo Chalamet al interpretarlo) y da una vuelta de timón cuando decide volverse eléctrico y tocar otro tipo de música, una muy distinta a la que tenía acostumbrados a sus fans, y… ya no digo más para no hacer spoilers.

El asunto con tomar riesgos es que a veces salen bien, a veces sus resultados son excelentes (como le sucedió al Dylan de verdad cuando sacó el álbum Highway 61 Revisited y se convirtió en un exitazo), pero a veces, pues nomás no resultan.

Y me temo que esto es lo que le sucedió a Chalamet; es muy difícil dejar de verlo como lo que es: Timotheé Chalamet esforzándose por ser, aunque sea durante las más de dos horas que dura la película, su ídolo Bob Dylan.

No niego que hay momentos muy emocionantes, y todos tienen que ver con la música. Por ejemplo, la primera vez que oímos a Monica Barbaro interpretar a Joan Baez cantando The House of The Rising Sun, es de verdad una escena que provoca que se “enchine el cuero”, en el sentido en que lo usamos en México, o sea, muy muy emotiva.

Otra cosa es cuando actúa, porque aunque no es una mala actriz, hay un problema con el guion que hace parecer a las dos mujeres de la película seres débiles, completamente sujetos a la voluntad del dios Dylan, del que están irremediablemente enamoradas. (O sea, lo mismo sucede con Elle Fanning en el personaje de Sylvie Russo, la primera mujer con la que Dylan vivió en el Village).

No sé ustedes, pero yo jamás me imaginaría a Joan Baez como una mujer sumisa y aguantándole las machurradas a Bob Dylan ni a ningún otro. Ahora bien, no sé si a manera de disclosure para los guionistas y el director, James Mangold, al final de la película se explica, mediante un gráfico, que Baez compuso la canción Diamonds and Rust inspirada en la convulsa relación que tuvo con Dylan.

Hay una actuación que tengo que agradecer y es la de Edward Norton como Pete Seeger, un músico de folk que según la película descubrió a Dylan y además dirigía el Festival de Folk en el que el autor de Blowing in The Wind se volvió eléctrico y tocó, entre otras, Like a Rolling Stone, ese himno generacional del cual proviene el título de la película. Es un alivio ver a Norton en un personaje que parece creado especialmente para él, con ese charming que tiene y al mismo tiempo el enorme peso que le da su experiencia de tantos años como actor.

Es curioso aquello de “creado especialmente para él”, porque quien iba a interpretar a Pete Seege era Benedict Cumberbatch, pero “conflictos de agenda” provocaron su salida y la contratación de Norton para este personaje.

En fin, ¿qué van a ver si ven A Complete Unknown? Una película hecha para lucir a Timotheé Chalamet, en donde se nota el trabajo invertido en las escenas musicales, que sin duda son lo mejor, pero en la que no queda claro cuál es el verdadero conflicto del protagonista: ¿dejar el folk por una música más cercana al rock o poner los cuernos y tratar como estúpidas a las mujeres porque le “estorban” para hacer la música que desea?

Pobre Elle Fanning, tan hermosa y talentosa como siempre, en un personaje que no le permitió lucir sus dotes como actriz. Insisto, al menos Monica Barbaro brilla en las escenas en las que canta.

¿Y Timotheé? Bueno, mucha buena intención, mucho trabajo en aprender a tocar y a cantar como Dylan, pero le falta peso, experiencia vital, sabiduría para interpretar a un monstruo como el que se propuso. A la mejor si hubiera esperado unos años más. No lo sé.

Ahora me voy a escuchar Highway 61 Revisited porque, eso sí, me quedé picada con la música.

Fuente: Substack Irma Gallo / Original aquí.

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