La vicepresidenta de Europa del Sur y América Latina de la Feria del Libro de Frankfurt analiza, en México, la sostenibilidad del mercado del libro.
Ciudad de México, 6 de julio (MaremotoM).- El encuentro con Marifé Boix podría haber sido en muchos de esos rincones de la CDMX, ciudad que visita, conoce y respira y a la que volvió, después de varios meses, desde Alemania.
Ninguno pudo haber sido más adecuado que el Centro Cultural de España, escenario recurrente de CONTEC México, una de las marcas que se desprenden de la Feria del Libro de Frankfurt y que persigue crear un espacio para la reflexión sobre los desafíos y las oportunidades en la industria del libro.
“Pretendemos llevar temas que se discuten en la feria que se organiza en octubre en Alemania e intentamos trasmitir, a otras regiones y a otras ciudades, parte de la experiencia que se vive en la Feria de Frankfurt. Para eso llevamos especialistas que puedan hablar sobre diversos temas que nutrimos a partir de la escucha de las experiencias locales”, cuenta la vicepresidenta de Europa del Sur y América Latina de la feria.
Conscientes de la potencia editorial mexicana, la mayor feria comercial de libros del mundo lleva varios años organizando jornadas con distintos representantes del sector editorial nacional e internacional. Este año, el encuentro pone sobre la mesa de debate tres temas: sostenibilidad para la industria editorial, perspectivas sobre la situación del traductor en la industria y la traducción audiovisual. “La sostenibilidad del mercado editorial es un tema que se discute desde distintos puntos de vista”, cuenta la entrevistada, “este año nos acompaña David Hänssler, representante de la Asociación de Editores de Alemania y que forma parte de una de las mesas que se crearon en la última feria del libro de Frankfurt, la idea es explorar cómo podemos ser más respetuosos con el medio ambiente desde el sector del libro impreso”, subraya.

El debate actual sobre economía sostenible alcanzó a la letra impresa. Después de la pandemia, la escasez de papel y su consiguiente alza de precio, es uno de los factores que más afectó las diferentes formas de bibliodiversidad. Por esa razón, en Alemania se pone mucha atención a la producción y sobreproducción de libros que al final podrían no venderse. “Quizá produciendo menos se podría ahorrar todo tipo de energía y disminuir la huella de carbono”, sostiene la entrevistada. “En la última feria del libro creamos un grupo de trabajo que estudia, en el sector del libro alemán, posibles medidas que ayuden a reducir la huella del carbono”.
Los posibles caminos del sector
El futuro de las próximas generaciones de editores depende de las decisiones que se tomen en este momento. Por el momento, el tema de los libros a la carta sorprende y emociona a los gurús de la Feria de Frankfurt, “si se llega a tener una buena calidad de impresión, la impresión bajo demanda es una opción que puede ser tomada en serio tanto para editores como para los lectores”, pero hay condiciones que se deben cumplir en el mercado sentencia Marifé y reflexiona, “hasta hace dos años se pensaba que el sistema de impresión digital a la carta servía, sobre todo, para el libro de texto. En el caso de los volúmenes que tienen muchas imágenes o una característica más específica no es una opción muy atractiva, pero al día de hoy hay muchas ventajas, muchas mejoras en cuanto a los procesos de producción e impresión que puede hacer de esta opción una alternativa digna de ser valorada”.
Libros descatalogados
La impresión digital está cambiando radicalmente el modelo de impresión, pero eso no significa que se tenga que cambiar todo el modelo de producción de una editorial, Marifé Boix cree que es una buena opción para los libros que están descatalogados. “Si tienes los derechos y hay un grupo de interés al que le puedes vender ese libro, probablemente, imprimiendo pocas cantidades, el editor pude seguir produciéndolo. No apuestas por una impresión de mil ejemplares para ponerlo en una bodega. Imprimes solo lo necesario”. En resumen, la impresión bajo demanda es especialmente interesante para las tiradas cortas, para los títulos descatalogados y para evitar los problemas de almacenamiento.
¿Es el consumo local una alternativa?
De acuerdo con Statista, después de Francia, México se convirtió en el principal importador de libros de España recibiendo alrededor de 72 millones de ejemplares y de acuerdo con el estudio: México: realidad y oportunidades para el sector editorial y del libro español, la nación azteca es el principal destino de las exportaciones editoriales españolas en América Latina.
Sin embargo, cuando hablamos de novedades el país se convierte en una especie de mercado secundario al que las novedades llegan con varios meses de desfase. Aquí van unos casos concretos Manifesto: sobre cómo no rendirse, de Bernardine Evaristo y publicado por AdN, tiene fecha de publicación de 2022 y aún no se encuentra en librerías en México. Derribando muros, de Malpaso, llegó a librerías mexicanas en 2023, pero el año de publicación es de 2021. Y así pasa con otras editoriales como Impedimenta, Nórdica, Periférica, la filial española de Sexto Piso, Errata Naturae, Anagrama o Tres hermanas, por mencionar algunas.
“Yo creo que podría ser una opción imprimir localmente” estudia la vicepresidenta de la feria de Frankfurt, “esto ayudaría al tema de bibliodoversidad de la literatura. En los casos que mencionas, corresponden a sellos españoles, pero lo mismo ocurre si tienes un libro de Argentina y no sabes cuándo lo podrás obtener aquí en México”.
“Varios editores invierten en enlaces locales, una especie de distribuidor que en realidad es un editor y que apuesta por la distribución de sellos que no corresponden a su país de origen. Son ayudas para que esos libros circulen de una manera más rápida. Con el tema de la impresión bajo demanda se podría imprimir localmente y ya no se enfrentarían a cruzar esas fronteras, esos caminos que deben recorrer de un país a otro, aparte de lo que significan los posibles aranceles”.
Boix se emociona hablando de libros y de las posibles estrategias para el mercado al que pertenecen. Ella viaja por distintos países a colaborar con la Feria de Frankfurt y otras instituciones, pero se encuentra muy cómoda en México, una ciudad que le gusta mucho y un lugar en el que encontró una respuesta positiva a las mesas que dirige, “una cosa que me alegra mucho es que cada vez hay más asistentes y nos dimos cuenta que muchos de ellos también vinieron el año pasado” cuenta con una gran sonrisa.
En el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, el 5 y 6 de julio, se llevará acabo el encuentro que la Feria del Libro de Frankfurt realiza en América Latina y la experta en el ecosistema del libro no duda en extender la invitación para participar en las mesas, está convencida que lo más importante es escuchar lo que se aporta desde México a la industria.











