Pilar Boliver

Pilar Boliver reparte su tiempo entre la televisión y el teatro, con las Hermanas Vals

La obra Hermanas Vals está dirigida por la persona que ha cubierto prácticamente todos los roles del teatro: Pilar Boliver, quien también conduce, junto a Horacio Villalobos y a Alejandro Brofft el programa sabatino Extras40, un recorrido por la cultura pop, muy interesante y muy bien hecho.

Ciudad de México, 27 de mayo (MaremotoM).- Las hermanas Vals es una sorprendente obra de teatro inmersa en el género de la pieza contemporánea con subtono de comedia, dividida en 15 pequeños cuadros que nos muestran a tres personajes: Kat y Sis dos hermanas, unidas por los indisolubles lazos consanguíneos a pesar de sí mismas y a Gé un mesiánico personaje que apuntala desde una perspectiva filosófico biológica esta amalgama genética y hereditaria que nos conforma a todos como seres humanos.

La obra está dirigida por la persona que ha cubierto prácticamente todos los roles del teatro: Pilar Boliver, quien también conduce, junto a Horacio Villalobos y a Alejandro Brofft el programa sabatino Extras40, un recorrido por la cultura pop, muy interesante y muy bien hecho.

Pilar Boliver
Su programa de televisión es un verdadero éxito. Foto: Cortesía

Esta entrevista se hizo a propósito del reestreno de Hermanas Vals, que se dará los fines de semana en el Teatro La Capilla, del 17 de mayo al 28 de junio, pero con la oportunidad de felicitar a Pilar por el programa de la televisión, no lo dejamos pasar.

–No quería dejar de decirte que siempre veo Extras40 y me parece un programa muy divertido y muy bien hecho

–Sí es un programa muy divertido, de temas muy variados, pero, ojo, entramos muy estudiados. Me pasa que aunque esté dando una nota de alguien que puede ser muy de la cultura pop o alguien muy mediático, no duermo con tal de ahondar, de reflexionar, de pensar, para poder dar no solo un comentario tan frívolo o tan ligero. Entonces, aunque sean de repente casos muy fuertes, hay mucha, estudio de los tres y a esto le tienes que agregar gotas de humor, un humor que la gente también lo pueda digerir. Hay muchos termómetros para lograr que a personas como tú, con un background, con toda una cultura, les guste, pero que también mucha gente más de a pie también se divierta y lo entienda y lo comparta. Es un trabajo arduo. Le estudio mucho para poder parecer más ligera y más normal, pero aquí siempre hay mucho nervio por hacerlo. El “en vivo” también te lleva a un estado de ánimo, de estar alerta, ser consciente.

Pilar Boliver
En 2016, como actriz, hizo “Coco, Mademoiselle Gabrielle”. Foto: Cortesía

–Y sobre todo no se pegan los unos a los otros, que eso también es de agradecer

–Luego en el podcast, Farándula 021, somos muchos más en la cabina y ahí sí nos pisamos un poquito más, pero es más la impronta del podcast

–Ahora vamos a las Hermanas Vals: Falsedad, que te tiene esta vez como directora. Me parece que tú eres una mujer de teatro…

–Bueno, esta otra carrera, como yo le llamo, porque la crítica, la opinión, la cultura pop es otra carrera. Pensé que por haber estudiado literatura dramática y teatro iba a ser muy fácil para mí opinar de series, películas, chismes y demás y la verdad es que no, me costó muchos años, casi una licenciatura, una maestría y un doctorado llegar a sentirme cómoda, porque había mucha información que no manejaba. En el teatro me siento como pez en el agua. Es una carrera de cuarenta años, donde soy actriz, soy adaptadora, directora, productora, peinadora, vestuarista, creadora de los conceptos de los espacios escénicos, aunque siempre tengo gente increíble que lo hacen y que me apoyan, pero soy una humanista del teatro, porque sí manejo muchas de los roles, en esto que es, ajedrez teatral. Las Hermanas Vals es la obra que restrenamos la semana pasada en el Teatro de la Capilla, que es un teatro muy muy amable para mí, porque siempre me acoge tanto la gente que administra el teatro, como el teatro mismo. Es un teatro de cámara hermoso, son cien lugares, tiene una vibra muy especial. Entonces, me acoge ese teatro, casi muchísimas de las obras que hago pasan por ahí. En ese sentido, las Hermanas Vals creo que era el lugar perfecto, porque es un texto complicado, es un texto críptico.

 

–Cuando se estrenó, hablé con las actrices, pero quería preguntarte precisamente por qué elegiste esta obra, que tiene como una repercusión social, que es el choque y al mismo tiempo tiene la competencia entre hermanas, que es feroz

–Talia Marcela, que es una de las actrices y la productora principal, ella es la que genera este texto, me lo ofrece como directora y cuando leí el texto y dije, sí, claro que sí, por supuesto. Talia Marcela, Ana Karina Guevara, Constantino Morán, que es este biólogo celular espectacular. La obra trata esta ferocidad genética entre hermanas, cuando oyes que somos células idénticas, pero que depende el ambiente en el que nos hemos desarrollado, es como logramos o no logramos ser, entonces me pareció una propuesta existencial muy interesante, aparte del thriller de lo que sucedió una noche cuando iban en la carretera. Me gusta este thriller de la mentira, de saber quién está diciendo la verdad, quién no, cómo te puedes engañar tú mismo y querer engañar al otro, cuando hay un testigo de ese evento feroz, terrible y así sigues defendiéndote en la vida y no asumiendo, no aceptando por miedo, claro, porque somos seres humanos. La autora pone un duelo interesantísimo, porque maneja los argumentos del teatro como trasgresor, para llegar al inconsciente de las personas, cambiar al mundo. El teatro dentro del teatro es bastante interesante desde muchos temas. Al espacio escénico lo concebí en el sentido que no podía poner una garita de policía, porque me parecía como un poco obvio, a partir de la célula siento que es una caja de Petri donde están los microbios reproduciéndose.

Las hermanas Vals
El trío, con Constantino Morán, que completa el elenco. Foto: Cortesía

–También la obra habla de los padres, que tuvieron a las dos, pero que son muy distintas

–Exacto. Entre hermanos somos muy distintos, sí nos reconocemos en algunas cosas por esta genética, por este ADN. Mi hermana, la mayor, Abril, ama al padre, o sea, el padre es Dios, y a mi padre lo conocí muy poco, porque ya estaban separados, tenemos de verdad concepciones de nuestros progenitores muy distintas. Por eso me gusta mucho cuando G, el biólogo celular, dice, son células idénticas, pero depende en qué ambiente se desarrollan, se vuelven diferentes.

–¿Estás contenta con el restreno de la obra?

–Esta experiencia, de la violencia, porque en la obra hay momentos que son muy violentos, físicos, me costó muchísimo trabajo dirigir esas partes, tuve que hablarle a un experto en combate para cachetadas, empujones, patadas y todo eso, porque qué frágil es la violencia dentro de un escenario, porque se puede trasminar a la vida real, entonces a mí me dio pánico. Benditos los dioses del teatro, hemos logrado subsanarla, como te digo, llamando a un experto en combate escénico y eso fue padrísimo. Ahora bien, siempre estuve pensando que eso no estaba resuelto. Se veía falso, perdía credibilidad del discurso y hoy en este restreno, subsanamos lo que como directora o como actriz o como vestuarista, cualquiera de estos departamentos del arte escénico, pueda ser mejorado. Lo que nos brinda un restreno es la gran posibilidad de poder mejorar ciertas cosas con las cuales no estás bien.  ––¿Cómo enfrentas la violencia en la Ciudad de México?

–Siento que estamos viviendo picos de la humanidad. En la historia de la humanidad hemos tenido estos periodos, que si haces una retrospectiva, los puedes analizar históricamente e identificar. Siento que estamos viviendo descolocados por la doble moral, pero al mismo tiempo esa doble moral impulsa a poner más firmes los derechos humanos. Son tantos ítems, las cancelaciones, la violencia misma, los abusos, las cacerías de brujas, no sabemos bien a bien a dónde vamos a parar. Los cambios humanos son violentos, tanto en lo humanista, como en lo legal, como en las artes, son desgarradores y creo que estamos viviendo esa etapa desde muchos lugares, no ser abyectos en los pensamientos maniqueos, no todo es bueno, no todo es malo, porque si no nos quedamos hablando del melodrama. Los seres humanos somos buenos y malos y tenemos una gama infinita, estamos viviendo una época muy disruptiva, pero al mismo tiempo acercándonos a un puritanismo que me asusta. Eso no es solamente en nuestro país, sino en todo el mundo.

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