Brenda Lozano

Para mí el espacio creativo es maravilloso: Brenda Lozano

El título corresponde a un verso que a Brenda Lozano le pareció muy chistoso y que corresponde a Inger Christensen, una poeta danesa ya fallecida de la que Sexto Piso publicó una traducción. “Se llama Alfabeto, un poema muy hermoso y encontré este, lo leí cuando llevaba dos o tres páginas de mi novela y me pareció que ese verso, sentí que era como el espíritu”, afirma.

Ciudad de México, 9 de marzo (MaremotoM).- Brenda Lozano forma parte de esas escritoras que cada vez que saca un libro nuevo llama la atención entre los lectores y los críticos. Es particularmente una pionera, porque ella y Orfa Alarcón empezaron desde muy jóvenes a transgredir las normas y a iniciar una rama que se llamara “literatura por mujeres”.

Ya no era la “de mujeres”, esas cosas inentendibles que el sistema literario las mandaba al rincón, sino la posibilidad de que sean las damas las parejas, las que se pusieran tú a tú con lo que avalaban las letras oficiales. Brenda fue en 2009 con Todo o nada, la historia del abuelo que se dejó morir de hambre y por supuesto hay muchos más nombres, desde Valeria Luiselli a las muchas mujeres que en una generación anterior venían escribiendo a sol y a sombra.

Una de las bendiciones de este tiempo es que hoy podemos decir literatura, sin importar el género. Una de las dificultades es que la competencia ahora precisamente no tiene que ver con el género y en un país que lee poco, la batalla se ha intensificado.

Ahora Brenda Lozano acaba de sacar una novela por Alfaguara. Se llama Soñar como sueñan los árboles y cuenta la historia de Gloria Felipe y de Nuria Valencia, que se entrelazan en torno al robo de una niña pequeña que conmociona a la capital mexicana en la década de 1940. Por medio de una narradora que (en sus propias palabras) “no canta mal las rancheras”, somos testigos de la batalla de los Miranda Felipe por recuperar a la menor de sus integrantes y de la crianza angustiosa de los Fernández Valencia para salvar a su propia niña de un peligro potencial que la policía no ha podido frenar y los medios reportan con el tono de un thriller.

En este libro, Brenda muestra una mirada crítica sobre la maternidad y es también un elogio a las mujeres del medio siglo que abrieron un camino para la autodeterminación.

Brenda Lozano es narradora, ensayista y editora. Estudió en México y en Estados Unidos. Ha tenido residencias de escritura en Estados Unidos, Europa, América del Sur y Japón. Ha sido antologada en diversas publicaciones, ha impartido cursos universitarios y talleres, y se ha involucrado en proyectos de cine y arte contemporáneo. Edita en la revista literaria Make de Chicago y es parte de la editorial Ugly Duckling Presse, de Nueva York. Su segunda novela fue Cuaderno ideal (Alfaguara, 2014) y el libro de cuentos Cómo piensan las piedras (Alfaguara, 2017). En 2019, Cuaderno ideal (Loop), traducido por Annie McDermott, recibió el Premio de Traducción English PEN. Escribe quincenalmente una columna en el periódico El País y vive en la Ciudad de México.

Esta entrevista se realizó primero para la Casa Universitaria del libro, donde la escritora habló precisamente de su nuevo libro y se encargó también de analizar los entredichos que la obligaron a desistir de presidir la Casa de México en España.

ENTREVISTA EN VIDEO A BRENDA LOZANO

Brenda está sacando su novela y está muy contenta. “Los amigos están siempre en las buenas y en las malas. Pasé uno de los años más difíciles de mi vida. Fue el 2021 por circunstancias personales y por varias situaciones que no tenían que ver conmigo. En esas situaciones uno siempre cuenta con los amigos cercanos. Claro que he podido apoyarme. Mi amiga Gabriela Jáuregui la conozco desde que somos adolescentes. Muchos de mis amigos son también así. Estamos en el mismo camino, en la misma búsqueda y hemos hecho un montón de cosas juntas”, revela en entrevista.

Brenda Lozano
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

“En ese año complejo y fuerte para mí, a veces así es la vida, te tocan años en donde es difícil resolver y también hay que sanar. Para mí en lo personal el espacio creativo es maravilloso. Justo a finales de 2021 y a principios del 2022, empecé a trabajar en El País y tengo a un montón de compañeros de trabajo y platicábamos sobre la nota roja. Con una o dos palabras y con mucho humor dan mucha información. Creo que esa fue la semilla de mi novela, la de poder sentarme a escribir. De ahí nació la idea, de explorar la tercera persona que es algo que no había hecho, de explorar una historia que había transcurrido en otra época, que implica una investigación”, dice.

“Tenía muchas ganas de explorar una tercera persona que fuera femenina y el espíritu de una nota roja. Me interesaba hacer eso desde el punto de vista del presente”, agrega.

El título corresponde a un verso que a Brenda Lozano le pareció muy chistoso y que corresponde a Inger Christensen, una poeta danesa ya fallecida de la que Sexto Piso publicó una traducción. “Se llama Alfabeto, un poema muy hermoso y encontré este, lo leí cuando llevaba dos o tres páginas de mi novela y me pareció que ese verso, sentí que era como el espíritu”, afirma.

Brenda Lozano
Tenía muchas ganas de explorar una tercera persona que fuera femenina. Foto Cortesía

“Es una metáfora y los árboles son genealogías. Me pareció que las madres de mis novelas podían ser como esos árboles y los hijos como sus frutos”, agrega.

El periodismo impone la nota roja y la literatura la expande, a veces para dar consuelo.

“La aproximación que se da en los periódicos es muy diferente. La portada dice otra cosa, es de una artista mexicana que se llama Karla Kaplun, de Querétaro, que tiene una obra maravillosa. En el presente puede haber cosas que parezcan atemporales”, afirma.

Las cosas han cambiado mucho en estos tiempos y Brenda intenta contar una historia de los 40 y los 50 desde el tiempo presente. Ve a la maternidad con un sentido crítico, cómo es cuidar a un niño salvaje, que no quiere ser cuidado. “Me interesaba mucho la cuestión de las perspectivas, en este caso, donde hay una niña que es robada, era interesante explorar cómo es una familia a la que le roban un hijo. Lo que significa ser mujer, de los grandes problemas que tiene la ginecología, la violencia obstétrica es tremenda. Desde el simple hecho de que está nombrado el aparato de reproducción femenina o los partos por cesárea o las ligaduras de trompas o la histerectomía… ¿Por qué se dice madre soltera? Algo profundamente incuestionable, cuando la maternidad no es un estado civil”, expresa.

“Lo mal que se ve envejecer, lo mal que se ve madurar, para una mujer, son muchos temas que están atados al patriarcado desde siempre”, afirma.

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