Organizado en orden alfabético por nombre de fotógrafo, el libro, que recoge las mejores imágenes del archivo de Viceversa seleccionadas y comentadas por quien fuera su director fundador, es un rico testimonio de las artes, de la cultura y de la sociedad mexicanas durante la última década del siglo XX en el país.
Ciudad de México, 27 de noviembre (MaremotoM).- Viceversa, la historia de la revista contada por sus fotos, de Fernando Fernández, reúne 138 imágenes de 83 fotógrafos nacionales y extranjeros, aparecidas en la revista de ese nombre, la cual circuló en México entre 1992 y 2001.
Organizado en orden alfabético por nombre de fotógrafo, el libro, que recoge las mejores imágenes del archivo de Viceversa seleccionadas y comentadas por quien fuera su director fundador, es un rico testimonio de las artes, de la cultura y de la sociedad mexicanas durante la última década del siglo XX en el país.
¿Por qué estará empeñado en rescatar esa historia? Y Fernando Fernández contesta:
“Una persona alguna vez me preguntaba, cuando me metí a escribir mi libro Oriundos, que trata de la manera en la que mi familia, como muchas otras familias españolas, emigraron a México antes de la Guerra Civil, que por qué ir al pasado y le contesté algo que me parece que también funcionaría para responderte, en el caso de por qué volver a Viceversa. No lo veo como una vuelta al pasado, sino como una apuesta hacia el futuro, porque la revista, más allá de lo que nosotros pudimos acumular o los recuerdos que tenemos, ocupa una realidad que no existió, sino que existe. Hay 96 números que dan cuenta de cómo fue la última década del siglo XX en México y es muy interesante estudiar cómo fue aquello o cómo es esa realidad hemerográfica, como una especie de fuente para conocer lo que fue, pero también lo que somos.
–Las nuevas generaciones a veces quieren funcionar como robots sin pasado
–Pero tarde o temprano tienen que recurrir al pasado para precisamente hablar de sí mismos. A lo mejor hay muchas cosas que están ocurriendo que no surgieron de manera espontánea. Estamos viviendo una etapa bastante oscura en cierto sentido, pero que también tiene claridades, muchas de las cuales empezaron a gestarse en esa década, por otra parte, tan esperanzadora, tan promisoria.

–Hiciste la muestra en el Casul y ahora sacas un libro por Bonilla también…
–No, es un libro que, como todos los libros que trato de editar, en los que no hay muchos editores codeándose para ganarlos, lo hice por Cataria. Viceversa, la historia de la revista contada por sus fotos aparece bajo el sello de la editorial que yo mismo fundé, que se llama Cataria Ediciones.
–¿Qué encontraste cuando revisaste, cuando fuiste a ver todo lo que había?
–Bueno, todo se originó gracias a la bendita pandemia, que si por un lado me tiró cinco días el primer día de ellos con un mal pronóstico en un hospital, con un coronavirus complejo, con una neumonía que ya el primer día era severa, al mismo tiempo trajo muchos proyectos. Has visto que por todas partes siempre surge alguien que dice, gracias a la pandemia empecé a hacer este proyecto, escribí esto, gracias al encierro y me pasó algo parecido. Hacia el final de la vida de Viceversa nos asociamos, mi madre, mis hermanas y yo, con el empresario Sergio Autrey y con su mujer, Marinieves Noriega de Autrey. Ellos tenían la distribuidora Citem y al mismo tiempo eran propietarios de algunas revistas, entre ellas para mí la mejor revista que se hace en México, que es Arqueología Mexicana. Nos asociamos, pero bueno, al año cerramos la empresa porque no funcionó. Eso fue en mayo de 2001. En diciembre de 2020, cuando la pandemia estaba pegando más fuerte, Marinieves me buscó para decirme que estaban cambiándose de oficinas, que tenían que desmontar la bodega histórica de las editoriales suyas y me preguntó que si quería recuperar lo que todavía conservaba de nuestra vieja sociedad. Le dije que encantado, que me mandara lo que ella quisiera con mucho gusto y me envió centenares de ejemplares que no se vendieron en su momento, pero también cinco cajas negras, selladas, como las había sellado hacía casi 20 años, que contenían el archivo fotográfico de la revista Viceversa, tal como lo teníamos en orden alfabético por nombre de fotógrafo. En los primeros meses de 2021 me puse a revisar ese gran archivo y concebí escoger las mejores fotos para armar el libro que aparece ahora. Reúne lo que para mí son las 140 mejores fotos de ese archivo y es trabajo de hasta 85 fotógrafos mexicanos y extranjeros. Así que el libro es una especie de muestrario, no sólo de cómo era la cultura en México en los 90, sino también cuál era el mejor trabajo o el trabajo de los mejores fotógrafos en activo en ese momento en México.
–¿Cómo lo vas a vender?
–La verdad es que no edito libros y revistas, porque es muy difícil en México. Lo intenté en toda mi juventud, pero todo te lo hacen complicado, las librerías, los puntos de venta, la promoción. Me dedico a la edición por gusto, por placer. Es verdad que vivo de hacer una revista, la Liber, que dirige Sergio Vela para el Grupo Salinas, pero en mi actividad más personal como editor es tomar los proyectos que más me interesan, que más ilusión me dan. La vida es muy corta, ya tengo más de 60 años como para andar perdiendo el tiempo en quimeras y en imposibles. Gracias a la generosidad de Juan Luis Bonilla, por otro lado mi editor, él consiguió que Gandhi se interesara en el libro y tenemos el libro ahí.

–¿Qué aprenderíamos con este libro?
–Bueno, a mí lo que me gusta de entrada es que pueda ser un libro muy gozoso porque hemos invertido todo en la máxima calidad posible para hacerlo. Es decir, no solamente el papel, no solamente los acabados, sino también hemos hecho la mejor preprensa posible con una de las personas que hace la mejor preprensa en México. Nos hemos ido a una de las mejores imprentas y una de las más caras, de tal manera que realmente quien mire las 250 páginas de este libro, reciba el placer que puede dar la buena fotografía, la obra de los mejores fotógrafos que había en México en los años noventa. Fui recuperando foto por foto las circunstancias en las que fue tomada, con qué otros materiales apareció, en qué número. Es decir, realmente quien vea el libro tendrá el placer que brinda la fotografía, pero al mismo tiempo va a conocer cómo fue esa historia, quiénes la fundaron, dónde tuvo sus oficinas, cuáles eran los temas de su interés, a qué personajes de la cultura, del arte, de la vida mexicana dedicamos números monográficos.
Fernando Fernández: Poeta, ensayista y editor. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores. Es uno de los principales conocedores de la vida y la obra del poeta Ramón López Velarde, sobre quien ha publicado dos colecciones de ensayos: Ni sombra de disturbio y La majestad de lo mínimo. Es miembro titular del Seminario de Cultura Mexicana y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. En 2022 recibió el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde.
Sobre Ediciones Cataria
Fundada en 2018 por la diseñadora gráfica española Lola García Zapico y el poeta y editor mexicano Fernando Fernández, Cataria se especializa en temas de literatura, arquitectura y fotografía. Entre los autores que están en su joven catálogo, destacan el arquitecto Carlos Mijares Bracho y los poetas David Huerta, Eduardo Casar y Luis Vicente de Aguinaga. Bajo el sello de su propia editorial, Fernández publicó, el año mismo de su fundación, Oriundos, una crónica sobre el modo en que emigraban los españoles a México antes de la Guerra Civil, libro del que han aparecido tres ediciones.











