“Los poemas existen a partir de quién los lee, no a partir de quien los escribe. Yo no había pensado en eso de tranquilidad. Porque es sí y no. El poemario fue realizado durante la pandemia. Lo que sí podemos decir que hay una corriente reflexiva lúdica”, afirma Eduardo Mosches en entrevista.
Ciudad de México, 11 de octubre (MaremotoM).- Palabras en el desierto es el nuevo poemario de Eduardo Mosches, editado por el FCE, y traen ternura en la vejez y un gesto de futuro a pesar de estar en el final de la vida.
Poesía hecha de objetos cotidianos vistos desde una sensibilidad sin pretensiones, hecha por un maestro de este género, de nacionalidad argentina y que ha encontrado en el poema una forma clara para expresarse.
Los poemas de Eduardo Mosches se descubren como se ve nacer una flor o emerger un fuego, palabras que son actos en las que algo brota de repente.
ENTREVISTA EN VIDEO A EDUARDO MOSCHES
“Los poemas existen a partir de quién los lee, no a partir de quien los escribe. Yo no había pensado en eso de tranquilidad. Porque es sí y no. El poemario fue realizado durante la pandemia. Lo que sí podemos decir que hay una corriente reflexiva lúdica”, afirma Eduardo Mosches en entrevista.
En estos tiempos donde hay tanta posibilidad de protesta social, parece que el poemario abre otras posibilidades de protesta social.
“Hay momentos que la gente expresa su protesta social con intensidad, porque se va la vida en ello. Si uno piensa en la violencia de la criminalidad uno piensa en una protesta angustiosa. La falta de agua en las colonias trae muchas protestas. Mi interior y en mi exterior saco mi protesta”, afirma.
Eduardo Mosches nació en Buenos Aires en 1944. Es poeta, crítico literario y editor. Ha sido coordinador de actividades culturales de la Casa del Lago; coordinador editorial de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y fundador y director de Blanco Móvil, un auténtico referente entre las publicaciones de poesía en México. Ha escrito Avatares de la memoria, Los tiempos mezquinos y ahora Palabras en el desierto, entre otros libros.
“Tengo un libro de prosa, pero en general toda mi obra es poesía, que inicia en México en los ’70. El componente de distanciamiento de mi país de origen me llevó a darme un permiso para escribir poesía. Yo era un personaje activo dentro de la militancia política, dentro de eso había una especie de autocontrol para no hacer poesía y en México se rompe”, anuncia.

Hay mucha simpatía por la vejez, con esa forma de “ver a la primavera la veo como la veía cuando era niño”. Eduardo Mosches tiene 79 años, pronto cumplirá 80 y encuentra que lo terrible en la vejez “es el tratamiento que la sociedad mantiene con ellos. El anciano es un personaje a ser excluido, a ser desechado y ante ello uno debe poner la integridad de ser humano. La sociedad ignora el conocimiento obtenido con el tiempo”, afirma Mosches.

“Envejecer es tratar de expresar que uno deja de vivir. Ese concepto de la vejez como negativo niega que lo importante en la vida es mantener el asombro hasta el final”, expresa.
“No hay momento de descanso para observar lo que te rodea”, agrega.
Cada poema de Eduardo termina como una frase, una especie de aforismo que podría leérselos todos y asumir también que es un libro de refranes.











