Alain Delon

Mi cine está muerto. Y yo también: Alain Delon

El legendario actor francés Alain Delon murió este domingo a los 88 años en su residencia en Douchy, en el centro de Francia, donde vivía recluido hace años. Para la mayoría de la crítica europea, fue el símbolo sexual masculino más importante de la historia del cine.

Ciudad de México, 19 de agosto (MaremotoM).- “Alain Delon no era un actor normal. Era un objeto de deseo”, dijo el actor Vincent Lindon en un documental de 2012 sobre su icónica figura. Para la crítica estadounidense, este hombre de increíble mirada penetrante fue “el James Dean” del Viejo Continente.

Delon fue considerado como el prototipo de la masculinidad elegante y sexual: ojos azules, cabellera cuidadosamente despeinada, cuerpo salvaje y una vida personal alocada, violenta y sin fidelidades, mientras fue joven.

Alain Delon
Mi cine está muerto y yo también. Foto: Cortesía

En sus últimas apariciones públicas, el actor, al que se le había diagnosticado un linfoma de células B, conmovió a la opinión pública francesa diciendo que estaba deprimido y preguntándose por qué no existía la eutanasia, la muerte asistida.

“Voy a dejar este mundo sin sentirme triste”, dijo en una entrevista. “La vida ya no me atrae. He visto y experimentado todo. Odio la era actual, estoy harto de ella. Veo todo el tiempo criaturas realmente destestables. Todo es falso, todo es reemplazado”

“Alain está en una soledad profunda y elegida, en otro mundo, en el pasado con gente a la que quería mucho”, había definido en 2015 su ex pareja Mireille Darc. “Delon fue siempre lo mejor y lo peor, inaccesible y cercano, frío y caliente”, lo describió la súper estrella Brigitte Bardot.

Siendo un ícono de la cultura francesa, Delon también era objeto de burlas por su ego y su costumbre de hablar de sí mismo en tercera persona, así como por su escepticismo sobre la condición humana y cierta misoginia apenas disimulada por sus buenos modales, pero los fans que lo adoraban recordarán por siempre su frase inicial en la película El samurai: “No hay soledad más profunda que la del samurai, salvo la de un tigre en la jungla”.

Reconocido por sus papeles en películas icónicas como El samurai, Rocco y sus hermanos, El Gatopardo, A pleno sol y El silencio de un hombre, el actor murió hoy (domingo) “muy temprano en mitad de la noche”, según informaron sus hijos en un comunicado conjunto.

Delon había mantenido un perfil bajo en las últimas décadas, ya que dejó de aparecer con frecuencia en público desde los noventa, cuando empezó a apoyar los movimientos de lo que luego se convirtió en la ultraderecha francesa.

Sin embargo, en el verano de 2023, su nombre volvió a ocupar los titulares cuando sus tres hijos presentaron una denuncia contra su última pareja, Hiromi Rollin, acusándola de aprovecharse de la debilidad del actor.

Alain Delon
Alain Delon en A pleno sol. Foto: Cortesía

En mayo de 2019, hizo una emotiva reaparición en el Festival de Cannes, que le concedió una Palma de Oro honorífica. Conmovido, se despidió del público con lágrimas en los ojos, describiendo el reconocimiento como “un poco un homenaje póstumo, pero en vida”.

“Me voy a ir, pero no me iré sin dar las gracias”, agregó el hombre que vivió sus últimos años en su casa de un pequeño pueblo del noreste de Francia, rodeado de altos muros, donde tenía previsto ser enterrado no muy lejos de sus perros.

A lo largo de su carrera, hizo 122 películas: 88 como actor, 2 como director y 32 como productor. La lista de los grandes directores para los que protagonizó impresiona: va de Luchino Visconti a Jean- Luc Godard, pasando por Jean-Pierre Melville, Joseph Losey, René Clément, Michelangelo Antonioni y Alain Cavalier, entre otros.

Recibió el César al Mejor Actor en 1985 por su interpretación en Nuestra historia, de Bertrand Blier. También fue galardonado con el Oso de Honor en el Festival de Berlín en 1995.

Una parte significativa de su carrera fue su colaboración con otro ícono francés, Jean-Paul Belmondo, con quien trabajó en ocho películas. La última de ellas, Uno de dos (Patrice Leconte, 1988), marcó el comienzo de su retiro.

La famosa cantante alemana de Velvet Underground Nico afirmó que era el padre de su hijo, Christian Aaron Boulogne, algo que Delon negó continuamente hasta la muerte de Boulogne en 2023 por sobredosis de heroína. Delon se casó con Nathalie Delon en 1964 en una relación tormentosa que terminó en divorcio en 1969. Tuvo muchas otras relaciones de alto perfil, incluyendo la diva del pop Dalida y la modelo Mireille Darc.

Una vez dijo, sin embargo, que su gran amor había sido la actriz austríaca Romy Schneider y agregó que uno de sus problemas era que a largo plazo le había costado mucho ser fiel. Al respecto, incluso escribió un libro.

Alain Delon
Un libro que revela sus secretos amorosos. Foto: Cortesía

“Era una fiera, uno de esos animales preciosos e indomables en vía de extinción”, escribió Bardot en el prólogo de ese libro, Las mujeres de mi vida, una autobiografía en la que el astro contó los detalles de su debilidad por el sexo opuesto.

Después de una infancia dificilísima, en que lo expulsaron seis veces de las escuelas primarias a las que concurrió y una adolescencia de tuteo constante con los bajos fondos y las peores pasiones, de un traumático servicio militar, cuando se convirtió en actor expresó como pocos un letal odio de clase, un enorme desprecio por el mundo.

Alain Delon
En Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti. Foto: Cortesía

Era considerado un genio instintivo, ya que no había estudiado actuación. Es más, se enorgullecía de no haber trabajado nunca su técnica, seguro de que siempre impactaría, sobre todo al público femenino, vital para la industria del cine. Su presencia era inolvidable, tanto si interpretaba a héroes depravados o a protagonistas románticos.

Con su interpretación del asesino silencioso en El samurai  (1967), de Jean-Pierre Melville, sentó las bases de uno de los tópicos favoritos de Hollywood, donde él nunca triunfó: el asesino a sueldo misterioso, lánguido y cerebral.

En sus últimos años se mostró desilusionado con la industria del cine y dijo que el dinero había matado todos los sueños. “Dinero, comercio y televisión han destruido la máquina de sueños”, escribió en un número de 2003 del semanario Le Nouvel Observateur. “Mi cine está muerto. Y yo también”.

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