Andrés Neuman

MARÍA MOLINER: UNA DE LAS PERSONAS QUE MÁS HIZO POR SU IDIOMA

El autor argentino Andrés Neuman reivindica la vida y legado de la bibliotecaria y docente española María Moliner en Hasta que empieza a brillar, novela sobre esta extraordinaria mujer que fue “vampirizada” por su diccionario.

Ciudad de México, 18 de julio (MaremotoM).- ¿Puede un diccionario ser un “artefacto literario” a través del cual se explique con toda su riqueza la vida de su autor? El escritor argentino Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) cree que sí.

“Siempre me sedujo mucho la idea de pensar el diccionario como un artefacto literario que reúne a todos los géneros y en ese sentido el ejemplo más hermoso es el Moliner”, dijo al ser entrevistado en un hotel de Polanco, última parada de una gira de presentaciones de Hasta que empieza a brillar, su reciente novela sobre la vida de la bibliotecaria y docente española María Moliner (Paniza, Zaragoza 1900-1981), autora de un diccionario que en 1960 revolucionó el idioma, desafió a la academia y la “vampirizó” a tal punto que de llamarse Diccionario de uso del español ahora lo conocemos como “El Moliner”.

Neuman creció viendo a sus abuelas subrayar los diccionarios para aprender idiomas o jugando al “diccionario inventado” con su padre. Al respecto comenta: “Los diccionarios han sido una fuente de conocimiento familiar durante muchas generaciones, Digamos que los diccionarios fueron objetos de consulta pero también fetiches”, afirma.

Andrés Neuman
Nos emociona contaros que Andrés Neuman ha sido galardonado con el Premio Archiletras de la Lengua 2025 por su novela «Hasta que empieza a brillar». Este reconocimiento, otorgado por su excelencia en la promoción de la lengua española, se entregó en Casa de América el pasado 1 de julio.
Una obra vibrante que narra la vida de María Moliner, una figura esencial que iluminó nuestra lengua. Foto: Cortesía

Mis abuelas consultaban diccionarios con veneración, tanto la materna como la paterna, Blanca y Dorita, les gustaba estudiar idiomas y lo aprendían leyendo diccionarios, entonces hacían anotaciones, subrayados y yo heredé eso. Para hacer esta novela subrayé el académico y el Moliner, los tengo anotados, me gusta la idea de intervenir en la lengua hasta el punto que un diccionario no es un texto sagrado sino un territorio donde podemos dejar nuestra propia huella o aprendizaje, hay algo hermoso en que el libro tenga la huella física de las persona que viajó por esa historia”.

Sabe bien la hazaña que significó hacer “el Moliner”, un diccionario “pensado por una mujer moderna, consciente de serlo y con una biografía muy extraordinaria”, porque él mismo hizo un diccionario satírico de apenas un millar de palabras Barbarismos (Páginas de Espuma, 2013) una obra que considera “no tan seria como la de María”.

Andrés Neuman
El Moliner da otra versión de la lengua menos sacralizada e inamovible. Foto: Cortesía

“El Moliner da otra versión de la lengua menos sacralizada e inamovible y sujeta a las transformaciones políticas, sociales y materiales y muy especialmente los cambios de rol histórico de las mujeres. Me parece que al leerlo de seguido como el libro que realmente es, se descubre que la vida de Moliner está ahí esperándonos entre líneas”.

Según el multipremiado escritor: “sin contar toda la vida de María Moliner es imposible entender cómo y porqué se lanzó a la aventura magnífica e insólita de escribir ella misma un diccionario de 80 mil palabras durante 16 años que desafiase todas las formas de autoridad que la rodeaban, desde la autoridad lingüística de la academia hasta la autoridad cultural de patriarcado, pasando por la autoridad represiva de la dictadura franquista y es en mitad de todas esas fuerzas que ella comete este acto de rebeldía, inteligencia y belleza que para mí es una de las grandes aventuras de la historia de la cultura humana”.

Andrés Neuman
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

A pesar de que la considera “una heroína de nuestra lengua y una de las personas que más hizo por su idioma en la historia de la humanidad”, Neuman evita idealizarla y nos aproxima a una María Moliner de carne y hueso, con sus contradicciones, con sus deseos e imperfecciones y crea una ficción más rica y emocional sobre ella para incorporarla al imaginario colectivo de forma completa.

“Se merece un recuerdo completo y no centrado solo en el diccionario”, dice Neuman, quien tardó ocho años en terminar esta novela a la que considera “su pequeña contribución al universo de estudios de María Moliner”, pero que requirió mucha documentación. “Sobre todo leí mucho sobre ella e investigué todo lo que pude, estudié todos los testimonios tanto familiares y las investigaciones de la gente que me precedió, porque yo no soy ni el primero ni el último que investiga su vida”.

–¿Tuviste esos dilemas de Moliner de nunca considerar del todo acabado su obra, pudiste soltar esta novela fácilmente?

–“Siempre me cuesta y es una especie de dulce tortura. En el caso de algunos de mis libros, pongamos Fractura o Hasta que empieza a brillar que tienen algún tipo de base documental o de investigación previa sobre hechos reales acerca de los cuales se fabula posteriormente, siempre tienes la preocupación de no haber leído ese remoto artículo o algún ensayo que acaba de salir sobre la cuestión, eso te demora mucho y me hubiera quedado toda la vida a vivir en la vida de MM, pero en algún momento había que terminar”.

Andrés Neuman sorprendió a la editorial cuando les contó que estaba corrigiendo la novela y aunque no le gusta comprometerme a priori, vino bien su publicación para celebrar los 125 años del nacimiento de María Moliner.

–Mencionas en las dedicatorias el juego del diccionario inventado, ¿cómo era?

–Es un juego que existía en Argentina pero también en México y consistía en inventar definiciones, buscar palabras que nadie conociera más que la persona que las elegía y en una ronda por turnos una persona toma el diccionario y pregunta, se mezcla la definición real con la inventada y ganaba quien conseguía hacer pasar por real una definición ficticia. De algún modo tiene que ver con María Moliner porque ella se atrevió de modo serio y riguroso a reescribir el diccionario sola y a inventar los ejemplos de uso, con los cual nunca brillaron tanto los derechos de cada hablante y la comunidad amplísima que conforma y transforma una lengua como en el Diccionario de Uso del Españo de María Moliner.

–Y le damos gracias en Latinoamérica porque fue importante reconocer esa habla común a la que se le hizo justicia…

–Sí, el Moliner es entre otras cosas un diccionario más hospitalario y cercano para lectores de LATAM, esto lo he ido comprobando en la gira Mexico Colombia, Argentina hasta qué punto la gente admira la figura de María Moliner pero ama también su diccionario porque es percibido como un diccionario que no cae en el centralismos ni el colonialismo.

Una mujer nómada que vivió en muchas regiones, conoció acentos dialectos no tenía una idea centralista de la lengua, se casó con un catalán que hablaba catalán, crió a sus hijos en Valencia, era gente que hablaba, inglés francés alemán, lingüísticamente culta y diversa. Además, ella era una lingüista periférica en muchos sentidos, mujer que tenía conciencia de clase, que no pertenecía a los privilegiados ni a la academia porque había estudiado historia no filología, no pertenecía a los círculos lexicográficos oficiales, tenía un pasado político que la volvía incómoda y toda esa visión de las periferias hacen que su lenguaje no sea canónico ni centralista.

–Me dio vergüenza no tenerlo, habrá que ir a una librería de viejo…

En el caso del Moliner es excepcional porque no está digitalizado, sigue siendo una diccionario en papel y analógico. En su momento hubo un cdroom y un disquete que me regalaron en Querétaro en los años 90, pero digamos no hay una APP Moliner que me encantaría que la hubiera. María solo dejó de corregir la segunda edición cuando las fuerzas la abandonaron, así que ni siquiera después de publicar su diccionario lo consideró terminado. Se puede conseguir nuevo, hay una versión modernizada, la última versión es de 2016, no es la original pero contiene un núcleo que es el de ella, pero digamos no fue sometido a muchas revisiones y transformaciones. La original de 1960 y efectivamente habrá que ir en librería de viejo, pero si consigues el nuevo accedes a buena parte de lo que hizo ella, un 70 por ciento del diccionario es ella, pero bueno ahora va por 93 mil palabras y ella hizo 80 mil.

 

 

 

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