Soy una autora contracultural, por eso no me ves en el radar tan seguido de la cultura oficial. Muchos de nosotros dejamos la academia precisamente porque queríamos crear y nos parecía que la academia no nos proporcionaba lo que necesitábamos, pero al mismo tiempo no quiere decir que ser contracultural sea estar en contra del conocimiento o de la academia.
Ciudad de México, 27 de junio (MaremotoM).- Las razones menos pensadas (Salto de página) es el nuevo libro de Malú Huacuja del Toro. Ella, que se considera a sí misma una contracultural, también tiene ese tono medio descarado y sarcástico de una autora que vive en Nueva York.
Abreva de la cultura mexicana, pero al mismo tiempo se parece a Nora Ephron, en ese ojo pegado a las costumbres de su comunidad y a la moral del siglo XXI.
En un futuro no muy lejano, carente de agua y sacudido por pandemias y levantamientos civiles, Marcos, el autor intelectual de un polémico software prohibido, es contactado por una agencia de comunicación para limpiar la imagen de un ambicioso y deshonesto político en ciernes. Esta aplicación prohibida puede mostrar las condiciones exactas bajo las que cada ser humano fue concebido. Pero los resultados de ese conocimiento son desastrosos para la sociedad.
Consciente de las implicaciones éticas de ayudar a la peor causa, pero también de que el dinero asegura la sobrevivencia, Marcos sabe que cualquier decisión que tome será un manifiesto que pondrá en peligro su libertad y, quizás, su vida. Un thriller distópico que arremete, con toda la mordacidad de la sátira, contra la moral del siglo XXI.
Un buen libro de Malú Huacuja del Toro es por sobre todo divertido y a veces desopilante, así que entrevistarla fue también un privilegio.
–Por el humor y por toda esta apreciación que tienes sobre la sociedad en una suerte de ciencia ficción y al mismo tiempo de destino, tu libro Las razones menos pensadas es desopilante

–Soy una autora contracultural, por eso no me ves en el radar tan seguido de la cultura oficial. Muchos de nosotros dejamos la academia precisamente porque queríamos crear y nos parecía que la academia no nos proporcionaba lo que necesitábamos, pero al mismo tiempo no quiere decir que ser contracultural sea estar en contra del conocimiento o de la academia.
–Y mucho menos en contra de la lectura. Esta novela me parece sumamente divertida, reflexiva, que da la pauta hacia dónde va la ciencia ficción
–En Las razones menos pensadas, como todos mis libros, el tono es dictado por la situación y por los propios personajes. Tengo nueve novelas, a estas alturas, una de ellas es Todo es personal, publicada por Malpaso en Barcelona. Ahí hablo de algo muy serio, de los efectos de la narcocultura y las narcoseries, que pintan a los narcos como galanes de telenovela y que en realidad son unos asesinos seriales violadores, son unos esperpentos humanos. Es una novela policiaca seria, aunque plantea situaciones irónicas, que un director de narcotelenovela sea asesinado en el set de su propia grabación, de su propia producción. En Las razones menos pensadas (Salto de Página), estoy hablando de un futuro terrible, donde el cambio climático es ya una realidad, ya lo es. El personaje que cuenta todo eso es quien estableció el tono. Porque en una realidad, en un mundo que ya ha superado los horrores que estamos en este momento viviendo, que es, por ejemplo, la época de la antiverdad, aunque la llaman posverdad, pero en realidad es antiverdad. Ahora se puede creer y decir lo que sea, cualquier mentira. En redes, las elecciones de los presidentes en todo el mundo, querámoslo o no, están siendo decididas por los bots y los troles en redes sociales, porque están dictaminando lo que la gente debe pensar. Y el ejemplo más claro lo acabamos de ver en las elecciones en Estados Unidos, donde la gente no votó por lo que quiere o lo que necesita, sino por lo que odia. Se hizo una campaña de propaganda muy sofisticada, mucho más sofisticada que la anterior, la del 2016, en la que como Kamala Harris es una mujer negra, los hicieron votar por lo que odian: las mujeres y los negros. Y les salió muy bien.

–¿Qué plantea Las razones menos pensadas?
–Plantea un futuro donde es que ya se superó todo esto. Pero hay seres que quieren, agentes de publicitarios y monetarios, que quieren regresar a ese pasado en el que el dominio en las redes sociales de las mentes y los corazones de la gente llegó a un punto en el que está permitido mandar a asesinar vía redes sociales, que también es algo que está ocurriendo ya.
–También tú haces una ironía, creo yo, acerca de algo que no se puede tocar en México, que es la maternidad.
–Siempre me ha gustado meterme con temas difíciles. En Un Dios para Cornelia me metí con la religión mal pensada, completamente fanatizada. En otro libro anterior, que se llamaba Al final del patriarcado, me metí con el aborto, que también es un tema que la literatura mexicana no toca. Y ahora quise abordar precisamente la maternidad, no cualquier clase de maternidad, sino la maternidad no deseada.
–Hay muchas maternidades no deseadas…
–El tono divertido es porque lo establece el propio personaje. En la cultura gay, en la cultura de la diversidad genérico sexual, hay una gran capacidad de autocrítica y una gran capacidad de juego. De juego a todos los niveles. Y eso lo estableció el propio personaje. Ese juego, ese saber burlarse de sí mismo, ese saber burlarse de todo, de entender que todo el panorama político también tiene un lado muy fársico, muy chistoso. Se llama Marcos Lozano, es no binario o no es binario, no sabemos qué es, pero es un personaje del futuro que tiene esa capacidad que la cultura de la diversidad genérico sexual siempre ha tenido y que yo admiro mucho. La razón por la que siempre he defendido una sociedad con diversidad genérico sexual es porque me parece que desde siempre que hay una sociedad que acepte a las personas de todos los géneros y posibilidades, orientaciones que desee, tiene más apertura, más capacidad de comprensión, más empatía, más capacidad de conocimiento. Y por principio siempre lo defenderé, en el caso de la maternidad lo que sucede es que cuando una pareja homosexual no puede tener hijos, por supuesto que pasa por un proceso mucho más pensado y mucho más deseado que la maternidad por casualidad o porque nos lo ordena la familia o por tantos tabúes que hay en esta sociedad, en la sociedad mexicana específicamente, que son tan difíciles de romper. Y por eso el título del libro tiene un doble sentido, las razones menos pensadas también para tener hijos.
–Ahora este personaje también ve el futuro como la exterminación del mundo, también lo intuye, también lo sospecha, también lo ve.
–Así es. Este personaje, aunque es en un tono completamente juguetón y jubiloso, no es un esperanzado ingenuo como los hubo en el siglo pasado y a principios de este siglo. Él ya vivió, ya pasó todo lo que nosotros estamos viviendo ahora y que apenas empezamos a vislumbrar como una realidad que no entendemos. Lo pude ver precisamente por los distintos lugares en los que he vivido y las situaciones geopolíticas por las que he pasado. Creo que este libro comenzó a gestarse después de la súper tormenta Sandy en Nueva York, cuando había un centro comercial enorme, increíble, en Seaport, y quedó devastado después de la tormenta. En el suelo, al ras del suelo, todo. Es como imaginarse el centro comercial de Santa Fe o Perisur completamente arrasado, sin luz eléctrica, por supuesto, sin agua, sin nada. Entonces ahí empecé a entender algo. En México, por ser un país más cerca del trópico, todavía no se está analizando y contemplando y entendiendo. Sí, hace calor, pero no estamos acostumbrados a tanto calor. Por ejemplo, en la Ciudad de México no tenemos aire acondicionado, pero no entendemos todavía los mexicanos a lo que va a llegar. Y aquí, en los países nórdicos, sí se entiende ya muy bien la gravedad de lo que significa que Donald Trump haya ganado la presidencia.

–¿Qué es la ciencia ficción para ti?
–Creo que hay una diferencia entre ciencia ficción y lo que yo hago, que es novela futurista de humor negro, el futurismo político. Siempre lo he estudiado. Lo estudio por muchas razones. En primer lugar, porque me sirve saber a lo que vamos. Creo que un escritor y esa es la gran diferencia entre estar viendo post en redes sociales y leer una novela, aunque la novela no son las últimas noticias, la novela no es un periódico, te hace aproximarte a tu mundo y a tu realidad de distintas maneras, con distintas lecturas. Como decía Adolfo Bioy Casares: la lectura es una extensión del pensamiento. Por eso el llamado a serle infiel a tus redes sociales y leer un libro de vez en cuando, porque te va a informar de cuestiones que no entiendes leyendo tuitazos. Y eso es lo que está pasando con Las razones menos pensadas.
–¿Para quién crees que está pensada, está dirigida esta novela futurista de humor negro, como dices tú?
–Esta novela es para cualquier persona que quiera pasar un buen rato, para empezar, de una manera más constructiva y divertida, pero sobre todo cualquier persona de cualquier edad que quiera divertirse un rato pensando, porque divertirse pensando no es lo mismo que divertirse a secas. Y esto es lo que yo estoy tratando de lograr en Las razones menos pensadas.
Malú Huacuja del Toro (Ciudad de México, 25 de mayo de 1961) es escritora, guionista y activista. Estudió Actuación en el Centro Universitario de Teatro y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. A la edad de 23 años debuto con su primera obra teatral Historia de amor, en síntesis; su primer libro publicado Crimen sin faltas de ortografía (Plaza y Valdés, 1986) obtuvo el reconocimiento a la mejor obra finalista del Primer Concurso Internacional de Novela Policial Plaza & Janés en 1986 y fue seleccionada por la SEP para el Programa Nacional de Lectura de las escuelas secundarias de México.
De 1990 a 1995 trabajó como dramaturga para la directora teatral Jesusa Rodríguez, para quien escribió más de 30 espectáculos de cabaret político y la obra Cielo de abajo o Cabaret Prehispánico. En 1996 reabrió el teatro Corral de Comedias de SOGEM con su obra Los famosos culpables, bajo la dirección de Julián Pastor. También se ha desarrollado como editora y traductora. Es su escritura en inglés, obtuvo un reconocimiento como finalista del Concurso de Narrativa de la revista Arts & Letters 2002 por su cuento “Diabolical Compassion”. En su trabajo como guionista, destaca por, Amor por televisión (Imevisión, 1988), la radionovela policíaca Tirando a matar (Núcleo Radio Mil, 1990), así como de historias para La hora marcada y guiones para series televisivas como Plaza Sésamo México y Tony Tijuana. Actualmente reside en la ciudad de Nueva York y colabora en las publicaciones estadounidenses Alternet y CounterPunch.











