El proyecto del Fondo Editorial de la Universidad de Sonora consiste en que armé precisamente cinco colecciones. Una de las colecciones que se llama Microgramas es donde está mis tres autores favoritos y una autora muy interesante que es mexicana, Shaday Larios, vive en Barcelona y hace ensayos sobre objetos. Entonces, lo primero cuando me invitaron a hacer este proyecto, pensé en si yo puedo lograr que alguien como Mario Bellatín o como Vila Matas publicara, estaría muy contento. Resulta que sí pegó, accedieron estos grandes escritores y en esta primera versión, puse también a un autor que es la cara sonorense, representando nuestra literatura, que es Franco Félix.
Ciudad de México, 30 de octubre (MaremotoM).- Imagínate que un día viene una alta autoridad de tu estado y te pide que seas el editor de las nuevas colecciones para el sello. Obvio que eres tú la persona a la que habrán de elegir, pero eso por sencillez y por humildad no lo dices. Tus primeras colecciones están formadas por esos escritores que tanto admiras: Enrique Vila-Matas, Mario Bellatin, Franco Félix…
“Aparte de que nos gustan los mismos autores, la misma estirpe literaria, tenemos este gusto también por dar a conocer lo que hacen los demás y no nada más estar hablando de nosotros. De hecho, tú nunca casi hablas de lo tuyo, ni creo que yo tampoco, así que generamos proyección de lo que hacen los demás y que nos gusta tanto”.
–Me acordé mucho de ti porque nos enteramos de la enfermedad que tiene Martín Caparrós y me acuerdo haberlo oído presentar a Sonora, que es de donde tú hablas. Esta Sonora que tiene feminicidios, tiene un calor horrible y tiene una carne espectacular… En el medio, tú tratando de conseguir fondos para Pez Banana, que nunca los conseguiste y ahora estás como editor, me pareces un grande en ese oficio…

–Gracias. Sí, la rectora de la universidad, la doctora Rita Plancarte, que aparte es una destacada académica de literatura, me pidió un proyecto y se lo presenté. Es un proyecto que se ha estado desarrollando en este año y ya tenemos cinco libros y dentro de un par de semanas van a salir otros seis.
–Ahora también es cierto que yo pensaba, bueno, ¿qué haría yo si tuviera ese puesto? ¿Elegiría a los autores desconocidos o a los autores conocidos? A mí me parece que en esa línea de los autores que te gustan, tú elegiste a los autores que te gustan. Y obviamente vas a vender muchísimo. Es decir, si yo sigo a Bellatín, voy a comprar ese libro para tener toda la obra de él. Si sigo a Vila Matas, igual…
–El proyecto del Fondo Editorial de la Universidad de Sonora consiste en que armé precisamente cinco colecciones. Una de las colecciones que se llama Microgramas es donde está mis tres autores favoritos y una autora muy interesante que es mexicana, Shaday Larios, vive en Barcelona y hace ensayos sobre objetos. Entonces, lo primero cuando me invitaron a hacer este proyecto, pensé en si yo puedo lograr que alguien como Mario Bellatín o como Vila Matas publicara, estaría muy contento. Resulta que sí pegó, accedieron estos grandes escritores y en esta primera versión, puse a un autor que es la cara sonorense, representando nuestra literatura, que es Franco Félix. Estos tres autores conforman Microgramas. Aparte de esa colección, hay otra que se llama Cuadernos Alternos, que son autores que están comenzando con proyectos muy interesantes, como Fernanda Ballesteros, con este libro de crónicas que ya tienes, con Agua Vacía, un libro sobre una crónica de Nigeria y desde atrás un proyecto donde hubo un documental. Va a salir otro dentro de poco tiempo, de Aziz Córdoba Flores, quien acaba de ganar el Premio al Libro Sonorense en Poesía. Es un gran poeta, sí, tiene una voz. Se extraña mucho este tipo de poetas que son verdaderos, que son intensos y él lo es.

–Hablando precisamente con alguno de los premiados, obviamente no voy a decir quién es, está como esta cosa de formalidad, digamos, hay como una voz que nunca se rebela. Y yo digo que la voz de la poesía es revelación y es rebelión…
–Así es, me han catalogado de romántico, pero la verdad así entiendo la poesía yo, porque de repente leo a unos poetas megapremiados y que sus poemas todos son idénticos y parecen como una plataforma conceptual sobre el lenguaje, pero cuestiones sobre entendimiento humano, sobre la capacidad de empatía que tenemos, sobre esta sensación de que estamos vivos y no entendemos ni por qué, pues creo que esa poesía por lo menos es la que me sigue agradando. Además de que hay un juego lúdico con el lenguaje que es necesario dentro de ese género, que para mí es el género de género, la poesía, de ahí se alimenta toda la literatura.
–¿Te alcanza el presupuesto, Iván?
–Estos libros, habíamos proyectado un presupuesto y estamos gastándonos menos de la mitad de lo que habíamos presupuestado, ¿no? Entonces, tampoco es que estemos tirando la casa por la ventana. Son cuestiones muy precisas. Nunca había trabajado de manera institucional y la verdad es que aquí apenas estoy entendiendo esto, porque todo es un formalismo, un trámite burocrático, así que las cosas están muy transparentes en ese sentido.

–¿Cómo te sientes tú como editor y cómo te sientes tú manejando esas situaciones paralelas, que tienes que entregar papeles y certificados y cosas?
–Híjole, pues como te decía, siempre he dado por la libre, ¿no? Todo el tiempo y ahora que tengo que hacer todo esto, pues de pronto sí, tienes que pasar por muchos filtros, para hablar de hacer un proyecto. Detrás de cada libro hay un montón de papeles que refuerzan de que este libro salió con un presupuesto público. Estoy entendiendo todo este proceso, pero que al final vale la pena, porque vemos los resultados. Cuando me dijo que sí Enrique Vila Matas, por ejemplo, me dieron ganas de salir en bicicleta por la avenida Las Rosales.
–Lamento muchísimo la muerte de Piglia y ahora contigo, porque si él estuviera vivo, hubiera publicado en Sonora, ¿verdad?
–Claro, por supuesto. De hecho, estoy buscando, no voy a revelar quién, pero a un autor argentino que para mí también es muy preciado.
–Pensaba en Antonio Ramos, de la UANL. Él fue haciendo una editorial que está a mano a mano con las grandes. ¿Cómo lo ves a eso? Ojalá hubiera muchos como ustedes
–Es que somos tocayos, porque yo soy Iván Antonio. Va a venir a Sonora a presentar su novela y lo voy a ver en la FIL Guadalajara. Ya hemos hablado de hacer algo en conjunto, que sería espectacular. El trabajo suyo es increíble. Es editor, él escribe, publica y le va muy bien.
–Bueno, no tiene hijos, lo que no le quita ningún mérito. Tú tienes dos hijos maravillosos…
–Y me encanta ser su papá y ahí invierto bien mi tiempo también. He leído algunos de los libros que han publicado de literatura en la UANL y este libro que publicaron de un sonorense, que es un autor que hay que leer, es Alfonso López Corral, un narrador excepcional. Ahorita en México no hay alguien que traslade la oralidad a la literatura de una manera tan poética como lo hace él. El libro se llama La melancolía de los leones, es una novela muy buena.

LAS COLECCIONES DEL LIBRO SONORENSE
Microgramas: Es la colección donde la Universidad publicará autores que ya cuentan con un prestigio ganado en el ámbito de la literatura nacional e internacional. Por su relevancia editorial, el catálogo de esta colección será de interés para lectores y libreros del país.
Primeros títulos:
La matanza -últimos principitos, de Mario Bellatin
Ella era Hemingway / No soy Auster, de Enrique Vila-Matas
Maquetas humanas, de Franco Félix
Cuadernos Alternos
Aquí se publican obras de escritores nóveles que cuentan con una o varias publicaciones que respaldan su calidad literaria. También habrá autores cuyos textos y reflexiones reflejan el pensamiento contemporáneo. Los títulos que resulten ganadores del Premio Nacional de Literatura Fantástica, en los géneros Novela de Ciencia Ficción y Cuento de Terror, serán publicados en esta colección.
Primeros títulos
Agua vacía, de Fernanda Ballesteros
El romance del telefonista, de Aziz Córdova
Colección Atemporales
Publicación de obras históricas y clásicos libres de derechos. Las políticas de selección tomarán en cuenta la relevancia, aún en nuestros días, de los títulos, así como la pertinencia de volver a ellos por su falta de circulación en librerías y bibliotecas.
Primeros títulos
El capote, de Nikolái Gógol. Traducción: Mar Gámiz
Bartleby, el amanuense, de Herman Melville. Traducción de Luis Maciel Ortiz
Colección Barquito de nuez
Es una invitación a entender el libro como un juego y como herramienta de aprendizaje. Además de estimular la promoción de valores y la apreciación estética del arte, la cultura y la ciencia, los libros jugarán con humor y la sorpresa con los pequeños lectores, quienes identificarán estas características como formas de conocimiento para habitar el mundo. Serán libros ilustrados por artistas mexicanos.
Primeros títulos
Detectives de la noch,e de Flor Aguilera. Ilustradora: Carolina Palafox.
Colección Ojos de Búho
Con ella se busca rescatar editorialmente obras literarias e históricas con ediciones comentadas por especialistas, fundamentalmente de la Universidad de Sonora, que ubicarán los títulos por la relevancia que siguen teniendo dentro de su tradición.
Primeros títulos
Damas en el aquelarre. Antología ilustrada de cuento de Juana Manuela Gorriti. Coordinado por Daniel Avechuco e ilustrado por Melissa Campa.
Vuelo de palabras. El español y el lenguaje de la literatura. Homenaje a Rosa María Ortiz Ciscomani. Coordinado por María Rita Plancarte Martínez y Martha Elena Munguía Zatarain.











