Mónica Hernández

Las mujeres que desafiaron a la Inquisición en la Nueva España: Mónica Hernández

Estas mujeres imprimieron lo que era el secreto del Santo Oficio. “¿Por qué les daban estos trabajos secretos? Sabían leer y escribir, tenían algo más en lo que ocupaban su vida. Me pareció un homenaje a la letra impresa”, expresa Mónica Hernández.

Ciudad de México, 17 de febrero (MaremotoM).- Nada nos une más que un oscuro secreto es el slogan de la nueva novela de Mónica Hernández, La cofradía de las viudas (Planeta). Dice la sinopsis: Estamos en el siglo XVII. La pugna por el poder en la Nueva España se intensifica con la llegada de un nuevo virrey. Las prebendas y privilegios otorgados por el antiguo representante de la corona han levantado envidias y enfrentamientos entre la burguesía, el Estado y la Iglesia, representada en esta lucha por su brazo armado, la Santa Inquisición.

Mónica Hernández
Editó Planeta. Foto: Cortesía

En medio de este choque una nueva fuerza está surgiendo de las sombras: una hermandad secreta de mujeres que han heredado las imprentas de sus difuntos maridos. Cuando el reputado impresor Bernardo Calderón muere inesperadamente, Paula, su esposa, será buscada por los miembros de esta cofradía y se adentrará de golpe en un mundo de libros prohibidos, traiciones y asesinatos.

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“La Inquisición en México tenía dos misiones importantes. Una de ellas eran los indios, que eran intocables por la Iglesia. La Iglesia no querían que blasfemara. ¿Por qué el mexicano pregunta mande? Porque los enseñaron a ser dóciles. La otra era que tú podías denunciar a tu vecino, porque el incentivo era económico. La gente era muy cuidadosa de cómo te vieran los demás. Había un comportamiento muy cuadrado y en este resquicio encontré a mujeres que tenían un oficio, que eran impresoras”, afirma Mónica Hernández.

“Creo que ellas hicieron muy bien su trabajo, que lograron pasar inadvertidas, no era una época que las mujeres pudieran lucirse. Los indios estaban protegidos por la iglesia, las nobles eran dueñas de las haciendas, de las minas, las del medio, las burguesas, las clase media, habían resquicios por donde ellas hacían su vida. Existen los libros de Toribio Medina y es como un índice de por año de todo lo que se imprimía en la Nueva España. Están los nombres de las impresoras”, afirma.

Estas mujeres imprimieron lo que era el secreto del Santo Oficio. “¿Por qué les daban estos trabajos secretos? Sabían leer y escribir, tenían algo más en lo que ocupaban su vida. Me pareció un homenaje a la letra impresa”, expresa.

La imaginación de la autora era poder determinar cómo lograron sobrevivir en esa época. Eran discretas, tenían un nivel de comunicación rudimentario pero muy eficiente. ¿Cuántas mujeres conoces hoy que no tienen una cuenta de banco? ¿Cómo hacían las mujeres para guardar el dinero? “Se llaman tandas, es algo que todavía existe. Estas economías informales todavía funcionan. El tema de la cofradía es secreta y las viudas es porque eran viudas, las casaban cuando tenían 14 años con hombres de 50, que morían mucho antes”, afirma.

Mónica Hernández
Hay muchas historias en la colonia para contar. Y Mónica Hernández es una apasionada de su oficio. Foto: Cortesía

Hay muchas historias en la colonia para contar. Y Mónica Hernández es una apasionada de su oficio. Sin ser historiadora, busca en los archivos las miles de situaciones que en 300 años pasaron y que el propio estudio de la época ha dejado pasar de largo.

“La independencia de las colonias americanas son resultado unas de otras. Hay mucha riqueza para contar. Hay que contar las cosas de manera atractiva, contar el virreinato como lo cuentan en las clases es aburrido. La cuento de manera que me gustaría leerla”, afirma Hernández.

“En todas partes encontramos vestigios del virreinato y las costumbres no han cambiado tanto”, expresa.

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