Se ha abandonado ese sentido, de estar escribiendo cartas, de pensar en lo que escribimos. Cuando miro películas donde se leen cartas, siento esa emoción por una comunicación más íntima. Me parece muy triste pensar en un historiador del año 2130, ¿en qué se va a inspirar? No va a haber cartas. Toda la información actual se puede evaporar. Hay mayor permanencia en esa comunicación de las cartas, del papel.
Ciudad de México, 13 de febrero (MaremotoM).- “Esta es una novela que podría considerarse histórica”, dice Mauricio Montiel, autor de El funeral (Salto de página), un texto corto pero concentrado que habla de Alessandro y Annunziata, hermanos nacidos en la Sicilia profunda y que son separados durante la infancia por razones que nunca se les aclaran.
Sobre esta intriga, Montiel, autor también de La penumbra inconveniente (2001), La piel insomne (2002), Terra cognita (2007), La brújula hechizada y recientemente Un perro rabioso (Turner), explora la figura de una matriarca, la abuela paterna, que maneja al pueblo guiada por oscuras potencias ancestrales y que se convierte en una especie de demonio de la narración.
Madre Aradia también maneja la novela y a su vera están las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial, los códigos de la mafia y los dictados de la religión.
ENTREVISTA EN VIDEO A MAURICIO MONTIEL
“La ficción histórica se mueve en un terreno movedizo, está el telón de fondo de la Segunda Guerra Mundial. Las guerras nunca van a terminar y ahora que tenemos lo de Gaza tan cercano, lo de Ucrania, demuestran que las guerras separan y devastan a las familias”, dice Mauricio Montiel en entrevista.

La novela está en cartas, un formato inédito, que en el siglo XIX y a principios del siglo XX eran así. “Se ha abandonado ese sentido, de estar escribiendo cartas, de pensar en lo que escribimos. Cuando miro películas donde se leen cartas, siento esa emoción por una comunicación más íntima. Me parece muy triste pensar en un historiador del año 2130, ¿en qué se va a inspirar? No va a haber cartas. Toda la información actual se puede evaporar. Hay mayor permanencia en esa comunicación de las cartas, del papel”, afirma.
Hay un sentimiento filial en El Funeral y los obstáculos para desarrollar ese sentimiento y Montiel aclara que durante mucho tiempo se ha escrito sobre el patriarcado, denunciando para bien sus consecuencias, pero se ha dejado de lado el matriarcado. “Cuando estaba escribiendo la novela pensaba en esas comunidades del centro de Sicilia y también en las comunidades indígenas. Hay matriarcados que no son tan siniestros como retrato en la novela. Me gustaba esa idea de las maldiciones, de echar el mal de ojo a alguien y hay personas que pueden manejar energía que existen en esas comunidades”, afirma Montiel.

“Todo se refiere a la época medieval, llamar bruja a alguien, pero acá tenemos en México a la curandera, que mueve esas energías para bien o para mal”, agrega.
Un cineasta que lo influido bastante a Montiel es Ingmar Bergman, donde las madres son asfixiantes, donde la pugna de las hijas lucha por vencer esa presencia aplastante. “Conforme ha pasado el tiempo y conforme he estado leyendo otras cosas hay un vínculo muy estrecho con el cine de Ingmar Bergman”, expresa.
Hay un final abierto que el autor no quería cerrar para que el lector lo completara. Muy buena novela, de un escritor experimentado.











