Esta es la novela de Susana Corcuera, quien a través de Luciérnagas (Suma) trata de hacer hincapié en esos lugares que solitarios evidencian no sólo el sentimiento de quien lo padece, sino también la incomunicación que nos inunda cada vez más a todos los seres humanos: grandes y chicos, jóvenes y viejos.
Ciudad de México, 24 de julio (MaremotoM).- Una novela que cuestiona el libre albedrío frente a la complejidad de los vínculos humanos y la eficiencia de narrar a una casa que trata de imponerse a lo largo de la historia y el sueño de la solidaridad cuando una mujer acaricia el rostro de un joven harapiento.
Esta es la novela de Susana Corcuera, quien a través de Luciérnagas (Suma) trata de hacer hincapié en esos lugares que solitarios evidencian no sólo el sentimiento de quien lo padece, sino también la incomunicación que nos inunda cada vez más a todos los seres humanos: grandes y chicos, jóvenes y viejos.
ENTREVISTA EN VIDEO A SUSANA CORCUERA
“Me basé en dos cosas, en cuando los hijos se van y a veces lo difícil que es: acompañarlos. No puedes hacer nada más, aunque sean decisiones que te dan miedo. También en la historia de Luciérnagas, está la vez que estuve viviendo en Toulouse. No era una época buena de mi vida. Había un vagabundo que todos los días me decía: Hola, señora. Un día llegó una mujer, saca un mantel, un termo y le pone la mano en la cara del vagabundo. Me di cuenta de que era su madre”, expresa Susana Corcuera.
Ahora la gente es mucho más vagabunda que otra. ¿Qué hace falta para tener un techo hoy?
“Lo que dices fue lo que más me llamó la atención. Los que deciden irse a la casa y lo que me interesó fue un libro de Javier Marías, Todas las almas, que habla de los vagabundos que son académicos de Oxford. En la primavera surgen los grandes conversadores, de esos que comparten el vacío existencial. Hay más libertad, antes había menos movilidad, pero hay más vacío existencial”, afirma.

Las casas están ausentes, las personas viven solas en sus grandes departamentos, todos vivimos solos. “Cuando veo los tres cuartos vacíos en mi casa, creo que debería hacer cuartos de huéspedes. En mi novela los reencuentros son complicados y lo que más me motivó para escribir esta novela es que la vida es absolutamente personal”, expresa.
“El amor muchas veces se vuelve una atadura”, es la firme convicción de esta autora que también ha escrito la novela Como si no existieras.
Susana Corcuera, como es agricultora, ha vivido en un mundo de hombres. “Es interesante pensar en qué mundo vives, si femenino o masculino”, cuenta.
Luciérnagas es en la carrera de Corcuera algo muy valioso, además, está orgullosa de pertenecer a Random House. “Cuando hice esta novela dejé a ciertos personajes secundarios y tengo a dos, de los cuales ya empecé una novela”, afirma.
La primera tratará sobre la falta de oportunidades y la segunda sobre Thierry, el vagabundo de Luciérnagas.











