A través de las palabras, la autora nos lleva a revivir esas atmósferas húmedas y frías llenas de dolor y recuerdos decadentes, bellos y aterradores a la vez. La mente es un laberinto que aún ahora resulta indescifrable y en el que Ancira se aventura. Una oscuridad mostrada con audacia y perspicacia.
Guadalajara, Jal, 6 de diciembre (MaremotoM).- En el marco de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara pude conversar con Lola Ancira sobre Tristes sombras (Paraíso Perdido).
En esta obra se narra la historia de personajes que atraviesan un proceso de cambio, ecos de lo que alguna vez quisieron ser y una sombra de aquello en lo que se convirtieron.
El libro se divide en dos partes, la primera se titula La Castañeda y en ella conocemos el origen de la locura, la que nos habita esperando su momento para emerger. Los enfermos mentales que sobreviven entre las paredes del psiquiátrico y los jardines de la propiedad no son tan diferentes a nosotros, ¿qué hace falta para perder la razón, qué se necesita para que nos diagnostiquen una enfermedad mental digna de encierro?

La segunda parte de la obra está dedicada al Palacio Negro y alberga historias de muerte, añoranza, traición y prostitución, entre otras situaciones impactantes. Fue en el Palacio de Lecumberri en donde se encarceló, torturó y asesinó a hombres y mujeres. Lola Ancira realizó un gran trabajo de investigación sobre estos dos lugares y nos recuerda lo que en ellos experimentaban quiénes los habitaban. A través de las palabras, la autora nos lleva a revivir esas atmósferas húmedas y frías llenas de dolor y recuerdos decadentes, bellos y aterradores a la vez. La mente es un laberinto que aún ahora resulta indescifrable y en el que Ancira se aventura. Una oscuridad mostrada con audacia y perspicacia.

Tanto Tristes sombras (Paraíso Perdido) como Despojos (UACM) ya han sido traducidos al inglés, gracias al interés de una editorial londinense.
— Me contactaron por Instagram y me comentaron que estaban buscando autoras latinoamericanas para presentarlas en el mercado europeo. También hay posibilidades de que lleguen a Estados Unidos a través de ellos. He trabajado con dos traductoras que ya han traducido a otras autoras mexicanas de renombre. Una de las traductoras con las que trabajé es, la también escritora, Juana Adcock, con quien tuve muchas pláticas por el tipo de lenguaje que manejo en el libro, del siglo pasado, la jerga de la cárcel y del manicomio. Había varias palabras que ya están en desuso, incluso frases muy mexicanas y propias de nuestra cultura, pero pudo hacer la traducción lo más fiel posible. Yo estoy feliz con la experiencia y lo que viene con Sadness of Shadows y en cuanto salgan ya les daré más información.











