El libro registra un poco, a través de la poesía, esos modos distintos que hay que incorporar para sobrevivir en cualquier otro lugar, que va desde incorporar el lenguaje, el habla en cada país, la forma de relacionarse, la forma de comer, los horarios de comida y pues lo registra a través de la poesía, de manera simbólica, con la voz poética que sale de un país y llega a otro.
Guadalajara, Jal, 8 de diciembre (MaremotoM).- La Feria internacional del Libro de Guadalajara fue la oportunidad perfecta para conversar sobre los temas que obsesionan a la poeta cubanomexicana, Odette Alonso, quien presentó su nuevo libro, De humo y miel, 35 años de poesía (1989-2024) editado por la Universidad Autónoma del Estado de México.
—Es una selección de poemas que he escrito durante 35 años, desde que empecé a escribir allá en Santiago de Cuba donde nací y todo ese camino que he seguido para llegar a este punto. Por eso digo que es el libro de la historia de las migraciones, no solo las mías, todas las migraciones y de cómo nos vamos al movernos de un lado a otro, también se mueve tanta cosa dentro de nosotras.
—Sí, supongo que también habla de la transformación que como ser humano enfrentas ante esos movimientos.
—Exactamente, sobre todo al enfrentar esas diferencias entre lugares, porque a veces pensamos que todos los países latinoamericanos son iguales y que nada más nos vamos cambiando como de provincia y no, son muy diferentes. El libro registra un poco, a través de la poesía, esos modos distintos que hay que incorporar para sobrevivir en cualquier otro lugar, que va desde incorporar el lenguaje, el habla en cada país, la forma de relacionarse, la forma de comer, los horarios de comida y pues lo registra a través de la poesía, de manera simbólica, con la voz poética que sale de un país y llega a otro. Y cómo ahí cambian, no solo el grosor de los muros, el tiempo en que se baila, el modo en que se vive. Es esa indagación, la reunión de poemas está hecha no cronológicamente, sino temática y es como la indagación de mí misma. Todo eso que he vivido y que he escrito en 35 años.

— Supongo hay algo de melancolía respecto a lo que queda atrás y lo que viene.
— Sí, yo siempre digo que el hecho de llegar a México fue un parteaguas tan tremendo, porque atrás quedaba toda la vida que había tenido. No era chiquita, ya era una mujer adulta y lo que había adelante era un fascinante descubrimiento de realidad. Eso está perfectamente visto en esos poemas y creo que en toda mi poesía. A veces digo que no quiero saber nada de Cuba, no hablo de Cuba, pero de lo que más escribo, entre otras cosas, es de Cuba. De una Cuba un poco vista desde la nostalgia, desde esa melancolía, de una especie de reinvención, de una cuba que tal vez no es la que viví, tal vez es la que no viviría nunca, pero una mirada a cómo sería esa Cuba del pasado, como la Cuba de mi familia, de mis antepasados, de esa Cuba anterior a la revolución.
— Supongo que mucho de lo que escribiste estando fuera de Cuba tiene más que ver con una abstracción de tus recuerdos que con algo real.
— Sí, es esa reinvención de las cosas y el estilo mío. Yo que creo que he evolucionado de una poesía del yo, de cómo me sentía, mis estados de ánimo, las experiencias en el camino de la vida, a una poesía un poco más del nosotros, mirando mucho más que mi vida personal y mi camino personal.
El libro está editado por la Universidad Autónoma del Estado de México y está a la venta en el stand L33 que es de la (UAMEX) y también está en el JJ 41 con otras voces de la comunidad LGBTQ.











