El debate seguirá hasta que comprendamos que no se trata de un enfrentamiento sino de una colaboración. Que el ser humano se perdería de demasiadas posibilidades si se aferra a ignorar la inteligencia artificial. Y que la inteligencia artificial sin la dirección humana carecería de sentido estratégico y diferenciación.
Ciudad de México, 22 de julio (MaremotoM).- La gente está molesta con Marvel. Hace tiempo que lo está, porque la percepción es que la calidad de sus películas han ido a la baja. Se habla incluso de una fatiga en torno al contenido de superhéroes, pero esta vez pasa por algo distinto.
A la audiencia que tanto ama la historia de súper humanos provistos de poderes de distintas naturalezas le ha incomodado que los créditos iniciales de Secret Invasion hayan sido realizados con inteligencia artificial.
Se considera que es un atropello al trabajo de artistas que por décadas han convertido a Marvel en una de las franquicias más poderosas a nivel mundial.
Se acusa a Marvel y a Disney de pretender abaratar costos en detrimento del producto que se le entrega a la audiencia.
De fomentar ese anunciado proceso que terminará sustituyendo a los seres humanos con las máquinas. Desde la producción han respondido que la inteligencia artificial no fue más que una más de las herramientas utilizadas por sus creativos para contar la historia que querían.
Aclaran que el uso de la inteligencia artificial no representó la eliminación de ningún puesto de trabajo. Enfatizan que esos créditos iniciales realizados con IA estuvieron coordinados, revisados y editados por seres humanos.
El estudio que firma esa respuesta dada a Hollywood Reporter, tras la polémica que se suscitó no es ningún outsider que apenas se esté dando a conocer.
Method Studios fue el mismo que desarrollara los efectos visuales que dieron una candidatura al Oscar para Top Gun Maverick.
Tiene su grado de ironía que una de las máximas polémicas cinematográficas que se ha dado hasta la fecha por el uso de la inteligencia artificial tenga de protagonista a Marvel.
A lo largo de su historia, Marvel nos ha planteado potenciales escenarios futuros que en su momento nos parecían impensables.
Durante años también nos han permitido imaginar hasta dónde podrían llegar los seres humanos acompañados de poderes que van más allá de nuestra propia naturaleza.
Todos en algún punto hemos deseado ser uno de esos superhéroes de Marvel, pero ahora que en cierto modo la tecnología nos acerca esas posibilidades activamos el modo defensa. Lo que estamos viviendo es el reacomodo de una relación que antes tenía como claro protagonista al ser humano.
Las máquinas, hasta antes del boom de la inteligencia artificial, eran vistas como simples herramientas de trabajo. En muchos casos, incluso, hace rato ya que convivimos, lidiamos y trabajamos con inteligencia artificial sin que nos hubiéramos dado por enterados.
El temor ahora es que las máquinas sean las que van al volante.
El debate seguirá hasta que comprendamos que no se trata de un enfrentamiento sino de una colaboración. Que el ser humano se perdería de demasiadas posibilidades si se aferra a ignorar la inteligencia artificial. Y que la inteligencia artificial sin la dirección humana carecería de sentido estratégico y diferenciación.
Detrás de la polémica con Secret Invasion hay una noticia positiva para los seres humanos. La audiencia estará cada vez más pendiente sobre el origen de los contenidos que se estén produciendo.
En este contexto resulta preferible una audiencia que se ve disconforme porque los créditos iniciales de una serie fueron realizados por la inteligencia artificial que una a la que le da igual de dónde provenga.
Apenas hace unas horas participé en un panel sobre las oportunidades y amenazas para el periodismo en la era de la inteligencia artificial organizado por la CNN Academy.
Ahí me preguntaron qué pasaría con el reporteo de campo en la era de la inteligencia artificial.
Respondí que así como es cierto que el mundo digital mucho antes de la inteligencia artificial ha provocado un descenso marcado en el número de medios que apoyan las corresponsalías y el trabajo en terreno, el exceso de contenido provocará un mayor apego a la humanidad de las historias.
A la voz única, al estilo, a la capacidad de crear una comunidad. Queda claro que el contenido fácil será cada vez más sencillo de producir. Para maquilar piezas informativas o créditos de una serie o película no hará falta gran esfuerzo humano, pero sí hará falta ese esfuerzo humano para crear historias y créditos o escenas de una serie o película que trasciendan.
La inteligencia artificial va a sustituir a los humanos justo donde a los humanos ya no se les necesita, pero a la vez la inteligencia artificial le va a dar poder a los seres humanos para que creemos historias con mayores posibilidades.
En ese mismo panel compartí espacio con Pilar Sánchez-García, profesora de la Universidad de Valladolid especializada en el uso de la inteligencia artificial aplicada al periodismo.
Ahí ella compartió los resultados de un estudio que concluyó que la faceta menos relevante de la inteligencia artificial aplicada al periodismo pasa por la creación de contenido.
Los mejores resultados, según compartió, estuvieron tanto en la documentación y verificación como en la distribución, pero no en la creación última del contenido.
Esa labor, que es además la estelar por representar el armado de una historia, sigue dependiendo de los humanos. Lo mismo habrá de ocurrir con la presencia de la inteligencia artificial en Hollywood. Quizás estos créditos iniciales no gustaron porque el trabajo humano detrás de la inteligencia artificial no fue el mejor.

Quizás el modo en que los humanos se involucraron con la propuesta generada por la inteligencia artificial estuvo más limitado de lo que debía.
Quizás, simplemente, por ahora estamos negados a aceptar que nos puede gustar algo que se nos ha dicho que fue primordialmente hecho por la inteligencia artificial, pero más temprano que tarde iremos normalizando que nos enganche, nos guste y compartamos el resultado de un trabajo humano apoyado por la inteligencia artificial.
Todo pasa porque comprendamos que la siguiente película de la humanidad no es Humans VS AI. Es Humans & AI.
Si nunca hemos cuestionado que los protagonistas de Marvel hagan uso de lo que esté a su alcance para proteger a la humanidad, no tiene sentido que vivamos negando que nos han salido tentáculos tecnológicos que incrementan nuestras posibilidades de expresión creativa.
Fuente: The Muffin, por Mauricio Cabrera











