Rafael Rangel

La Cineteca Nacional estrenará el 10 de enero Gaza, la franja del exterminio, de Rafael Rangel

El documental es un material periodístico y político de alta valía. No sólo tiene la realidad de Gaza, sino también refleja la capacidad artística y operativa de Rangel, al grabar la vida de los palestinos, de quienes piensa que tienen una resiliencia maravillosa. “Hablábamos a diario con Mahmoud M. Zagout. Él, en medio de la guerra, sabía todo lo que tenía que hacer”.

Ciudad de México, 27 de diciembre (MaremotoM).- El día ha llegado. La Cineteca Nacional, uno de los escenarios más prestigiosos del cine mexicano e internacional, proyectará el próximo 10 de enero la película Gaza, la franja del exterminio, del cineasta experimental Rafael Rangel.

Fue realizada entre México y Egipto, este mismo año y constituye uno de los pocos documentos reales y realistas de lo que está pasando en la Franja de Gaza, teniendo en cuenta que Israel no quiere testigos del exterminio que está realizando en esa zona que quiere para ellos.

El director y guionista es Rafael Rangel, la fotografía es de Mahmoud M. Zagout y tiene que ver con el cine que no cuenta con estadísticas ni voces especializadas, sólo “antropología salvaje” desde las entrañas de la Franja de Gaza. Un documental a ras de piel, que no es fácil ver, que “muestra” a veces algo imposible para los lectores ciegos y necios.

Rafael Rangel
En la Cineteca Nacional, el 10 de enero. Foto: Cortesía

“La vivencia en el instante de los crueles hechos: bombardeo, destrucción y las desgarradoras súplicas de los infantes por el cese al fuego. El inhumano sufrimiento de los heridos, la mayoría niños y mujeres; el desplazamiento masivo al refugio en Rafah, lugar que Benjamin Netanyahu prometió sería seguro, pero que en un crimen de lesa humanidad, es bombardeado, sobre las ruinas se festeja el Ramadán. A la vez que llega la ayuda humanitaria y como símbolo del inquebrantable espíritu del pueblo gazatí, la bella y dulce Nour (16 años) interpreta una canción de amor por Palestina”, es la sinopsis de Gaza, la franja de exterminio.

El documental es un material periodístico y político de alta valía. No sólo tiene la realidad de Gaza, sino también refleja la capacidad artística y operativa de Rangel. Después del tercer intento de cruzar la frontera para ingresar a Rafah, se vio obligado a realizar el documental con Mahmoud de un lado y él del otro del muro fronterizo de la ignominia, entre Egipto y Palestina, ese que hace del territorio la cárcel más grande del mundo a cielo abierto…

“Hablábamos a diario con Mahmoud M. Zagout. Él, en medio de la guerra, sabía todo lo que tenía que hacer”.

Una de las experiencias que le tocó vivir al realizador es descubrir que “el cine puede ser otra cosa. Nunca me interesó el documental, me aburren los documentales, no es un género que me llame la atención.  Cuando decidí entrar al género, el documental, me puse a estudiar a profundidad, comencé por ver todos los documentales que no había visto a lo largo de mi vida, no sé qué cantidad de documentales vi y en ese proceso encontré a dos personas que me dieron la luz de cómo yo debería, de cómo a mí me gustaría abordar el documental, uno de ellos fue Eugenio Polgowski, un documentalista mexicano con quien incluso entré en contacto y tuvimos cierta relación, como saben, él ya murió, pero su generosidad me abrió mucha perspectiva, estudié muy a fondo sus documentales, me invitaba a sus masterclases. Otro gran maestro que tuve fue Eduardo Coutinho, un documentalista brasileño, y él tiene un concepto muy interesante, el de antropología salvaje. La antropología salvaje, como yo la entiendo, es poner al espectador en primer plano frente a los hechos, esto versus el documental tradicional, no sé si sea políticamente correcto decirlo, pero lo voy a decir, el documental tradicional lo siento muy didáctico, es por eso que a mí me aburren, no me gustan que me estén diciendo las cosas, yo las entiendo, soy visual, por eso soy director de cine, entiendo la vida a través de la imagen. Para mí la antropología salvaje es una depuración de todo esto”, afirma Rafael Rangel. ,

“El conocimiento de esta situación entre Israel y Palestina, pues lo conocía de un modo superficial como cualquier persona que más o menos está enterada de las noticias y que se detonó a partir del 7 de octubre. Hubo un rompimiento de paradigma porque obviamente cuando me enteré de lo sucedido del lado de Israel, con este denominado inicialmente acto terrorista de Hamas en el territorio israelí, tenía la historia invertida. Esta situación tiene 48 años, entonces prácticamente uno nace con ella, con esta narrativa, comenzaron a sucederse entonces las respuestas de Israel a Palestina y ahí es cuando ya gracias a los medios, yo le ataño a todo este cambio de narrativa a los medios inmediatos que ya tenemos, es muy difícil que estos pseudo líderes o estos criminales nos engañen o engañen a la población”, cuenta el cineasta a propósito del cambio de cómo vemos ahora a Israel y a Benjamin Netanyahu, sin por eso tener que ser llamado antisemita.

“Como cineasta llego a la conclusión que hay que hacer algo al respecto y sentí la necesidad de narrar la verdadera historia que ya estamos viendo”, agrega.

La película es un testimonio verdadero y forma parte de todas las protestas que en las diferentes universidades del mundo, que entre los buenos del planeta, están comenzado a surgir. De todas maneras, hay algo más que las protestas: ¿cómo vemos un genocidio en directo, sin que nadie, ni siquiera la ONU (atacada también por el ejército de Netanyahu) pueda impedirlo? Ahora con Donald Trump en el poder, las cosas empeorarán, si es que pueden empeorar aún más para Palestina. En estos últimos días, los tres hospitales que estaban en Gaza, fueron bombardeados por los militares, los pacientes tuvieron que evacuarlos. Sin salud, sin agua, sin hambre, ¿qué esperan los palestinos en este invierno?

“Estábamos un día editando, Mahmoud M. Zagout en comunicación constante con todas las personas que nos permitían la utilización de su material, entonces en medio de la edición, el niño que trae una playera de un futbolista, habla a la cámara, ya escucharon lo que dice que es una cosa muy dramática y entonces Magmur voltea y me dice, estoy hablando con el hermano de quien hizo este vídeo y me está diciendo que acaba de morir el chico que hizo el vídeo”, cuenta Rangel.

“Lo que no se ve en la película, también es muy dramático”, agrega.

¿A quién está dirigida esta película?, le pregunta una periodista de la Televisión por Palestina. Rafael contesta: “Cuando decido iniciar un proyecto, definitivamente no me cuestiono nada de a quién va dirigido, mi motivación no es aportar nada. Lo hago por una necesidad casi orgánica, lo primero que me nace y el motor que me motiva a hacer esto es la indignación.  La misma indignación, por ejemplo, de cuando decidí irme a Ayotzinapa, la misma indignación de ver indigentes en la calle, la misma indignación de cuando veo vendedores ambulantes, es una necesidad de señalar lo que está mal en la humanidad, en la sociedad”.

En la película de Rafael Rangel se ven a los palestinos como personas normales. Edificios, casas, gente, no se ve como un nido de terroristas, como se nos intenta vender.

El 10 de enero tenemos cita irrevocable con esta película, hecha por un cineasta mexicano.

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