Eve Gil

La callada grita por fin: Un texto de la escritora Eve Gil

Bórrenme del mapa de Sonora si gustan. Ya habrá quien me quiera de verdad, quien me aprecie, quien considere que mi trabajo es valioso, quien entienda que lo hago exclusivamente por amor….ya habrá quien me adopte.  El lugar donde uno nace, a fin de cuentas, es producto del azar.

Ciudad de México, 6 de marzo (MaremotoM).- Antes que nada, quiero agradecer a quienes han adquirido mi nuevo libro Las calladas del Boom, a quienes consideran adquirirlo en el futuro y a quienes han tenido la gentileza de interesarse en el material invitándome a entrevistas y presentaciones. Agradezco asimismo a los amigos y amigas que han contribuido a que este libro circule; a quienes prestan su presencia para darle realce al producto y a quienes, conociéndome o no, me han hecho llegar comentarios sobre lo que les ha dejado esta lectura. Agradezco, de manera muy particular, a mis editores que confiaron en la viabilidad del libro y han manifestado su amor por él de todas las formas posibles.

Quienes ya leyeron el libro, recordarán el prólogo donde expongo (sin mencionar el nombre de mi ex alma máter, por llamarle de algún modo) las dificultades que sufrí para concretar una primera versión de este mismo libro y como terminé quemando el material. No entré en mayores detalles para no sonar dramática, ni victimizarme (odio la victimización). Omití las partes más horribles de aquella experiencia, entre otras cosas porque ameritarían una novela y no un prólogo. Lo dejé pasar también porque, ingenuamente, lo consideré parte del pasado, algo que no valía la pena traer a cuento en esta etapa de mi vida.

Pues bien: una persona egresada de la misma universidad, que cree tener motivos para odiarme (ni siquiera me conoce personalmente), arropada y apoyada por los mismos que me apuntaron con el dedo cuando intenté crear mi Boom Latinoamericano femenino, no solo está plagiando descaradamente mi idea, sino que ha creado un apartado especial para “honrar” a las escritoras sonorenses y sí, adivinaron: omite mi nombre. Me vuelve a borrar. Y me han borrado tanto que parece mentira que siga existiendo físicamente.

Eve Gil
Eve Gil, autora de Las calladas del boom. Foto: Cortesía

No revelaré el nombre de esta mujer que se dice feminista (lo haré si esto sigue escalando) que, por si lo anterior no bastara, se metió en muy fea manera con una sobrina mía que tuvo la horrible suerte de ser su alumna y casi repite mi historia. Forma parte de ese grupúsculo que ha dedicado toda una vida no solo a denigrar mi trabajo y mi persona, sino que encima de todo…plagia mi idea, desde el título.

Nací en Sonora por casualidad. Mi abuela materna era sinaloense, oriunda de Navolato, donde también nació mi madre. Mi nana Ceci se casó con un militar de Guaymas, que es el padre de mis tíos, y es la razón por la que terminamos viviendo en Hermosillo. Mentiría si dijera que me avergüenza haber nacido allí porque es una ciudad que amo y donde viví los mejores momentos de mi infancia. Echo de menos mis pies renegridos de cuando salía sin zapatos e hice callo contra el asfalto ardiente del verano…¿cómo odiar un lugar donde cada vez que llovía salía junto con mis primos a mojarme y hasta a nadar en un improvisado río de agua puerca? ¿Cómo olvidar los chemisses del Macedonia, las Navidades con chimenea, los platillos de mi abuela, los viajes en carretera hasta Nogales o Cananea, mi tortuga Ava, mis gatos Bárbara y Caramelo, mis perros Frida, Ricki, Dinky, Pinky y Chato? ¿Mis primos, mis amiguitas del barrio?

Imposible odiar a Sonora…y sin embargo es el lugar de la tierra donde más me han maltratado, donde más me han negado, donde más daño físico y moral me han infringido. Es el lugar donde fui violada, abusada, acosada y abandonada a mi suerte. Es, ahora mismo, el lugar donde me plagian y lo hacen ni siquiera para aportar y perpetuar algo bello (eso sería estupendo): lo están usando como arma en mi contra. Y más adelante dirán: “La primera persona que habló sobre el Boom fue X maestra” y fingirán que nunca hubo alguien que lo hizo muchísimo antes y a la que le negaron algo tan elemental como la oportunidad de ser escuchada.

Eve Gil
Eve Gil ha sacado su libro luego de muchos años de investigación. Foto: Cortesía

Todo esto es doloroso, indignante, inexplicable….a los 19 años quería tener 30 para ver si me dejaban en paz. Tuve que trasladarme a la ciudad de México, huyendo de tanta violencia. Los ataques persistieron. Supuse que a los 50 adquiriría algo de respeto. No: el odio está fresquito, como si apenas ayer hubiera tenido la osadía de escribir sobre Rosario Castellanos…como si apenas ayer hubieran aleccionado a alumnas de nuevo ingreso a no acercarse a mí, criatura de “dudosa moral” (ser feminista implicaba ser indecente), aunque siempre logrando el efecto contrario.

Y ya que mencionamos el feminismo: Da mucha grima que mujeres que se casan con violadores y/o padres abandonadores; que te contactan por Facebook para sacarte información, enviadas por el mismo marido; que insisten en meterle ideas misándricas e inmorales en la cabeza a alumnas que van saliendo de la adolescencia y además plagian las ideas de otras, y encima fingen que la víctima de su maridito no existe, se llenen la bocota diciéndose FEMINISTAS. No señora, usted es justo lo opuesto de feminista y se declaró como tal a los 50 años.

Yo tengo 56 y me atreví a salir de ese closet a los 20, a sabiendas de que me iban a llamar puta, loca, pendeja, perra, zorra, piruja, y los peores calificativos que se pueden recibir, especialmente si apenas has tenido un par de noviecitos de mano sudada. Qué lamentable que los estudios académicos no se usen con amor y con intensión formativa y educativa, sino para vengarse de alguien, para borrar nombres, para intentar convencer a una bola de ignorantes de que eres feminista, porque ahora es una moda y no un compromiso ideológico.

Eve Gil
Bórrenme del mapa de Sonora si gustan. Foto: Cortesía

Compadezco muchísimo a los jóvenes, como mi sobrina Regina, que tienen que tolerar a este clase de docentes que no piensan con la cabeza sino con otra parte del cuerpo. Me dan ganas de llorar solo pensarlo. Y me dan mucha lástima aquellos y aquellas que consagran su vida entera a destruir a una persona que crea, en vez de construir algo novedoso y propositivo como en su momento fueron mis modestas tareas y ensayos sobre las autoras del Boom Latinoamericano.

Bórrenme del mapa de Sonora si gustan. Ya habrá quien me quiera de verdad, quien me aprecie, quien considere que mi trabajo es valioso, quien entienda que lo hago exclusivamente por amor….ya habrá quien me adopte.  El lugar donde uno nace, a fin de cuentas, es producto del azar.

One Comment

  1. Regina Hemmings

    Además de plagiar también se dedica a colgarse de un movimiento de suma importancia y seriedad, es lamentable el hecho de que incluso en estas alturas siga existiendo gente tan asquerosa y repulsiva, sin mencionar diversas actitudes sumamente cuestionables y un historial manchado por distintas atrocidades que ha llegado a cometer. En fin, simplemente una ignorante y manipuladora en potencia, urge que le desenmascaren.