Jorge Volpi

Jorge Volpi escribe el libro más importante de su vida: La invención de todas las cosas

Si repaso desde los primeros cuentos que escribí y luego En busca de Klingsor y después Una novela criminal, en todos está detrás un tema central que es esa relación entre la ficción y la realidad y entre la verdad y la mentira. Por supuesto, en ese caso criminal, pues, había enorme cantidad de mentiras y de ficciones y la búsqueda de la verdad se volvía casi imposible. Ahora lo toco desde un mundo completamente distinto, un ensayo, una historia general, global, bastante totalizadora de la ficción.

Ciudad de México, 29 de octubre (MaremotoM).- La ficción siempre ha sido la materia de estudio y de relato de Jorge Volpi. Defiende la novela como nadie y siempre explora los caminos adonde lleva la ficción. De hecho, su libro considerado un elemento de la ficción real, se define mediante ese término que a todos nos complica y al mismo tiempo cando contamos “una verdad” apelamos a la imaginación. O sea, a la ficción.

Jorge Volpi (1968) ha sacado para este fin de año un libro de ensayo, que no deja títere con cabeza o cuento sin ficción, donde establece la historia de la literatura aplicada a la ciencia y esta misma doblegándolo todo, entre Alá, Sancho Panza y la religión católica.

La invención de todas las cosas (Alfaguara) es sin duda un libro ancho y simpático en un mundo donde vivimos pocas definiciones y muchas veces estamos perdidos por la falta de razón.

ENTREVISTA EN VIDEO A JORGE VOLPI (VE ESCUCHA)

–Vamos a hablar de La invención de todas las cosas (Alfaguara), que se llama así el libro y este asunto de la ficción y la no ficción es, digamos, tu marca, finalmente

–Sí, ha sido uno de los temas recurrentes en toda mi escritura; desde que empecé, la relación entre ficción y realidad, entre verdad y ficción eso es lo que me ha casi obligado a terminar escribiendo un libro entero, el libro más extenso que he escrito en mi vida y uno de los más importantes para mí, para tratar, pues, de tener un tanto una teoría como una historia de la ficción.

–Cuando hiciste Una novela criminal, también mostrabas precisamente tu preocupación por la realidad y la ficción

–Sí, exacto. Si repaso desde los primeros cuentos que escribí y luego En busca de Klingsor y después Una novela criminal, en todos está detrás un tema central que es esa relación entre la ficción y la realidad y entre la verdad y la mentira. Por supuesto, en ese caso criminal, pues, había enorme cantidad de mentiras y de ficciones y la búsqueda de la verdad se volvía casi imposible. Ahora lo toco desde un mundo completamente distinto, un ensayo, una historia general, global, bastante totalizadora de la ficción.

Jorge Volpi
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

–Dices tú que has escrito uno de los libros más extensos de tu vida, ¿cómo lo has escrito? ¿En qué momento? Bueno, lo escribiste en Europa, que está totalmente convulsionada en este momento

–Pues, sí, en efecto, empecé a escribirlo hace cuatro años, pero también te podría decir que hace 15, publiqué este pequeño ensayo titulado Leer la mente, en donde empiezan a aparecer justamente estos temas; ahí era una primera aproximación a la relación entre la ficción y el cerebro humano, un pequeño libro de menos de 100 páginas y ese en mi mente fue creciendo y creciendo. Desde entonces he ido acumulando ideas, preocupaciones, preguntas, hasta que hace cuatro años me decidí finalmente ya adentrarme en escribirlo como una historia de la ficción.

–La editorial ha dicho que se parece un poco al libro de Irene Vallejo, que se parece un poco a todos estos libros en donde percibimos cierta definición sobre la invención de las cosas, ¿cómo dirías que es tu libro con respecto a ello?

–Pues, sí, yo creo que puede tener conexiones con El infinito en un junco, con los libros de Harari, pero para mí deriva o viene de otra parte. El libro que me cambia la vida siendo niño y que me hace preocuparme por todas las cosas es Cosmos, de Carl Sagan, primero el programa de televisión, luego el libro. Leí después una enorme cantidad de libros de divulgación científica, algunos igualmente extraordinarios, hasta llegar a los libros, no sé, de Jared Diamond. Existe esa voluntad totalizadora de contar una historia completa, en este caso es la historia de la humanidad completa, a través de la ficción y al mismo tiempo tratando de hacerlo de la manera más literaria y más atractiva posible.

–Bueno, yo a Harari lo discuto bastante, me parece que tienes tú otro modelo, digamos, otra manera de entender las cosas…

– Sí, a eso me refiero, que mis modelos no puede haber conexión con esos libros que son los que están en este momento. El otro libro que para mí también es como un modelo es Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle, de Douglas Hofstadter, del que he hablado muchas veces y que me parece justo un modelo perfecto de investigación en el libro mismo, muy literario y al mismo tiempo sin dejar de ser profundo y entretenido.

–Hoy publicamos una entrevista a Juan Villoro en donde se pone totalmente en contra de lo que es la inteligencia artificial, cómo manejas tú la inteligencia artificial en esta invención de las cosas que probablemente nos lleve a otro nivel de ficción

–No sé si se puede estar en contra de la inteligencia artificial, simplemente es una herramienta que hemos creado también los seres humanos y que está ahí ya transformando radicalmente nuestras vidas. Es otra ficción también, no es inteligencia ni es artificial, es una serie de procedimientos algorítmicos que hemos sido capaces de crear para replicar solamente una parte de la forma como nosotros creamos ficciones. La inteligencia artificial generativa, ChatGPT y todas sus copias o parientes, lo que hacen en efecto es a partir de modelos que van obteniendo, irlos variando, aprendiendo de ellos y a partir de esos construyendo otros. Nuestro cerebro produce ficciones de maneras mucho más ricas que simplemente con este procedimiento, entonces no hemos llegado todavía a un punto en donde eso sea realmente una forma de inteligencia. Lo que sí está ocurriendo y no deja de ser sobrecogedor es que esto que hemos producido en la inteligencia artificial, por llamarla así, es un producto del ser humano. En el libro lo menciono y por supuesto nos llena de ficciones que vienen del pasado, sobre todo digamos del modelo de Frankenstein que ya imaginaba desde el siglo XIX el terror de que la criatura se rebele contra el creador y esta es una ficción que se va a ir replicando hasta nuestros días y que es la que domina nuestra percepción actual sobre la inteligencia artificial. Por supuesto, hay otra todavía más inmediata, porque el momento en el que llegue esta singularidad en que realmente se vuelve inteligente la inteligencia artificial todavía no está tan cerca, pero lo que sí ya está muy cerca, ya lo estamos viendo todos los días y tenemos que lidiar ya a partir de ahora con ello, es que va a llegar un momento en el que la mayor parte de nuestras ficciones literarias, artísticas, pero eventualmente también políticas, van a ser producidas por la inteligencia artificial, sin que seamos capaces ya de distinguir si vienen de la realidad o si vienen directamente de la inteligencia artificial.

–Ahora la inteligencia artificial está también provista por los modelos que nosotros le imponemos, ¿tú crees cómo va a ser? Ahora la inteligencia artificial es muy pequeña, me parece no compite, pero más adelante ¿tú crees que no va a haber diferencias?

­–Bueno, es que eso ya pasa, todavía en lo literario estamos en un punto en donde un experto, pero sólo un experto, fácilmente se da cuenta de un texto escrito por inteligencia artificial de uno escrito por un ser humano, pero en otros ámbitos y lo hemos visto ya, en el de la fotografía, en el de la ilustración, en las imágenes e incluso en el de la música, ya los expertos no son capaces de distinguir fácilmente algo que es producido por la inteligencia artificial o producido por un ser humano. Eso va a pasar también en lo literario.

Jorge Volpi
Los seres humanos también somos ficciones de nosotros mismos. Foto: Cortesía

–¿Qué es el ser humano en La invención de las cosas?

–Los seres humanos también somos ficciones de nosotros mismos, el yo es la gran ficción del cerebro, el yo produce identidades individuales y colectivas que están basadas todo el tiempo en ficciones, esos puntos de vista individuales van creando, eso sí, verdades comunitarias, sociales, parciales, a partir de las cuales pues le damos orden y sentido a nuestras vidas, a las vidas de los otros y al universo.

–¿Qué es la novela en La invención de las cosas?

–Es una de las variedades más apasionantes, más ricas en su historia de la ficción, en este caso de la ficción literaria tiene sus propias modalidades que no tienen otras. La novela es la ficción por excelencia que nos adentra en las conciencias de los otros y es por eso no vea en ningún sentido que vaya a desaparecer. Es cierto que estamos en una cultura en donde la cultura letrada, la que tiene que ver con la palabra, está siendo evidentemente desplazada a las orillas frente a la cultura audiovisual.

–Ahora se leen muchas aventuras, no veo al hombre de la nueva generación dispuesto a participar de alguna reflexión, con respecto a la novela, ¿Cómo lo ves tú?

–Pues no lo sé, lo que sí me parece una novedad absoluta en la historia de la humanidad es que en otros momentos el tiempo que dedicábamos a la ficción era un tiempo pequeño en el día, o sea, el momento en el siglo XIX en que uno leía una novela o en que iba al teatro o en que iba a la ópera esencialmente o que alguien le contaba una historia. Ahora, sobre todo los jóvenes y también nosotros, estamos todo el día conectados a esas computadoras de bolsillo que llamamos teléfonos celulares, que nos inundan de ficciones todo el tiempo y además en donde también nosotros y más aún los jóvenes, también producen ficciones todo el tiempo que tienen un público inmediato. Eso nunca hubiera ocurrido. Una buena parte de esta sensación de nuestra época tan angustiante y tan agobiante, de que no sabemos cuál es la relación entre realidad, ficción, verdad y mentira, tiene que ver también pues con esta sobreabundancia y esta inmediatez, tanto del consumo como de la producción de ficciones.

–Este ensayo tan largo, ¿para quién lo haces? ¿Seguirán tus lectores, tus seguidores, abiertos a esta posibilidad?

–Lo que más quisiera es que fuera un libro que les interesara a los jóvenes, que fuera casi un libro de texto en las escuelas, no sé, preparatorias y en la universidad; es un libro muy extenso, pero que se puede leer también por partes, si a alguien le interesa más bien una época o si le interesa un tema, hay maneras de saltar de un lado al otro-. Esperaría que a cualquier lector pudiera interesarle, pero lo que más querría es que fuera a los jóvenes. ­

–Presentas con mucho entusiasmo este libro que todavía no existe, como tú dices, en un contexto que me animo a preguntarte si eres pesimista o eres optimista con respecto al mundo que estamos viviendo y al mundo que vendrá.

–Suelo ser una persona optimista, siempre lo he sido, pero las razones del pesimismo en estos momentos, tanto en México como en el resto del mundo, pues son enormes. El estado en México en estos momentos del final del López Obradorismo, que me parecen los peores de este sexenio, con una deriva ciertamente autoritaria, estamos en una época en donde no sabemos si Trump pueda llegar al poder de nuevo y en donde partidos de ultraderecha y movimientos de ultraderecha están ganando en muchas partes del mundo. Parece no haber muchos motivos para el optimismo, pero bueno, aun así, la humanidad, si la revisamos a lo largo de la historia, al final con ficciones mucho más abiertas, incluyentes, tolerantes y diversas, ha logrado sobrevivir incluso a las peores catástrofes

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