Aunque muchos lectores ingenuos felicitan a Álvaro Enrigue por su nueva novela, Tu sueño imperios han sido (Anagrama, 2022), lo cierto es que, como se aprecia, ya tiene dos años que se publicó; no obstante, la novela tiene un punto a favor: la traducción al inglés fue nominada por The New York Times Book Review como una de las mejores obras de ficción del 2024.
Ciudad de México, 1 de abril (MaremotoM).- El escritor mexicano Álvaro Enrigue ha sido invitado a ser una de las estrellas literarias de la reciente Feria Internacional del Libro en Coyoacán (FILCO). Por eso tuve la oportunidad de charlar con él, festejando que The New York Times Book Review había elegido a Tus sueños imperios han sido (Anagrama) como una de las mejores obras de ficción de 2024.
–Antes de salir de casa revisé algunas entrevistas que te han hecho y llegué a la conclusión de que aquellas personas que te entrevistaron y que no terminaron Tu sueño imperios han sido, la clasifican como una novela histórica, cuando realmente se tiene que llegar al final para entender que no se trata de una novela histórica, y que, además, de hecho, en una de las entrevistas señalas que a ti no te gustan las novelas históricas.
–Me parece que la lectoría de cualquier persona que se acerque a mis trabajos me conmueve muchísimo y la verdad es que nadie de nosotros es perfecto y mejor. Además, yo he trabajado en la prensa, sé cómo es, y nunca he entendido a los colegas que le dicen al de la fuente: “pero lee el libro”, porque luego no hay tiempo, tienes una entrevista al día, entonces que ellos me pelen me parece extraordinario, divertidísimo; que tú y yo estemos platicando aquí me parece rarísimo, como que no venía en mi horóscopo, además, como tú sabes, más bien soy un “profe”, un padre de familia. Yo más bien estoy siempre agradecido con cualquier forma de lectura y cualquier “empujoncito” para mis libros.
–¿Acostumbras a leer autores mexicanos actuales?
–Sí, sí, vengo a México y me llevo libros.
–Porque Tu sueño imperios han sido destaca, precisamente, porque le arrebata la seriedad a toda la que se escribe en muchas de las propuestas editoriales actuales, es decir, te gusta el humor, lo sabes manejar, lo cual no es fácil y está presente en casi todos tus trabajos.
–Sí, desde el principio, aunque ahora mismo estoy trabajando en un proyecto del que una amiga que lo leyó me dijo: “bueno, ¿y dónde está Álvaro?, no me he reído ni una vez; voy en la página 40 y no me he reído”. Es más bien una pulsión. Y para mí, como un chavo lector de clase media, del que no se esperaba que fuera un escritor, mucho menos de Anagrama y con todas las cosas buenas que me han pasado, el descubrimiento de Jorge Ibargüengoitia cambió mi mundo. Lo leí hasta la universidad, no lo conocía.

–Y justo, coincidiendo con Tu sueño imperios han sido y guardando las distancias, está la parte histórica de uno de los episodios de la conquista de México que tú sabes llevar muy bien con humor.
–¡Fíjate que no lo había pensado!, pero por supuesto. Para mí leer Los pasos de López de Ibargüengoitia fue una muy grata sorpresa; se puede leer una gran novela, que además es muy divertida y que además resuelve mucho mejor la pregunta de ¿qué carajos es México?, que las novelas más serias, sin olvidar que escritores descomunales también nos hacen morirnos de risa: Cien años de soledad de García Márquez es un libro sobre todo hilarante, magníficamente escrito, pero sobre todo divertidísimo; Carlos Fuentes siempre tiene sentido del humor; el propio Borges, que durante tantos años fue leído con tanta reverencia, en realidad es un viejo chistosísimo. Entonces no es que sea excepcional, creo que hay una conversación ahí con la tradición, pero ciertamente el hallazgo de Jorge Ibargüengoitia para mí fue gigante y no se me había ocurrido que esta cosa que he hecho en los últimos tres o cuatro años, de trabajar con archivos históricos para desatornillar la historia, rearmarla para que diga cosas distintas que la historia de bronce, digamos, viene de esa lectura que hice quizás a los 18 años, que abrió todo para mí. Como un llegue de Vip VapoRub.

–Esto que señalas es muy interesante, porque te das a la tarea de revisar archivos históricos acerca de la conquista, pero no entregas un trabajo ensayístico anodino, sino que a partir de tu lectura de dichos archivos tú ficcionalizas la historia. Porque algún otro escritor aburrido quizás hubiera citado las fuentes, ya sabes: en tal crónica se dice…
–Todos escribimos de cierta experiencia personal y transformamos la memoria emocional, la memoria visual, en imágenes literarias, cadenas de sonidos, y sobre todo en historias, en representaciones de los discursos simbólicos, y yo últimamente he hecho eso con archivos, un poco porque eso es lo que vivo, soy profesor del siglo XVI y XVII, y un poco porque me parece que estoy muy cómodo hablando del mundo contemporáneo al citarlo en los trabajos. Fíjate que en una conversación que tuve con lectores alguien me preguntaba acerca de la comodidad de la distancia geográfica que significa que yo viva en Nueva York, me decían estás lejos de la grilla, lejos del pleito… y mi respuesta fue que esa distancia no existe: sigo leyendo los periódicos mexicanos, vivo en un barrio en el que hay muchos mexicanos, no me parece que haya perdido contacto con México, mis padres viven aquí…
–Pero no es un tema actual el que tratas…
–No, pero sí me sirve. Me parece que muchas de las discusiones contemporáneas, los temas de políticas identitarias, todos esos asuntos están un poco en las novelas…
–El perdón que pide México a España…
–Bueno, eso es hilarante, ¿cómo no vas a escribir novelas con humor?
–Yo creo que la actualidad temática de Tu sueño imperios han sido serían las relaciones de poder, más allá de las relaciones de dominación, que también se pueden dar…
–Sí, también un qué pasaría sí alteramos el discurso histórico, si cambiamos esta pieza y la colocamos aquí…
–Como, por ejemplo, la imagen de un Moctezuma drogado… a lo que voy es a cómo llegaste a esos pasajes.
–Yo nunca tengo un programa, trabajo a prueba y error, aunque descubrí muy temprano en la novela que el “tempo” lo llevaba el consumo de estupefacientes de Moctezuma, que no los toma para drogarse, aunque parezca que sí, en realidad está buscando sabiduría, pero eso lo ves hasta el final de la novela, lo que quiere Moctezuma es realmente hablar con Dios.
–Y justo antes de llegar a este diálogo con Dios está la parte hilarante de la novela, porque sí reflejas a una persona que actúa como drogada, con todo lo que pueda tener de risible una persona así…

–Es que pobre Mocte, la historia le ha cobrado…
– Esa es otra parte, le restas solemnidad hasta a los nombres históricos… le restas seriedad a la forma en que nos han vendido la historia nacional…
–Sí, eso es un poco el programa, pero no es mi programa. A mí lo que me interesa es la pregunta de cómo escribes que habla un sacerdote que está hablando con un emperador que se murió hace 500 años, y que es el que lo provee de alucinógenos, y que va controlando su viaje para que encuentre sabiduría política e imperial. Entonces probé 18 mil maneras distintas, hasta que un día me di cuenta que si hablaba como un dealer de Tepito funcionaba al clavo. Y un mexicano del siglo XXI no puede hacer que sus personajes hablen como hablaba Cortés, de hecho, ni siquiera tenemos la más remota idea de cómo hablaban.











