Jennifer Lawrence

JENNIFER LAWRENCE: UNA VOZ CONTRA EL GENOCIDIO EN GAZA

En Donostia, la actriz que alguna vez fue el rostro adolescente de Katniss se presentó como una mujer madura, capaz de recibir un premio histórico y, al mismo tiempo, pronunciarse contra la violencia que desgarra al mundo.

Ciudad de México, 26 de septiembre (MaremotoM).- Jennifer Lawrence (Indian Hills, 1990) llegó al final del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con el brillo de una estrella consolidada y, al mismo tiempo, con la vitalidad de una actriz que apenas cumple 35 años.

La estadounidense recibió el Premio Donostia, convirtiéndose en la galardonada más joven de la historia del certamen. Un reconocimiento que celebra dos décadas de carrera en las que ha sabido alternar sagas taquilleras como The Hunger Games y X-Men, con propuestas de autor de realizadores como Darren Aronofsky y David O. Russell.

Alejada de los dictados del método Stanislavski, Lawrence construyó su propio sistema interpretativo: uno que privilegia la intuición y la espontaneidad por encima de los largos ensayos, dice en un ensayo el periodista Harri X. Fernández.

Esa frescura le permitió, con apenas 22 años, obtener un Oscar por Silver Linings Playbook (2012). Desde entonces, su filmografía ha combinado registros tan dispares como la comedia satírica Don’t Look Up o la densidad alegórica de Mother!.

La actriz ha sabido administrar su magnetismo en dos direcciones: por un lado, el mainstream que la convirtió en ícono juvenil con Katniss Everdeen; por otro, el cine independiente que le abrió las puertas con Winter’s Bone (2010), película que la llevó por primera vez a la alfombra de los Oscar.

Jennifer Lawrence
Jennifer Lawrence en la proyección de Die My Love en San Sebastián. Foto: Alex Ruiz / Cortesía

Con David O. Russell filmó tres películas —Silver Linings Playbook, American Hustle y Joy— y en todas brilló con candidaturas al Oscar. Esa colaboración consolidó su vis cómica y su capacidad para dotar de ternura a personajes complejos.

Hoy, tras un paréntesis dedicado a la maternidad, Lawrence regresa con Die my love, dirigida por Lynne Ramsay y basada en la novela de Ariana Harwicz. La película, que presentó en San Sebastián, aborda la depresión postparto y coloca nuevamente a la actriz en la conversación de la temporada de premios.

El homenaje en Donostia no se limitó al reconocimiento artístico. Lawrence sorprendió con un discurso político contundente al referirse al genocidio en Gaza. Aunque la moderación de la conferencia de prensa intentó frenar las preguntas sobre la relación de la película con plataformas vinculadas a fondos armamentísticos, la actriz decidió hablar.

Jennifer Lawrence
Jennifer Lawrence con la prensa. Foto: Cortesía

“Estoy aterrorizada por lo que pasa”, dijo al ser cuestionada sobre los asesinatos de niños en Palestina. “Lo que está ocurriendo es nada menos que un genocidio y es inaceptable. Me aterra por mis hijos, por todos nuestros hijos.” Sus palabras generaron una ovación en la sala.

Lawrence también advirtió sobre la falta de integridad en la política estadounidense y la normalización de la mentira. “Todo el mundo debería recordar que cuando ignoras lo que sucede en un lado del mundo, no pasará mucho tiempo hasta que te afecte estés donde estés”, señaló con firmeza.

El reconocimiento a Jennifer Lawrence en San Sebastián refleja algo más que una carrera precoz y exitosa. Su figura sintetiza el espíritu de una generación que no teme habitar el mainstream ni el cine de autor, que busca producir sus propias historias y que, sobre todo, se permite levantar la voz en escenarios internacionales.

En Donostia, la actriz que alguna vez fue el rostro adolescente de Katniss se presentó como una mujer madura, capaz de recibir un premio histórico y, al mismo tiempo, pronunciarse contra la violencia que desgarra al mundo.

Comments are closed.