La escritora mexicana Gabriela Damián Miravete (Ciudad de México, 1973) es una de las voces más potentes y singulares de la literatura especulativa en América Latina. Su trabajo transita entre la ciencia ficción, la literatura fantástica y el terror, con un fuerte compromiso político y feminista.
Ciudad de México, 23 de septiembre (MaremotoM).- Su cuento “Soñarán en el jardín” (2015) fue traducido al inglés, incluido en el dossier de literatura latinoamericana preparado por Alberto Chimal y nominado al James Tiptree Jr. Award (hoy Otherwise Award), premio internacional que distingue la ciencia ficción feminista.
Más tarde, obtuvo el Shirley Jackson Award, lo que catapultó su visibilidad internacional. Autora también de La canción detrás de todas las cosas (Elefanta, 2023), Gabriela Damián Miravete publica ahora en Alfaguara el libro de cuentos Soñarán en el jardín, un volumen que reafirma su apuesta por la imaginación especulativa como herramienta de memoria, resistencia y transformación social.
—Una de las cosas que más me impresionó es la estructura de tu prosa, tan condensada y a la vez expansiva, como si germinara y se desplegara. Me sorprendió que una editorial comercial apostara por un libro de cuentos.
—Sí, es difícil cuando se tiene un amor desmedido por el cuento, porque la industria suele privilegiar la novela, pero creo que Nayeli García, mi editora en Alfaguara, entendió que si yo debía entrar al circuito comercial tenía que hacerlo siendo yo misma. Y ser yo misma es escribir cuento, porque es lo que más disfruto. Así que fue una pequeña batalla ganada: publicar cuentos en un sello grande.

—Tus cuentos revelan una madurez literaria notable, aun siendo joven. ¿Crees que esa madurez proviene de tus lecturas?
—Absolutamente. No estudié literatura formalmente hasta más tarde, pero fui una lectora voraz desde siempre. Leía de todo: La Divina Comedia, El Quijote, cómics de ciencia ficción, revistas. Esa diversidad me dio estrategias y voces que después pude transformar en mi propia escritura. La lectura estratégica, casi intuitiva, me enseñó oficio.
—Tu obra se mueve entre la ciencia ficción, lo especulativo y el terror. ¿Qué tanto es herencia de lecturas y qué tanto es tu voz?
—Parte de mí y parte de mis lecturas. Stephen King fue una influencia inicial, aunque hoy escribo menos horror. Más decisiva fue Ursula K. Le Guin, junto a Theodore Sturgeon y Octavia Butler. También la tradición latinoamericana: Borges, Bioy Casares. Esa mezcla de ciencia ficción anglosajona y literatura fantástica latinoamericana formó mi imaginación.

—Andrea Chapela me decía que la ciencia ficción no es un escape, sino una forma de leer la realidad. ¿Coincides?
—Totalmente. Ursula Le Guin decía que el escape de la literatura imaginativa es positivo: no es la huida del desertor, sino el consuelo del prisionero. Es imaginar otros futuros, porque este presente es sombrío. La ciencia ficción no evade, sino que ofrece herramientas políticas para transformar la realidad. Ahí están El cuento de la criada o 1984. No predicen: advierten.
—¿Entonces la ciencia ficción puede funcionar como predicción?
—Más que predecir, advierte. Como dice Gabriel Trujillo Muñoz, somos como los canarios en la mina: detectamos el aire enrarecido. A veces acertamos de forma inquietante, pero sobre todo hablamos del presente, radiografiamos el momento. Por eso creo que debemos apostar ahora por narrativas más esperanzadoras, que propongan horizontes posibles.

—Hablemos de Soñarán en el jardín. ¿Cómo surgió este libro?
—El cuento que da título al libro cumple 10 años. Nació en una antología sobre feminicidios. Fue el único relato de ciencia ficción y el único que planteaba un futuro posible, menos sombrío. A partir de su traducción al inglés llegó la nominación al James Tiptree Jr. Award y después el Shirley Jackson Award. Esa visibilidad me permitió armar el volumen que ahora publica Alfaguara.
—En México seguimos viviendo la tragedia de los feminicidios. ¿Cómo trata tu cuento este tema?
—Planteo una pregunta: ¿qué tendría que ocurrir para vivir en una sociedad sin feminicidios? Y a partir de ahí hago ingeniería inversa: transformar masculinidades, crear condiciones de autodefensa, cambiar leyes, modificar emociones colectivas. El cuento imagina ese futuro, sin negar que hoy mueren 11 mujeres al día en México. Es memoria y advertencia a la vez.
—Da la impresión de que estás muy firme en tu papel de escritora, con un camino sólido por delante.
—Gracias. Este libro se escribió en paralelo a La canción detrás de todas las cosas, publicado por Elefanta gracias al apoyo de Gabriela Lara. Me da alegría que hoy haya más espacio para voces de mujeres que exploran otros géneros y estéticas. Durante mucho tiempo fuimos invisibles, aunque siempre estuvimos ahí. Ahora podemos ocupar un lugar con nuestras propuestas.
Con Soñarán en el jardín (Alfaguara), Gabriela Damián Miravete confirma su madurez literaria y su capacidad para unir memoria, feminismo y especulación en relatos que abren posibilidades de futuro. Su voz, que dialoga tanto con las tradiciones latinoamericanas como con la ciencia ficción feminista anglosajona, coloca a la narrativa mexicana en un lugar central del panorama internacional.











