El sol a pleno en Chapultepec. Un sombrero de paja que acompañaba a Gabriel Orozco y todos caminamos por la Calzada Flotante, que conecta la Primera y Segunda sección del Bosque a la altura del Recinto Cultural Los Pinos.
Ciudad de México, 12 de febrero (MaremotoM).- No era una nota. Era más bien un encuentro con los amigos de Gabriel Orozco, para ver el nuevo puente de Chapultepec, que da sustancia al proyecto en el que está metido.
Desde Susana Crowley hasta Kristina Velfú, desde el museógrafo y actualmente coordinador de Vinculación Internacional del Fondo de Cultura Económica, Marco Barrera Bassols hasta los fundadores de la galería kurimanzutto, José Kuri y Mónica Manzutto, desde el escritor Jorge Zepeda hasta Lorena Hernández, que andaba tratando de ponerle un micrófono al artista, la cita tuvo un carácter folclórico y casi de reverencia. La verdad, todos los que estábamos ahí, admiramos mucho a este trabajador de la cultura, el único que ha sido nombrado por The New York Times en la lista de las mejores exposiciones del año en Nueva York.
La muestra es Space Time, que se exhibe en la galería neoyorquina Marian Goodman. Este año también presentó en París y Londres el Diario de plantas, algo que me hace preguntarle las pocas plantas que todavía había sobre el puente, aunque luego pude sacar fotos a muchas flores esperando crecer en el lugar.

Son muchas las cosas que se han dicho de Orozco, parte fundamental del gran cambio artístico que ha sucedido en México.
El reconocido crítico de arte Peter Schjeldahl, fallecido hace apenas unos meses y quien estaba a cargo de la sección de arte en The New York Times, consideró a Gabriel Orozco “sin duda el mejor artista que ha surgido en el circuito mundial de bienales”.
Dice Susan Crowley (una de las mujeres que más sabe de artes plásticas en México), que “él es tan inteligente, tan sabio, no le importa nada las críticas y este trabajo lo tomó con una humildad increíble”. Es cierto, el Proyecto Chapultepec Naturaleza y Cultura podría haber sido de algún arquitecto famoso, que podría haber hecho uno de esos puentes grandilocuentes, para hacer el parque cultural más grande del mundo, pero el gobierno ha decidido que sea responsabilidad del artista.
Orozco dijo en su momento la posibilidad de “ver ya una conectividad, mayor accesibilidad, la recuperación del espacio público y las áreas verdes y el crecimiento de un bosque como Chapultepec. También podemos ver cómo estamos recuperando parte de nuestra historia para una política cultural que pueda ser ejemplo para otras ciudades que tengan la fortuna de tener áreas verdes como Chapultepec, cómo cuidarlas, desarrollarlas, enriquecerlas y restaurarlas”.

“A Gabriel Orozco no tengo el gusto de conocerlo, pero como maestra e investigadora sobre arte contemporáneo, he estudiado profundamente su trabajo. Tengo claro que acercarse a la obra del artista es una labor didáctica y existencial compleja. Hay que entender muchas cosas para poder crear un contexto y me atrevería decir, hay que desentender muchas más sobre lo que creíamos que era el arte hasta antes de que Orozco apareciera en el panorama”, dice Crowley en su columna sobre Arte en sinembargo. “Sigue estando en las nubes, a pesar de que tiene muy bien puestos los pies en el suelo. Cada vez está mejor consolidado en las listas de los creadores más influyentes del mundo; son muchos los críticos destacados que elaboran tesis completas sobre su trabajo; sus exhibiciones en los museos y bienales del mundo lo posicionan como un referente fundamental. Las ventas de sus obras van siempre en escalada”, agrega.

El sol a pleno en Chapultepec. Un sombrero de paja que acompañaba a Gabriel Orozco y todos caminamos por la Calzada Flotante, que conecta la Primera y Segunda sección del Bosque a la altura del Recinto Cultural Los Pinos.
“Hay gente que dice que esto es una obra de arte”, dijo el artista, sorprendiéndose por la cantidad de periodistas reunidos a su alrededor, mientras iba describiendo su proyecto.
“La idea era invitar a los visitantes de Zona Maco y los de la Semana del Arte, que vengan a ver el espacio público para que sea transitado. Es un espacio público, es una inversión, para generar un paseo y tratar de darle continuidad al bosque. Cuando uno camina por este espacio peatonal, cruza el famoso Periférico, que ahora se reintegra y fuimos sorteando los árboles, para no tener que cortarlos. Esta subida tuvo que escalonarse, para llegar al nivel al otro lado. Tenemos un paso con una pendiente accesible, sorteando las áreas verdes, parece que hubiéramos plantado los árboles ayer, pero hace rato que estaban allá. El puente de acero es industrial, pero el trabajo fue artesanal, a nivel de armadura y construcción”, afirma Orozco.
“A partir de esta línea empieza la pendiente para subir y cruzar al otro lado. El puente es un sistema de arcos y de anillos. Hay cierta lógica de proporción, lo que genera una estructura que tiene un cuadro sísmico adecuado”, precisó.

“La calle y los espacios públicos deben ser siempre accesibles, simplemente que se deben respetar tanto los derechos de la naturaleza como de los habitantes y no abusar del espacio público que hay que compartir. Hay que generar ambiente sano en la Calzada de Chapultepec”, agregó.
El covid atrasó un poco los trabajos en Chapultepec, “pero todavía podemos entregar la mayor parte de la inversión a tiempo, en los términos que se establecieron en la administración que quiso invertir en este patrimonio”, afirmó.











