Igor Ramírez García Peralta

Estamos ante el declive de la civilización que dominó el mundo durante los últimos siglos: Igor Ramírez 

Sabemos que el cambio climático es real y que es una emergencia, pero creo que tratar el tema desde quién es el bueno y quién es el malo y de quién tiene como una superioridad moral, no es la manera de avanzar en ello. Al final de cuentas, todos queremos lo mismo, queremos seguridad para nosotros, seguridad para nuestras familias, para nuestros seres queridos y no creo que el activista de Greenpeace sea mejor que el hombre que trabaja en una mina de carbón en el Midwest de Estados Unidos.

Ciudad de México, 11 de diciembre (MaremotoM).- Es 2042, las abejas se han extinguido por completo y la tecnología logró traer de vuelta a unas bestias arcaicas: los mamuts. Con el flagelo de pandemias y el avance inicuo de la ciencia, la humanidad empieza a dividirse en dos: Silvestre y Javier viven en extremos opuestos. Para el primero, aclamado director de cine, la emergencia climática es una consecuencia inevitable de la miseria humana; para el segundo, cazador que abastece con carne de bisonte a las familias más privilegiadas, implica el recrudecimiento de la lucha por sobrevivir.

En su segunda novela, Igor Ramírez García-Peralta se adentra en la discusión sobre el sentido de la vida a las puertas de la sexta extinción masiva. Y lo hace desde una arista íntima y luminosa: la amistad entre quienes piensan diferente.

Igor Ramírez García Peralta (1983) escribe habitualmente sobre viajes de aventura para el suplemento How To Spend It del Financial Times, compite en triatlones de larga distancia y en travesías en aguas abiertas. Es ganadero, agricultor y vive en La Sierrazuela, un cortijo del siglo XVIII en Arcos de la Frontera, Cádiz. Creció en México y Alemania. Estudió interpretación en The Lee Strasberg Theatre and Film Institute de Nueva York y, posteriormente, Derecho en la UNAM. Obtuvo un máster en Leyes por el King’s College de Londres. Trabajó como asistente de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México entre 2006 y 2011 y durante casi diez años dirigió los proyectos internacionales de la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary en Viena y Madrid. De 2015 a 2019 editó su propia revista, Solar Magazine. Esta es su segunda novela, después de Ese horrible deseo de pertenecer (2021).

Igor Ramírez García Peralta
Editó B. Foto: Cortesía

–Igor, esta novela en principio es un acto de humildad. Es la humildad de nosotros de ser una especie probablemente destinada a exterminarse, pero no al planeta, no al aire, no a la naturaleza

–Me gusta mucho cómo lo planteas. Sabemos que los que estamos condenados somos nosotros, no el planeta. La naturaleza va a encontrar una manera de seguir adelante.

–Lo que acaba de pasar en Valencia, que fue tremendo, el tema de la naturaleza, que yo creo que se va a repetir en varios lugares, inclusive aquí en México.

–Bueno, a ver, lo de Valencia, lo estaba viendo, es que se ha convertido en una cosa terrible. Lo vemos todas las semanas en España. Todas las semanas, afortunadamente no con la magnitud de Valencia, y sobre todo no con las muertes que hubo en Valencia, pero lo estaba viendo hace un momento. Estas inundaciones donde cada semana vemos estos coches siendo arrastrados por ríos de agua en donde normalmente hay calles.

–¿El valle de los mamuts es una novela de autoayuda? ¿Es una novela un poco para cambiar la mente, un poco para cambiar el pensamiento?

–Mi intención no es cambiarlo, me gustaría más bien crear un espacio de reflexión, invitar a la gente un poco, pero lo he dicho en repetidas ocasiones en estos días, no me gusta de ninguna manera adoptar una postura como de maestro. Sabemos que el cambio climático es real y que es una emergencia, pero creo que tratar el tema desde quién es el bueno y quién es el malo y de quién tiene como una superioridad moral, no es la manera de avanzar en ello. Al final de cuentas, todos queremos lo mismo, queremos seguridad para nosotros, seguridad para nuestras familias, para nuestros seres queridos y no creo que el activista de Greenpeace sea mejor que el hombre que trabaja en una mina de carbón en el Midwest de Estados Unidos.

–En tu libro pones en oposición a dos seres que manejan variantes y pensamientos distintos, sin embargo todo eso nos lleva a reflexionar precisamente a dónde estamos y qué es lo que está pasando alrededor

– A ver, uno es un personaje que vive con muchos privilegios y es un cínico y está desencantado con la vida. Y por otra parte tienes a un personaje que vive al margen. Un sobreviviente. Yo voy de uno a otro. Creo que tengo características de ambos. Estoy intentando acercarme más al personaje que tiene una visión más positiva de la realidad. El tema del cinismo precisamente nos obliga a pensar últimamente en muchas de las cosas que están pasando que tienen que ver con el cambio de género, con el cambio del tema de las drogas, ese tema del fentanilo, este nacer para morir en las drogas…

–Ahora también es como un testimonio de la especie que se está muriendo

– Hay una de los epígrafes del libro que es de Samuel Huntington que dice que la historia termina al menos una vez. Estamos ante el declive de la civilización que ha dominado el mundo durante los últimos siglos. Están los que tienen acceso a los últimos avances en la ciencia, está este loco de California que dice que quiere no morir y están todas esas posibilidades que al final lo que hacen es dividir a la humanidad. Cuando terminé el primer manuscrito, que fue en el 2022, no mencionaba la inteligencia artificial, que ahora es parte de mi día a día. Efectivamente, estamos en un momento muy interesante para vivirlo, decisivo para la humanidad y que las cosas van a cambiar.

–Una de las cosas que tiene que ver con la inteligencia artificial es que la estoy empezando a usar como lo que es, una herramienta para el trabajo

–Al principio se empezó a describir como algo tremendo, que nos iba a cambiar la vida y que nos iba a mentir todo el tiempo, pero la verdad creo que los que siguen mintiendo son los hombres y no los aparatos. La inteligencia artificial no es solamente una herramienta de trabajo, sino que puede ser un buen consejero porque tiene una visión muy objetiva de las cosas y de repente le preguntas una cuestión personal, incluso sentimental y te da una respuesta. Te invito a que hagas el experimento.

 Igor Ramírez García Peralta
Una amistad lucha por la supervivencia. Foto: Cortesía

–Es una novela distópica que transcurre en el año 2042. ¿Cuándo se te ocurrió hacer esta novela?

–Fue de una manera muy repentina. Surgió la oportunidad de hacer una residencia de escritores en Islandia, todavía en época del COVID, y al par de días que se me ha presentado esa oportunidad me topé con una nota de prensa que hablaba de este proyecto que es real, que tiene una empresa de biotecnología de Texas y la Universidad de Harvard, de modificar el ADN de los elefantes asiáticos insertando secuencias del ADN de los mamuts para crear esta nueva especie visualmente muy parecida a los mamuts. Y fue como uno más uno. Y luego, lo de 2042, ponerlo en 20 años fue también como un ejercicio de imaginación. El personaje tiene la edad que yo tendré dentro de 20 años. Cuando dice como la línea de tiempo partía desde mi nacimiento, desde lo que he vivido, desde como experimenté en el 2016 cuando ganó Trump, la pandemia, en fin. Todas esas cosas.

­–¿Para quién está escrita esta novela?

–Mi primera novela es erótica y tiene también escenas que son muy crudas Quería ahora una novela que pudieran leer mis amigos sin meterme en rollos.

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