Vicente Hernández

Eso hacen los oaxaqueños, transforman la realidad, la naturaleza: ceramista Vicente Hernández  

Tierra Quemada no es solo una galería; es un reflejo de la pasión de Vicente por el barro y su profundo respeto por las tradiciones ancestrales. Nació como un colectivo artesanal para después convertirse en un espacio único bajo la dirección de Vicente. El taller se ha distinguido por ofrecer cerámica libre de plomo y certificada por su autenticidad, asegurando no solo la calidad estética, sino también el respeto por el medio ambiente y la salud de sus clientes.

Ciudad de México, 27 de diciembre (MaremotoM).- Tierra Quemada es el nombre que le ha puesto a su estudio el maestro ceramista Vicente Juan Hernández Santiago. Lo fundó en 2003 en el vibrante corazón de Oaxaca.

Es un modo de hacer arte la artesanía. Tras más de cinco décadas dedicadas a perfeccionar su oficio, Vicente ha cosechado más de 30 premios y ha sido destacado en numerosas exposiciones y medios internacionales, consolidándose como un pilar de la cultura artesanal oaxaqueña.

Tierra Quemada no es solo una galería; es un reflejo de la pasión de Vicente por el barro y su profundo respeto por las tradiciones ancestrales. Nació como un colectivo artesanal para después convertirse en un espacio único bajo la dirección de Vicente. El taller se ha distinguido por ofrecer cerámica libre de plomo y certificada por su autenticidad, asegurando no solo la calidad estética, sino también el respeto por el medio ambiente y la salud de sus clientes.

Vicente Hernández
Tierra Quemada no es solo una galería; es un reflejo de la pasión de Vicente por el barro. Foto: Instagram

Las creaciones de Tierra Quemada son más que simples objetos; son portadores de historias, portadores de la rica herencia cultural de Oaxaca que se transmite a través de cada detalle, cada textura y cada forma. Cada pieza, desde las más simples hasta las más complejas, lleva consigo el sello distintivo de Vicente Hernández y su dedicación incansable a la excelencia artesanal.

–Maestro Hernández, viendo sus piezas es descubrir a Oaxaca

– Yo soy ciento por ciento oaxaqueño, de una zona de la Mixteca. Mis piezas parten desde la forma de un vaso, una pieza abierta, un plato tendido y de ahí empezamos a crear vasijas con esas formas y dándole un toque especial.

–¿Cómo está el mercado?

–Me inicié con una cerámica que se hacía tradicionalmente en Oaxaca y se le conoce como losa chorreada, pero esa especialidad fue decayendo poco a poco. Los hornos eran de leña, la leña fue escaseando, entonces fueron desapareciendo los talleres de la losa chorreada. Así que cambiamos el horno de leña a un horno de gas.  Y con ese tiempo que estuve buscando, encontré este estilo que trabajo ahora.

Vicente Hernández
El maestro trabajando. Foto: Cortesía

–¿Es diferente trabajar a leña o a gas?

–Bueno, en la cerámica que yo trabajo tiene que ser forzosamente en horno de gas, porque si lo quemara en horno de leña no saldría el acabado que le puedo dar.

– ¿Dónde aparece su creación?

–Es muy larga la historia. Siempre he dicho que soy de una zona de la Mixteca, de una comunidad, pero cuando empiezo a leer algunos libros de todo lo que se hacía anteriormente, empiezo a ver que en la cerámica usaban colores naturales. Todo es parte de una influencia y de allí lo complemento. Inicié en el campo, mis padres son campesinos, observaba cómo se trabajaba el campo con la siembra de maíz, que se hacían surcos, observar las montañas, desde cómo se formaba la luna, desde cómo aparecía y en qué tiempo tendríamos que sembrar el maíz, en qué luna creciente o llena y todo eso fue una información que tuve desde niño. De ahí yo parto. Así fue mi inicio, mi traída del lugar donde yo vivía a otro mundo diferente.

–Su gran compañera es la naturaleza

–Exacto. En mi nacimiento, mi mamá iba a tirar frijol, para hacer la sopa de maíz, a regar el frijol para producir más. En ese momento, va en el camino y ya siente los dolores y ahí nazco. Yo nazco en el campo.

–Usted es del campo y su cerámica también. ¿Cuándo entendió que podía llegar a hacer arte a través de la artesanía?

–Tuve varias pláticas con ceramistas que me influenciaron, que me dieron a pensar que la cerámica era arte. Yo lo aprendí por una necesidad de ganar dinero para comer, pero cuando ya empiezo a platicar con ceramistas que estudiaron un nivel de estudio profesional en la cerámica y entonces me empiezan a platicar que la cerámica es arte. Así fue como fue mi crecimiento, como autodidacta.

Vicente Hernández
Soy ciento por ciento oaxaqueño. Foto: Cortesía

–¿Qué piensa ahora cuando ve su pieza?

–Me siento muy feliz y afortunado de que me hayan elegido para trabajar la cerámica. Eso es lo que me gusta y en algunas ocasiones cuando me entrevistan me dicen que si yo volviera a nacer, les contesto que volvería a ser ceramista.

–¿Usted siente que ha sido elegido más que usted eligió la cerámica?

–Exacto. Eso es el sentido. He sido elegido, porque en la vida de los años que estuve como trabajador en los talleres que había en Oaxaca, por la necesidad de ganar más dinero, buscaba otras opciones, como aprender otro oficio, pensando, pero me regresaba a lo que yo hacía. Me regresaba, hasta que entendí, esto es para mí y ya.

–¿Ahora qué le gusta más? ¿Las formas redondas o las formas que se expanden?

–Me gusta hacer de todo. Tanto piezas muy estéticas como piezas que yo le llamo experimentaciones de formas. Me siento muy contento porque logro dominar primero la técnica de hacer la pieza y de ahí ya sale lo demás. Deformarle alguna parte que yo sienta que la voy a ver más bonita todavía de lo que es.

–¿Qué es Tierra Quemada?

–Tierra quemada es una parte de la tierra que se convierte en cerámica. Le puse tierra quemada a la galería donde exhibo las obras. Para mí la cerámica es esta tierra convertida en una arcilla muy fina para lograr un objeto y entonces la transformamos. Eso hacen los oaxaqueños, transforman la realidad, la naturaleza.

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