César Gándara

En México tenemos nuestros propios depredadores: César Gándara

Para mí es esta visión que tenemos, a veces un poco maniquea de que lo bueno y lo malo no existe en realidad, en el fondo todo se trata de intereses económicos y de poder. A mí me gusta ver documentales y hace poco vi uno sobre las sardinas. Por arriba las gaviotas se las están comiendo, los delfines las encierran por los lados y por debajo los tiburones, todos se ponen de acuerdo para depredar a las pobres sardinas y creo que es igual a lo que está pasando aquí, cambiemos la palabra sardina por México. Tenemos nuestros propios depredadores, aparentemente pueden ser diferentes y enemigos, pero también se pueden organizar para comerse la sardina.

Ciudad de México, 4 de diciembre (MaremotoM9).- El primer día de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, César Gándara presentó Luz de naranjos (Nitro/Press), obra que entra en el género noir.

Al leerlo es imposible ignorar esa delgada línea que separa la ficción de la realidad que se vive en el país. El México secuestrado por el crimen organizado, la violencia, la corrupción y el saqueo desmedido de todo tipo de recursos.

Hace un par de días, los limoneros de Michoacan sufrieron las consecuencias de no pagar los cobros de piso y sus árboles fueron talados, convirtiéndolos en noticia nacional. Desafortunadamente, estas situaciones se dan en todo el territorio mexicano y al respecto hablamos con el autor sonorense.

César Gándara
Este es el libro que más tiempo me ha tomado escribir, como 10 años y empezó con la idea de una mujer policía que estaba trabajando en el desierto. Foto Cortesía

-Sonora es un estado cítrico, hay mucha tradición en el cultivo de naranjas y como bien mencionas, todos esos problemas de extorsiones, amenazas, son solamente un síntoma de una enfermedad mayor, uno que a mí me gusta identificar con el sistema económico, el mayor de todos los males porque pones por encima de todas las cosas el dinero. Hay una lógica que entiende y  justifica, incluso, la trata de personas, el narco, la depredación voraz de la ecología, de las empresas transnacionales que se roban los minerales, que no respetan a las culturas milenarias indígenas y que pierden sus derechos, sus terrenos, su agua. ¿Cuál es la solución? Pues no sé, no soy sociólogo, ni economista, pero escribo y desde hace varios libros me interesa retratar ese cáncer, nombrando los problemas para que sean vistos. Yo antes de ser escritor soy lector, me gustan los libros que me obligan a observar los diálogos, las cosas que parecen cotidianas, el aparato de engranajes y cosas que sin darte cuenta hacen que se mueva casi todo.

-¿Y cuál es la reflexión que va aunada a la escritura con respecto a los alcances de estos temas que agobian al país?

-Para mí es esta visión que tenemos, a veces un poco maniquea de que lo bueno y lo malo no existe en realidad, en el fondo todo se trata de intereses económicos y de poder. A mí me gusta ver documentales y hace poco vi uno sobre las sardinas. Por arriba las gaviotas se las están comiendo, los delfines las encierran por los lados y por debajo los tiburones, todos se ponen de acuerdo para depredar a las pobres sardinas y creo que es igual a lo que está pasando aquí, cambiemos la palabra sardina por México. Tenemos nuestros propios depredadores, aparentemente pueden ser diferentes y enemigos, pero también se pueden organizar para comerse la sardina.

-En Luz de naranjos (Nitro/Press) hay dos personajes que sobresalen, una es Sabina Miranda y el otro es el desierto.

– Sí. Este es el libro que más tiempo me ha tomado escribir, como 10 años y empezó con la idea de una mujer policía que estaba trabajando en el desierto. No solamente quise explorar el tema económico, también tenía muchas ganas de retarme y escribir todo desde la perspectiva de una mujer. Ver el mundo de los hombres visto desde los ojos de una mujer. Eso es algo que le agradezco a la literatura, te da la oportunidad de ponerte en los zapatos del otro.  Incluso de un animal, un insecto o una roca, cualquier cosa puede servir para tener esa mirada diferente. Yo soy de Sonora y para mí era importante retratar nuestra cultura, a los yoremes, el saqueo minero, de las tierras, a la sociedad conservadora, a la machista y más en un mundo de policías. Cuando pensé en los temas que quería abordar justo estaban los grupos de Michoacán  del doctor Mireles, las autodefensas, los grupos étnicos y el narco metido ahí. Los coreanos robando piedras por el Pacífico, sin pagar impuestos y el gobierno haciendo como que no ve y disfrazan todo de guerrilla y lo peor es que algunos ni siquiera lo saben, pero están siendo utilizados por ese mecanismo. Mis intereses sociales, políticos y económicos los transporté a una realidad sonorense, porque finalmente creo que cuando escribes tienes que ponerle lo que te mueve y lo que te hace sentir, enojar, desear,  querer o amar. Es más fácil hablar de una realidad que conozco muy bien como la de Sonora, las propias problemáticas y la propia geografía.

César Gándara
Editó NitroPress. Foto: Cortesía

-¿Escribir desde el Norte implica otros lenguajes, otras realidades?

-Yo he reflexionado mucho eso y me posiciono como un escritor del Norte no como un escritor sonorense, pero no solamente de palabra y no solamente porque nací ahí sino porque, más allá de lo que se refleja en el clima, en la comida, en la cultura, hay un lenguaje y tiene que ver con la economía del lenguaje, con ser directo. Y la propia realidad geográfica, imagínate vivir en un desierto donde no hay nada y el próximo mesquite está a veinte metros, tienes que hablar fuerte, tienes que hablar con pocas palabras, fuerte y directo y así también es mi estilo narrativo.Tengo muchos años trabajando en el audiovisual y los propios recursos del género son muy eficientes.

-Este libro ganó el Premio del Concurso de Libro Sonorense de Novela,  ¿crees que este tipo de concursos le dan una plataforma distinta a la escritura del Norte?

-Claro, es mucho más fácil que te lean a nivel nacional. Los premios siempre ayudan, además el premio es muy prestigiado también por los autores que lo han ganado como Eve Gil, Carlos René Padilla, Franco Félix, Sylvia Aguilar Zeleni por nombrar algunos. Ellos han visibilizado lo que se está escribiendo en Sonora. Además, un gran acierto del gobierno son las coediciones que le dan a los libros la posibilidad de que salgan de las fronteras del Estado y llegan a cualquier librería del país. La literatura siempre da la oportunidad de viajar, de conocer otros lugares, pero también la literatura es la oportunidad de contar tu propio espacio, tus tierras, tu comida, tu gente.  Cuando yo era muy joven, me acuerdo de que leía a Cortázar, y leía sobre París y Buenos Aires y este rollo cosmopolita que te hacía pensar en algún día ir. Ahora lo veo diferente, mi narrativa se fue gestando de una manera totalmente inconsciente, ni siquiera sabía que me iba a dedicar a escribir. Cuando vivía en Monterrey para mí fue muy refrescante y una gran sorpresa y descubrimiento conocer la literatura escrita en Nuevo León por Toscana y Eduardo Antonio Parra. No solo por la calidad y por lo profundo de las historias, sino porque yo me reconocía en estos espacios de los que hablaban, en su personajes, en su manera de narrar.

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