Casi dos millones de espectadores vieron los partidos en Australia y Nueva Zelanda
Ciudad de México, 23 de agosto (MaremotoM).- A menudo, los eslóganes pueden estar vacíos de significado, pero el de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, que tuvo como eslogan “Grandeza sin límites”, resultó tanto una clara declaración de objetivos como un apropiado y descriptivo epitafio de despedida.
Al fin y al cabo, la edición de Francia 2019 había sido realmente grandiosa. Por tanto, el reto para Australia y Nueva Zelanda, así como para la FIFA y las 32 selecciones participantes, era elevar un listón ya de por sí alto a unas cotas nunca vistas.
Muchos habían vaticinado que ocurriría lo contrario y que este sería un Mundial Femenino de regresión. La ampliación de 24 a 32 selecciones, decían los escépticos, haría bajar el nivel y daría lugar a más partidos desequilibrados. En cuanto a la ubicación, en dos naciones dominadas tradicionalmente por otros deportes —y en una zona horaria que ofrecía franjas horarias incómodas a los principales mercados televisivos—, provocaría públicos escasos y poco interesados junto a cifras de audiencia decepcionantes.
En los países anfitriones, prácticamente dos millones de personas han acudido a los estadios, con llenos absolutos y 2.000 millones de telespectadores han disfrutado de los partidos.
“El fútbol es un gran deporte y un espectáculo que cautiva a la gente”, dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Australia y Nueva Zelanda resultaron los coanfitriones perfectos. A la conclusión del campeonato, los récords de asistencia y de audiencia han sido destrozados y el balompié ha salido por completo de la sombra de otros deportes. Como afirmaba la ministra de Deportes de Australia, Anika Wells: “El gigante dormido se ha despertado. A partir de ahora, Australia es un país de fútbol”.

En cuanto a la ampliación, lejos de hacer bajar el nivel, la incorporación de esas selecciones adicionales —incluidas ocho debutantes—, aportó riqueza y variedad y contribuyó a algunas campanadas impactantes. Esa imprevisibilidad culminó en que hubiese dos finalistas primerizas luchando por el trofeo, y en que España venciese merecidamente a la favorita a priori en la final, Inglaterra, para conquistar su primer título en categoría absoluta.
“Antes del campeonato ya sabíamos que España era la selección con el mejor juego de posesión, pero creo que ha sido aún mejor de lo que esperábamos”, reconoció la seleccionadora de las Leonas, Sarina Wiegman. “Se lo ha merecido”.
Wiegman admitió haberse quedado sorprendida por la calidad del fútbol en Australia y Nueva Zelanda 2023, y calificó como una “decisión muy buena” la ampliación a 32 equipos. “Creo que era el momento perfecto para ello”, coincidió su homólogo de Suecia, Peter Gerhardsson.
“Tal vez no habría sido lo correcto en 2019, pero ahora mismo están pasando muchas cosas en el fútbol femenino. En el próximo Mundial, habrá más buenas selecciones aún e incluso más partidos igualados y será más complicado quedar primeras de grupo”.
Sin duda, no le falta razón. Pero por ahora, la edición de 2027 ―por muy apetitosa que se presente a priori― puede esperar. En lugar de eso, es el momento de recordar y ensalzar todo lo que ha hecho que este Mundial femenino haya sido realmente de una Grandeza sin límites.
Potencias emergentes
Solamente cuatro selecciones habían ganado el Mundial femenino antes de esta edición. Tres de los integrantes de ese selecto cuarteto dijeron adiós antes de los cuartos de final, donde también se despidió Japón.
En su lugar, emergieron selecciones como Australia, Inglaterra y, por supuesto, España. Todas ellas mejoraron su mejor resultado previo en la competición, al igual que una impresionante Colombia, que se mantuvo firme de principio a fin y concluyó el certamen como la selección que mejor rindió de Sudamérica.
Asimismo, África tuvo más representación que nunca en la segunda fase, con nada menos que tres selecciones (Nigeria, Marruecos y Sudáfrica) que salieron airosas de sus grupos.

Nuevas estrellas
Al mismo tiempo que figuras de la talla de Marta y Megan Rapinoe se despedían de los Mundiales femeninos, surgió una nueva cosecha de estrellas en ciernes. Linda Caicedo y Lauren James brillaron con luz propia en la fase de grupos, mientras que otras como Kyra Cooney-Cross, Salma Paralluelo y Elin Rubensson se hicieron cada vez más prominentes ―e impresionantes― según avanzaba la fase de eliminatorias.
Gigantes caídos
Cuando Alemania vapuleó por 6-0 a Marruecos en su primer encuentro del Grupo H, ¿quién podría haber imaginado que las Leonas del Atlas pasarían y las bicampeonas mundiales ―favoritas antes del campeonato para muchos analistas― caerían eliminadas? Pero fue precisamente eso lo que pasó; solo un día después de que Jamaica forzase un empate con Brasil para clasificarse en detrimento de las campeonas sudamericanas. El siguiente en caer fue el gran coloso del fútbol femenino: Estados Unidos sufrió su eliminación más prematura de siempre ―en octavos de final― y se quedó sin una medalla mundialista por primera vez en su historia.
La forma en que se produjo esa derrota estadounidense se recordará durante mucho tiempo. Rapinoe y Sophia Smith fallaron sendos lanzamientos que habrían servido para ganar una tanda de penaltis que a la postre sentenció Lina Hurtig… aunque por los pelos. Pero si pensábamos que no podía haber nada más dramático que el hecho de que la tecnología en línea de gol decidiese el destino de las vigentes y tetracampeonas mundiales, estábamos equivocados. En cuartos vivimos una tanda aún más de infarto, en la que la guardameta australiana Mackenzie Arnold paró cuatro penaltis ―y falló su propio lanzamiento entre medias― como increíble clímax a la eliminatoria entre las coanfitrionas y Francia.

Golazos espectaculares
En este Mundial Femenino se marcó una cifra récord de goles y la calidad de esos tantos no tuvo nada que envidiar a la cantidad. Desde el exquisito juego de pies de Caicedo más su fantástica definición, hasta el golazo de Sam Kerr con el que estuvo a punto de venirse abajo el Estadio de Australia, pasando por los misiles de Sophia Braun y Esmee Brugts, hubo maravillas para todos los gustos.
EL PODIO
Campeona: España
Subcampeona: Inglaterra
Tercer puesto: Suecia
Las principales premiadas
Balón de Oro adidas: Aitana Bonmatí (ESP)
Bota de Oro adidas: Hinata Miyazawa (JPN)
Guante de Oro adidas: Mary Earps (ENG)
Mejor jugadora joven: Salma Paralluelo (ESP)

Estadísticas notables
2 – Casi dos millones de aficionados asistieron a los partidos. Se trata de un nuevo récord, con una cifra concreta de nada menos que 1.978.274 espectadores.
3 – Tras haber ganado las Copas Mundiales Femeninas Sub-17 y Sub-20 de la FIFA el año pasado, España se convirtió en la primera nación en poseer simultáneamente los tres títulos mundiales. Salma Paralluelo es la primera jugadora que logra ganar esas tres competiciones de la FIFA.
5 – España se convirtió en la quinta selección que consigue conquistar la Copa Mundial Femenina de la FIFA, uniéndose en ese selecto club a Estados Unidos, Noruega, Alemania y Japón.
16 – La surcoreana Casey Phair (16 años y 26 días) se convirtió en la futbolista de menos edad en jugar en un Mundial femenino.
18 – España concluyó Australia y Nueva Zelanda 2023 no sólo como campeona, sino también como la selección más realizadora, con un total de 18 goles a favor.
50 – Las plataformas digitales de la FIFA, entre ellas FIFA.com, FIFA+ y los canales FAST de FIFA+, recibieron más de 50 millones de visitantes durante todo el campeonato, lo que supone un incremento del 130% con respecto a Francia 2019.
73 – El seleccionador de Vietnam, Mai Duc Chung, se convirtió, con 73 años y 41 días, en el entrenador de más edad en dirigir a una selección en esta competición.
164 – Se logró una cosecha récord de 164 goles, superando ampliamente el anterior tope de 146, que compartían las ediciones de Canadá 2015 y Francia 2019.
Fuente: FIFA.com / Original aquí.











