Enrique Guerra

El Estado no puede solo abatir los ciclos de violencia en Michoacán: Enrique Guerra

“Para el Estado todos son narcos y no quieren saber nada con los equipos de autodefensa, sobre todo los mestizos”, expresa. Hay que desnarcotizar el tejido social y hacerlo el Estado y la comunidad es la raíz de este libro imprescindible.

Ciudad de México, 17 de agosto (MaremotoM).- Para hablar de la tragedia reciente pongo Lagos de Morelos en lugar de Lagos de Moreno. Hay como lugares que uno se imagina y no los considera cercanos o dichos con sus nombres verdaderos. Ese es el símbolo de la violencia.

Enrique Guerra ha escrito un libro de mucha investigación, pero que al mismo tiempo trae mucho dolor. Se llama Territorios violentos y habla de la zona caliente de Michoacán.

Enrique Guerra
Hay que desnarcotizar el tejido social y hacerlo el Estado y la comunidad es la raíz de este libro imprescindible. Foto: Cortesía

“Es una investigación con perspectiva histórica que abre el diálogo con especialistas en el tema y público en general, para exponer uno de los focos de violencia que a gran velocidad está desestabilizando el país”, dice la editorial PAX, una empresa que se dedica a editar todos estos libros imprescindibles, que no se advierten tanto en el mercado, pero que lo explican.

“En varias regiones de Michoacán se vive hoy una violencia crónica. El autor advierte en esta obra que de no revertirse los problemas que han puesto a esa entidad en un camino de agresiones, impunidad y violaciones a los derechos humanos, se perderá la ya débil capacidad del Estado para mantener la paz, el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos”, agrega.

ENTREVISTA EN VIDEO A ENRIQUE GUERRA

“Sigue debatiéndose el problema de gobernabilidad en Michoacán. Hay mucha violencia luego de la disolución de los grupos de autodefensa. Paradójicamente antes del movimiento de autodefensa la tasa de violencia era menor. Después de la intervención del comisionado Alfredo Castillo, enviado por Enrique Peña Nieto, no ha parado el ciclo de violencia en la entidad”, afirma Enrique Guerra en entrevista.

“El libro que escribí lo que intenta mostrar es que el Estado no puede solo abatir los ciclos de violencia. Al contrario, Felipe Calderón ha hecho subir las tasas de violencia. La sociedad civil, tampoco puede terminar con la violencia. Hay que establecer una unión entre sociedad civil y el Estado” para también desnarcotizar el ambiente, dice.

“La tierra michoacana tiene al narcotráfico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Encuentran terreno propicio para el trasiego de enervantes. Es importante distinguir entre los narcotraficantes de aquella época, que van a durar hasta los ’80 y los narcotraficantes de ahora. Los narcos de hoy no son queridos ni estimados, no dan buenas limosnas a la iglesia, no dan empleos en los cultivos de enervantes. Los narcos de hoy empiezan a disminuir los apoyos a la gente, la relación filantrópica se pierde y se convierten en narcos exfoliadores, estamos en ese escenario predatorio, que controlan no sólo los productos ilegales, sino los legales, como el aguacate, el ganado”, agrega.

Enrique Guerra
Un libro editado por PAX. Foto: Cortesía

El enemigo es la sociedad civil, ¿tanto para los narcotraficantes como para la Guardia Nacional?

“Ahí hay una lectura que el libro busca combatir y que consiste en calificar a toda la gente calentana como gente que no se deja. Sí es un poco cierto, pero no todos son narcotraficantes ni ligados a algo ilegal. El tejido social está muy dividido, algunos están con los Caballeros Templarios, otros con los fragmentos de los Cárteles Unidos, que puede fragmentarse y llevar a más violencia. Golpear al crimen organizado sin hacer un trabajo más fino, sin saber qué está pasando en la región, se lleva también a gente inocente”, dice Enrique Guerra.

“Hay tres tendencias. Hay una que yo llamaría de paz negativa, que está en el caso del municipio de Tepalcatepec, donde hay un cacique, que se convierte en un grupo ligado al crimen organizado. Ahí hay orden, hay paz, pero es negativa porque depende de la voluntad de un cacique muy querido. En el otro extremo está el municipio de Buenavista, donde acaban de asesinar a Hipólito Mora, que era el líder moral de las autodefensas, donde hay una fragmentación intensa. La gente se siente vulnerable porque no sabe a qué agente de la plaza atenerse. En ese terreno están todos los municipios de la tierra caliente. Tenemos municipios como Tazíntaro, donde reina una paz positiva, donde lograron construir una policía de élite, pagada por los productores de aguacate y a la vez hay una policía de barricada que cuida al municipio. Pero los aguacateros tienen que salir y cuando salen tienen que pagar cuotas para que lo dejen transitar. En esas tres tendencias se debate la tierra michoacana”, explica.

“Para el Estado todos son narcos y no quieren saber nada con los equipos de autodefensa, sobre todo los mestizos”, expresa. Hay que desnarcotizar el tejido social y hacerlo el Estado y la comunidad es la raíz de este libro imprescindible.

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