Paula Markovitch

El cine latinoamericano debe defender el derecho a ser inexplicable: Paula Markovitch

La directora, escritora y productora será la invitada especial del ciclo Conversando con nuestros cineastas en el mes de agosto en Cineteca Nacional. Se exhibirán algunas de sus películas más destacadas y se presentará su libro, Cacerías imaginarias, editado por ESCINE.

Ciudad de México, 16 de agosto (MaremotoM).- Siempre que pienso en el cine de Paula Markovitch, pienso que no sólo es buena con las imágenes, sino también en el silencio, ese foco tan maltratado en las películas, pero que sin embargo, hace y da mucho sentido al oficio.

Pienso por supuesto en El premio, un filme sobre la dictadura, donde era difícil hablar entonces y donde es difícil hablar ahora, a 40 años de ese infierno y con un energúmeno Javier Milei, como el hombre más votado en ese país que no encuentra su destino.

Su voz es una de las voces más contestatarias, arriesgadas, experimentales y poco convencionales del cine latinoamericano actual y pienso sobre todo en su tercera película, El actor principal, donde contesta al cine de John Nicholas Cassavetes como su gran heredera y alumna. “Me importa mucho buscar los límites entre lo real y lo ficticio”, expresa.

El premio es una película que me sigue emocionando muchísimo. Sigue teniendo vigencia, a través por supuesto de una práctica que no me hace feliz, que narra la intolerancia. Sigue conectando a las personas”, afirma Paula en entrevista.

ENTREVISTA EN VIDEO A PAULA MARKOVITCH

“La siguiente película que hice fue Cuadros en la oscuridad. Analiza el fenómeno del exilio. ¿Qué pasa cuando uno se acostumbra a la invisibilidad? ¿Qué pasa cuando uno es artista y hace un arte visible, que el mismo tiempo lo tiene que esconder? Esa película está basada en la vida de mi padre, mostrando cuadros que él no mostró en vida”, afirma Markovitch.

Luego hizo su tercera película, El actor principal, por la preocupación que tiene de la mirada condescendiente a Latinoamérica. “El cine latinoamericano parecería querer complacer a las expectativas que se tiene sobre el continente. Hay un imaginario europeo sobre nosotros. El personaje es un ser que pareciera una consecuencia de su entorno. Yo defiendo el derecho de hacer personajes salvajes, singulares, que sea impredecible y que rebase su situación. El cine latinoamericano debe defender el derecho a ser inexplicable”, afirma.

“¿A poco se sorprenden de que los niños latinoamericanos trabajen, cuando ellos, hace unos pocos años no los llevaban a las cámaras de gas?”, agrega.

Dice el boletín de prensa que “su búsqueda se ha centrado en el retrato del “momento vivo”, ya sea a través de la improvisación y el trabajo con actores no profesionales, como en la libertad en los movimientos de cámara: una cámara que imita la frescura de una pincelada. En sus películas, la línea entre la ficción y lo real es muy difusa al punto de que el espectador se cuestione sobre lo que considera “real”.  Se trata de una autora que construye personajes multifacéticos y en cuanto a la puesta en escena encuentra la belleza en la simplicidad del azar”.

También maneja muy bien el sonido y todos los silencios confluyen para hacer de sus filmes un girasol que abre todos sus pétalos en la pantalla.

“A la hora de poner una escena lo que ocurre es tan importante que las palabras son ruidosas”, afirma.

EL LIBRO: CACERÍAS IMAGINARIAS

Finalmente, el jueves 31, culminará este ciclo con la presentación del libro Cacerías imaginarias, editado por la Escuela Superior de Cine, ESCINE, en 2022. Adentrarse en las letras de Paula Markovitch, significa ingresar a su universo, profundo y personal, y al mismo tiempo transgresor y crítico.

Cabe mencionar que Paula Markovitch es, además de directora, una notable escritora. Entre las películas que ha escrito se encuentran Sin remitente, Temporada de patos, Lake Tahoe y recientemente La caja. También ha publicado el libro de relatos El monstruo”.

ÁNGELES: LA NUEVA PELÍCULA

Asimismo, Paula Markovitch ha terminado su cuarto largometraje, Ángeles (México-Argentina, 2023), una obra que dialoga con su ópera prima El premio, al ser protagonizada nuevamente por niñas:  la infancia con su desenfado y su poder transgresor.

Dos niñas venden caramelos y mantienen una conexión especial con David, quien cuida un estacionamiento. El entorno es hostil, los afecta, los atraviesa, pero no los define.

Según palabras de Markovitch “se suele retratar a los pobres como tristes o malos: es decir, la perspectiva del privilegio. La alegría, en cambio, es revolucionaria”.

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