Gabriela Bernal

Desde el norte y con la docerola: Gabriela Bernal presenta La Bernalina

Fue una sorpresa descubrir que el género de mi disco se definía como  música regional, porque pues tiene mucho de la región, tiene cosas del canto cardenche de Durango, tiene el canto ñañú, tiene la ranchera, tiene por ahí coqueteando con los ritmos del corrido tumbado, entonces digo, bueno, pues esto es de región. También fui a Argentina en el 2023 y allá nos decían mucho: –Oigan, el corrido tumbado está con todo, ¿verdad? Y México solo escucha corrido tumbado y nosotros, muy desconcertados.

Ciudad de México, 17 de febrero (MaremotoM).- La Bernalina es una obra musical donde la cantante y compositora mexicana, Gabriela Bernal, también conocida como Jade, explora las facetas del amor propio, la identidad, la contemplación y la intuición, fusionando elementos de la canción mexicana contemporánea con raíces en el bolero, el canto cardenche, la ranchera, la décima y el hñäñho (variante de la lengua otomí).

El álbum fue posible gracias al Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (PECDA, Querétaro 2024) y arroja el resultado de explorar raíces, memorias, emociones y sonidos que a lo largo de un proceso creativo único hizo realidad este disco que incluye canción en décima, canto en Hñäñho, ranchera, bolero en colaboración con artistas mexicanos como Iraida Noriega en “Me siento brava”, Ampersan en “La Piedra”, Libni Casher en “Si me vas a extrañar”, Hombre Árbol en “Art si do” y Nancy Zamher en “La Caminerita”.

Gabriela Bernal
La Bernalina, por Gabriela Bernal. Foto: Cortesía

Es conmovedor cuando estas artistas jóvenes buscan un camino en su propio país. Gabriela Bernal se apoda Jade y lo cuenta para maremotom.com: “Fíjate que yo me dejé el seudónimo de Jade porque al principio mi proyecto tenía ese nombre pensado como en una banda, la banda se llamaba Jade, pero luego la gente pensaba que yo era Jade. Lo que pasa es que al buscar Jade en Internet, había como tres mil proyectos con el mismo nombre”.

– ¿Cómo fue el pase de una banda a ser cantante individual?

­­–Lo que pasa es que las canciones eran mías, solo cambié el nombre. Claro que la experiencia fue diferente. Recuerdo el consejo del director del IMER cuando fui a presentar el disco, me dijo que saliera a defenderlo con mi propio nombre.

–Ayer vimos a Kendrick Lamar, en el Super Bowl, hacer una cosa muy estadounidense. ¿Qué dirías tú con respecto a esta música, es más mexicana, es menos mexicana?

–Fue una sorpresa descubrir que el género de mi disco se definía como  música regional, porque pues tiene mucho de la región, tiene cosas del canto cardenche de Durango, tiene el canto ñañú, tiene la ranchera, tiene por ahí coqueteando con los ritmos del corrido tumbado, entonces digo, bueno, pues esto es de región. También fui a Argentina en el 2023 y allá nos decían mucho: –Oigan, el corrido tumbado está con todo, ¿verdad? Y México solo escucha corrido tumbado y nosotros, muy desconcertados.

–Bueno, tu música no se parece a nada a la de Peso Pluma, pero sí, viendo todas estas variantes que hay, la otra vez escuché a Eder Muñoz que me fascinó, como que hay mucha composición ahora adaptada al género

Este es mi quinto álbum. El primero era más como rockerón y luego me fui al jazz y luego música latinoamericana y luego musicalicé décimas, o sea, hice el proceso al revés. Y de niña escuchaba mucha música ranchera, como mi mamá es de Chihuahua. Me gusta el género como norteñón y escuchaba los ensambles de cómo cantaban mis tíos y hacía las terceras voces. En algún momento dije: yo también quiero tener mis propias rolas para que mis tíos ahora las canten y por otro lado, también pienso en el norte del país.

–El norte es una gran usina de artistas y además tiene como una energía propia. ¿Cómo ves tú el norte en tu música?

–Al menos en este álbum he prestado incluso del country. Hay una canción en particular, se llama “La Lloradita”, a la que le puse la docerola.

La docerola es la guitarra de 12 cuerdas. La usan mucho en el country y en el corrido tumbado. Un amigo que ama el country hizo los arreglos.

–¿Cómo se llama este álbum?

–Se llama La Bernalina. Me di a la tarea de producirlo como un 90%, de dirigir a los músicos y de aventarme a hacer toda esa chamba de gestión. Entonces digamos que este álbum también me ha dado más confianza en mí misma y mis procesos. El objetivo de este álbum también era que se pudiera tocar a guitarra y voz. Que las canciones fueran muy buenas como para que se pudiera entender a guitarra y voz, aunque mi ensamble ideal para poderlo presentar en vivo sería guitarra acústica. Tengo un guitarrista aquí en Querétaro muy bueno, que es muy capaz con los boleros y la música mexicana. Sería él, un bajo y yo en el cajón peruano.

–¿Qué significa ser una cantante mexicana hoy aquí en México?

–Hay mucha competencia y quieras o no, a veces sí te da como un poquito de corajito, que de pronto llega alguien de otro país, argentino, venezolano, colombiano y que le empiece a ir mejor. También entiendo esa idea de que cuando te sales de tu país, vienes hasta con más energía. En la Ciudad de México hay que batallar. Es el lugar a donde muchas veces los músicos queremos llegar en el escenario. El disco está disponible en todas las plataformas.

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