Luis Muñoz Oliveira

Cuando llega el diluvio y se va, lo que quedan son las marcas del agua: Luis Muñoz Oliveira

“Hablo de ciertas formas de deshonestidad académica y salga el caso de la ministra al mismo tiempo. Vivimos en una sociedad bastante ruin, la gente está tan preocupada por sí misma, que México parece una película de zombies. Si hay que salir corriendo, salimos y no nos preocupamos por lo demás”, dice.

Ciudad de México, 20 de marzo (MaremotoM).- Las marcas del agua cuenta la historia olvidada de una cofradía que intentó, en pleno siglo XVI, establecer un lugar donde reinara la concordia, aprovechando los viajes de Cortés, Magallanes y Luis de Carvaxal. Es una novela de arquitectura compleja y acoples finos, donde las injusticias del pasado parecen una alegoría del presente mexicano, dice la editorial Dharma Books.

Luis Muñoz Oliveira es un autor prolífico. Un año hace novelas y al otro, ensayos y es cultor de una obra propia a la que le dedica mucho tiempo.

Esta novela busca de dónde venimos, porque “al final de cuentas, si tuviéramos que definir la novela es la vuelta al origen, la vuelta a la violencia”, dice Luis Muñoz Oliveira.

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“Uno va encontrando la voz, los temas recurrentes y todo eso va marcando el propio estilo. Mis novelas tratan cosas distintas, pero hay un hilo que los une”, afirma.

La ruindad no está solamente en el bajo mundo, sino también en la academia, es lo que predica Las marcas del agua.

Luis Muñoz Oliveira
Presentación en la Feria Internacional de Guadalajara. Foto: Cortesía

“Hablo de ciertas formas de deshonestidad académica y salga el caso de la ministra al mismo tiempo. Vivimos en una sociedad bastante ruin, la gente está tan preocupada por sí misma, que México parece una película de zombies. Si hay que salir corriendo, salimos y no nos preocupamos por lo demás”, dice.

“Siento que a veces vivimos una situación de desesperanza”, agrega.

“Con respecto a lo que dices, que es odio de clase, Tepoz, uno de mis personajes, sí tiene ese odio, aunque eso no tiene por qué ser así siempre. Es un tipo tiene un despertar de clase y tiene una sed de venganza hacia lo que él llama la blanquitud”, afirma.

En la relación entre el siglo XVI y el XXI, Luis Muñoz Oliveira no contempla la existencia de la izquierda y la derecha, sino que por el contrario establece que “el siglo XVI es muy complejo. Que de pronto estés en tu país y lleguen en un barquito unos hombres barbados con pistolas y cruces, debe de haber sido un momento extraño, difícil, a la vez interesante. Unos se llenaron de curiosidad, otros huyeron. Son ridículos los sueños de Hernán Cortés, quería fama, quería eternidad, se lanza a ese viaje a través de Tabasco y se lanza por mar, era un tipo que no estaba quieto”, expresa.

“Yo le pongo unos juicios del académico que aparece en la novela y que dice que Cortés era pura vanidad. Sus deseos de grandeza son bastantes palpables. Eso es algo que sucede hoy, unos quieren construir pirámides para llegar a la cima sin importarle quién las construye”, agrega.

Luis Muñoz Oliveira
Las marcas del agua, editado por Dharma Books. Foto: Cortesía

“Cuando llega el diluvio y se va, lo que quedan son las marcas del agua. Me gusta pensar que el siglo XVI fue un gran diluvio que dejó esas marcas de agua. Seguimos en un mundo que perdió su orden, que fue arrasado y que aún no se reconstruye. Vivimos en ruinas”, es la impresión del escritor Luis Muñoz Oliveira.

Esta novela lo hizo sufrir como loco al autor. “Me costó mucho trabajo despegarme de la historia. En la pandemia estaba yo metido en mi estudio y me tenía totalmente embebido. Es bastante incómodo, molesto, cuando la terminé, me sentí en paz”, afirma.

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