Daniel Téllez

Creo mucho en la rudeza de las palabras y a partir de ellas corro el riesgo: Daniel Téllez

Viga de equilibrio es la primera antología poética de Daniel Téllez (Ciudad de México, 1972), conformada por textos que provienen de sus poemarios El aire oscuro (2001), Asidero (2003), Contrallaveo (2006), Cielo del perezoso (2009), A tiro de piedra (2014), Punto de fuga (2018) y Arena Mestiza (2018).

Ciudad de México, 25 de febrero (MaremotoM).- Protagonista de la poesía mexicana contemporánea, Daniel Téllez ha sabido formar una voz propia, crisol de tradiciones y vanguardias que habitan en sus poemas, publicados desde la década de 1990.

Viga de equilibrio es la primera antología poética de Daniel Téllez (Ciudad de México, 1972), conformada por textos que provienen de sus poemarios El aire oscuro (2001), Asidero (2003), Contrallaveo (2006), Cielo del perezoso (2009), A tiro de piedra (2014), Punto de fuga (2018) y Arena Mestiza (2018).

Daniel Téllez
El luchador es un verdadero artista del teatro, dice Barthes. Foto: Cortesía

Además, este trabajo curatorial, realizado por el mismo autor, regala a los lectores algunos “Poemas no coleccionados” en los cuales se respiran las diferentes facetas de este poeta dificultista, piedra de toque para una tradición poética en México que Alejandro Palma o Alejandro Higashi así han denominado. Viga de equilibrio. Antología Poética (1995-2020) también contiene una selección de textos que la crítica literaria ha escrito y publicado en torno al trabajo de este poeta, quien ha hecho de la palabra un artificio de estridencia actual y de llaveo desde la tercera cuerda de la Poesía.

“Es un arma de doble filo, claro, tener una antología, que fue hecha a causa de una invitación editorial. Esta suerte de retrospectiva que no me paralice, sino que me invite a reincidir en la literatura, a ciertas búsquedas experimentales”, afirma Daniel Téllez, a propósito de Viga de equilibrio.

ENTREVISTA DE VIDEO A DANIEL TÉLLEZ

Cada libro busca un tipo de lector y esta antología le permite jalar hebra en la escritura. “La caligrafía paterna no llueve”, dice en un verso Daniel Téllez, con lectores que también van a su baile. “La literatura es una incitación hacia algo. Al lector le toca desenmascarar la escritura y te estoy hablando del lenguaje luchístico en el que he estado. Cuando doy el salto hacia la lucha, obviamente ya encontré al lector preparado en estos tópicos populares, esos espacios de discusión. La velocidad no es la misma, yo escribo a la velocidad del cangrejo”, afirma Téllez.

“Hay en el medio muchos poetas chambistas, que tienen tres libros inéditos, que suelen poner en su semblanza. Yo escribo lento. Sí atiendo a diversas hechuras poéticas que se refieren al lenguaje. He puesto atención especial a la atención a algunos poetas, como Rocío Cerón, atento a todo lo que hace, pero no atento al fenómeno mediático”, agrega.

Daniel Téllez
Un libro de Ediciones del lirio. Foto: Cortesía

“Hablaba con Luis Felipe Fabre y le decía yo que era un poeta fundacional en esta nueva perspectiva, del encuentro de las voces vivas, porque el sistema pedagógico se queda a mitad del siglo XX hacia atrás”, expresa.

“En la lucha hay una suerte de rituales, cuando doy clases nos remitimos al pensamiento de Roland Barthes, en su ensayo “El arte del cacht” y creo que ahí está de manera preclara el que asiste a la lucha asiste a un teatro de la verdad. El luchador es un verdadero artista del teatro, dice Barthes. Yo vengo de la escuela del Contrallaveo, el arte de luchar contra el encordado. Esa suerte de contrallaveo ya no es visto en la lucha y por la aparición de la Triple A, que terminó por mercantilizar las técnicas de la lucha”, afirma.

Daniel Téllez no corrige los textos, se tarda años en sacar algo a la luz. “Generalmente lo que publico es inédito. Confío plenamente en mis demonios, en mis creencias, mis libros pueden generar un diálogo y suscitar algo en mi lector. Creo mucho en la rudeza de las palabras y a partir de ellas corro el riesgo”, afirma.

Comments are closed.