Nicolás Cabral

Como lector, la literatura nunca me interesó como entretenimiento: Nicolás Cabral

“Saer define la narración como una forma de relacionarse con el mundo y organizamos nuestra vida en torno a los relatos. No es convertirlos en conceptos abstractos. Esa cuestión fundamental que va más allá de la literatura, cuando se narra en literatura interviene el factor del lenguaje y sobre esa tensión, este roce entre escritura y la realidad, produce una fricción y una resonancia sobre el lector”, afirma.

Ciudad de México, 16 de enero (MaremotoM).- La prosa piensa, dice la editorial Sexto Piso, encargada de publicar Formas de habitar, el nuevo libro del teórico, editor y escritor Nicolás Cabral. Son siete ensayos destinados a la literatura, que implica también un refugio donde guarecerse y se completa con una mirada del lector, con un análisis del lector.

Dice el argentino Nicolás Cabral que estos ensayos no han tenido mucho intercambio y que por eso valora a Diego Rabasa y a toda su editorial el valor de darlos a conocer a la luz. Es cierto que no hay críticos, pero insisto que hay muchos lectores que necesitamos precisamente de la mano crítica para entender y profundizar sobre nuestras lecturas.

En ese sentido, este es un libro maravilloso. No sólo porque recupera los caminos literarios impuestos por Roland Barthes, Marcelo Cohen, Theodor Adorno, Franz Kafka, sino también por a qué destinos nos llevaron esos caminos.

Nicolás Cabral
Tengo una relación problemática con la literatura. Foto: Cortesía

La comunicación interrumpida, Figuras de lo humano, El malestar en el futuro, Fuera de quicio, Formas de habitar, Lo real y sus pliegues, Prosa y disenso, marcan como promontorios en el río ¿manso? de la literatura y nos obliga a navegar con un cerebro atento y un corazón abierto.

Nicolás es un intelectual de mucho prestigio en la literatura. Es director desde hace 15 años de la revista La tempestad, de la cual, con motivo de su aniversario, ha sacado un número en papel. Vive en México, donde se exilió su familia, desde 1976. Autor de la novela breve Catálogo de formas (2014) y del libro de relatos Las moradas (2017), ambos publicados por Periférica.

ENTREVISTA EN VIDEO A NICOLÁS CABRAL

“Es importante dar con un tono, cuando uno es autoconciente de haber encontrado el tono. Tiene que mucho que ver cuando uno como lector lo identifica en los autores que terminan marcándolo. Lo que llamamos estilo o voz, que lo hace inconfundible”, afirma en entrevista Nicolás Cabral.

“Es verdad que en libro trata a algunos autores por el tema. A mí como lector, la literatura nunca me interesó como entretenimiento. Tengo una relación problemática con la literatura. He aprendido de los narradores, de la ficción, tantas o más cosas que en las ciencias humanas, por ejemplo. Los narradores nos comparten una manera de ver, en la que los lectores aprendemos mucho”, afirma.

Hay también una postura política en el primer ensayo La comunicación interrumpida, donde Cabral dice: “Una narrativa contraimperial consistiría, si regresamos a la terminología de Burroughs, en el hallazgo de antídotos para el virus comunicativo, lo que representa «descubrir cómo los viejos patrones de discernimiento podrían ser alterados de manera tal que el sujeto libere su propio y espontáneo patrón de discernimiento», escribió en La revolución electrónica (1970). Se trata, Burroughs siempre lo supo, de producir intersticios para escapar del control, en tanto el poder incentiva formas narrativas que lo validan. El poder achata, anima prosas que, sin permitir roces, acompañan los hechos y transportan palabras-mercancía, que allanan la superficie de la escritura privándola de estrías, pliegues o rugosidades.”

El capital ha moldeado la lengua, ha convertido a la palabra en una suerte de divisa, en el sentido monetario del término. En ese nuevo estatuto del verbo, que circula de manera indistinta por las carreteras de la información, un fenómeno ingresa en el lenguaje: la inflación. Franco Bifo Berardi ha hablado, por ello mismo, de semioinflación, la necesidad de «más signos, palabras e información para comprar menos significado». Lo que decimos, lo que escribimos, lo que narramos tiene significados cada vez más acotados. El hecho estético resulta indistinguible de la mera novedad. En la estela de Burroughs, Deleuze habló de palabras podridas, enteramente penetradas por el dinero: «Crear siempre ha sido algo distinto que comunicar. Puede que lo importante sea crear vacuolas de no comunicación, interruptores para escapar al control». ¿Se entiende ahora por qué fracasa, desde la perspectiva estética, la llamada literatura comprometida?”

Uno de los pensamientos críticos y textos mejor hechos en este libro es Figuras de lo humano, que habla precisamente de lo indestructible y en cierto modo alude a una religiosidad nueva para mí, en el sentido de que soy atea y al mismo tiempo refrenda una posteridad hallamos en lo literario.

“La noción kafkiana de lo indestructible parece relacionarse con lo que Alain Badiou ha llamado, siguiendo a Aristóteles, vivir «en Inmortal», es decir, no por un mero instinto de conservación sino por una Idea, en la estela de un acontecimiento amoroso, político, artístico o científico. Esta fidelidad es «todo lo contrario de una sumisión» y, según el tipo de verdad que la produce, tiene como consecuencias la felicidad, la alegría, el placer o el entusiasmo. Se acepta, entonces, que hay en el hombre un exceso inhumano: ¿pensaría Kafka en algo semejante cuando mencionó lo «decididamente divino»? En aquellos meses en Siřem, en la campiña bohemia, con la tuberculosis susurrándole que el final no estaba lejos, exploró la idea de un dios personal en apuntes arcanos. Parece haber comprendido entonces, con auténtico júbilo, lo que distingue al Inmortal del animal humano.”, escribe Cabral, poniendo en el centro del debate algo que ya creíamos pensado y solucionado.

Nicolás Cabral
Editó Sexto Piso. Foto: Cortesía

“Que algunos de los grandes momentos de la prosa narrativa del siglo pasado se deban a sobrevivientes –es decir: testigos– de los campos de concentración y exterminio no puede desvincularse del hecho de que en esos espacios de aniquilación psíquica y física tuvo lugar un experimento radical sobre lo humano, que pone en cuestión los referentes éticos de la modernidad, especialmente los de la declinante tradición humanista”.

“Que el lector abra sus propias maneras de acercarse a los autores que menciono y que por otro lado descubra a otros que no mencioné. La literatura nos permite ampliar el mundo, nos muestra formas de utilizar el lenguaje que no son de la utilidad cotidiana, para obtener algo, para ordenar”, afirma Cabral.

“En Figuras de lo humano trabajé con una hipótesis y traté de remarcarlos con ciertos autores, desde Franz Kafka a figuras de la ciencia ficción. La literatura testimonial de los campos de concentración y de exterminio ponen a prueba esa figura de Kafka. Él está muy convencido de que lo humano es totalmente indestructible”, expresa.

“El ensayo no es religioso, pero creo que tendría más que ver con una idea metafísica, aunque no es en mi caso la intención”, agrega.

“Saer define la narración como una forma de relacionarse con el mundo y organizamos nuestra vida en torno a los relatos. No es convertirlos en conceptos abstractos. Esa cuestión fundamental que va más allá de la literatura, cuando se narra en literatura interviene el factor del lenguaje y sobre esa tensión, este roce entre escritura y la realidad, produce una fricción y una resonancia sobre el lector”, afirma.

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