¿Qué pasaría si Sor Juana Inés de la Cruz practicara exorcismos en su celda de San Jerónimo? ¿Y si un vampiro maya apareciera en pleno virreinato? En su nuevo libro Érase una vez en México, el escritor Armando Saldaña invita a los lectores a un viaje fantástico y aterrador a través de la historia nacional. Se trata de doce cuentos de horror y fantasía que, lejos de los mundos inventados de Tolkien o George R. R. Martin, ocurren en México y en su pasado.
Ciudad de México, 16 de julio (MaremotoM).- “No ocurren en la Tierra Media ni en Westeros. Mis cuentos suceden en la Ciudad de México, desde el virreinato hasta 1969”, explica Armando Saldaña, durante una entrevista rodeado de una biblioteca colmada de libros de bolsillo. “Tenemos tres siglos del virreinato que casi nadie explora. ¡Es una mina de oro para cualquier narrador!”
Saldaña recurre a hechos reales, personajes históricos y momentos poco explorados por la ficción nacional para construir un universo donde la historia se cruza con lo fantástico. Desde la hermana de Agustín de Iturbide hasta el Escuadrón 201 que peleó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, el autor introduce elementos sobrenaturales que no buscan falsear la historia, sino hacerla más viva.

“No contradigo la historia oficial, simplemente me cuelo en sus lagunas para imaginar lo que podría haber pasado. Si Sor Juana hizo o no exorcismos, da igual. Pero si eso lleva al lector a buscar su página de Wikipedia, ya cumplí un objetivo.”, afirma.
En lugar de vampiros transilvanos o hombres lobo europeos, Saldaña prefiere a Camazotz, el dios vampiro maya y a los nahuales, figuras ancestrales de la mitología mesoamericana. “No quiero usar monstruos prestados. Ya basta de mitología nórdica o griega. Nosotros tenemos lo nuestro, pero no lo valoramos.”
Fantasía sí, pero con alma mexicana
El autor no rehúye su filiación con los géneros. Aunque en México la fantasía y la ciencia ficción todavía enfrentan ciertos prejuicios editoriales, Saldaña defiende su valor como vehículo de crítica social y reflexión.
“Aquí muchas editoriales grandes siguen pensando que la fantasía es para desadaptados. Que no es literatura seria. Pero leer a Ray Bradbury o a Philip K. Dick es enfrentarte a una visión del mundo tan válida como la de Milan Kundera. El problema es de ellos, no del lector.”
A falta de apoyo de las grandes casas editoriales, Saldaña publica con una independiente, a la que agradece profundamente. “Ellos se arriesgan. Las grandes están dormidas o asustadas. Y eso que no les pido millones, solo confianza en que hay lectores allá afuera.”
Entre lo siniestro y lo entrañable
Aunque el libro está cargado de fantasía oscura, no todo es miedo o mito. Hay también humanidad, nostalgia y humor. “Claro que hay horror, pero el foco está en cómo reaccionan los personajes comunes ante lo extraordinario. El monstruo importa, pero más importa el miedo que genera.”
Uno de sus cuentos favoritos ocurre en 1979, inspirado por el lenguaje de la literatura de la onda, con guiños a José Agustín, Parménides García Saldaña y hasta los Rolling Stones. “La clave para representar una época sin filmarla es el lenguaje. El cuento habla como se hablaba entonces, con toda la onda.”
Saldaña, más conocido por su obra de ciencia ficción, reconoce que Érase una vez en México se desmarca un poco de ese camino. “Esto no es ciencia ficción pura. Es fantasía histórica con aroma a horror gótico y espíritu muy mexicano.”
El resultado es un libro inclasificable, lleno de giros, ironía, sangre y una enorme dosis de amor por la historia del país. Como él mismo lo resume: “México está lleno de personajes excéntricos, grandiosos, misteriosos. No necesitamos inventar un mundo nuevo. Solo tenemos que mirar el nuestro con otros ojos.”











